Novi Sad

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Optimismo que desconfía

¿qué joven europeo ―y no tan joven― no envidia hoy la determinación de los jóvenes serbios? ¿a qué joven europeo no le gustaría vivir la experiencia histórica y el ejemplo que están dando sus colegas serbios? Cierto: es menester que en Europa se sepa lo que está pasando, ya que con el ascenso de la ultrraderecha y/o nacionalpopulismo le está afectando de lleno. Los serbios son un ejemplo de ciudadanía. UN viaje al futuro de lo que podrían ser nuestras democracias, desguazadas por la ultraderecha. Por desgracia, no en todos los países se le da la misma importancia, que es decisiva.

En esta y en otras entradas se insistirá en la importancia de la Unión Europea en estas protestas. Los estudiantes y en general gran parte de la población Serbia mira a Europa “no nos falléis”, gritan desesperadamente. No es casualidad que más de una marcha o procesión por la libertad y la democracia recorra el trayecto desde Serbia al corazón de las instituciones europeas. A principios de los años 1990, la entonces CEE no prestó demasiada atención a las ansias de cambio de muchos serbios, contrarios a Slobodan Milošević

Que Aleksandar Vučić es un resistente es un hecho notorio. Que los serbios han atesorado la experiencia de que, por mucho que las protestas generen una atmósfera de cambio, dicho cambio, en muchas ocasiones, no ha llegado. Lo saben aquellos que se echaron a la calle no pocas veces en los años 1990 (aquí lo contaba). Controlando el Milosevismo todos los resortes del Estado (algo a lo que aspira no sólo Vučić, sino también Orbán y, por supuesto Trump, amén de otros aprendices de autócrata) costó echarlo. Y eso que el fraude electoral era (aún) más generalizado y sin tapujos que el de Vučić (algo de eso explico aquí y en otras entradas). El actual predsednik tiene siempre que ―al menos― intentar quedar bien, aunque tampoco es que se deje la piel: se sabe en cierta medida impune.

Las elecciones de noviembre y las de diciembre de 2023 (la serie comienza en esta entrada) fueron el pistoletazo de salida (el enésimo) de una población harta. Sin embargo, se trataba de una protesta más capitalizada por una desunida oposición a la que se sumaba la gente que un movimiento transversal y sin una formación política detrás, lo que evita identificarse con un partido, una de las causas de que Vučić ―perpetración de pucherazos aparte― logre imponerse electoralmente. La gente está harta de la clase política. Es cierto que no todos son iguales, de acuerdo, pero es un poco más de lo mismo. Los estudiantes, sin embargo, entroncan y recogen unas ganas locas de mucha gente por cambiar. Claro que votar es otra cosa. Pero no estamos en esas aún…o quizá sí….lo vamos viendo. Lo que sí es un hecho es que algo que parece aglutinar a la sociedad serbia es lo que estamos viviendo en este momento. La sociedad serbia está muy polarizada. Hay numerosos grupos antagónicos: pro-Putin/contra Putin, pro Europa/contra Europa, por poner dos ejemplos, consecuencia un poco de la misma razón. Los hay que piensan que Putin es un amigo ( ye en cierto sentido, lo es en el contencioso de Kosovo) y los que piensan que es lastre y que hay que acercarse a la UE: ambos están juntos en esto de las protestas porque aquello en lo que están de acuerdo es en que con esta Serbia no se va a ninguna parte.

Pese a lo dicho, pese a esa desconfianza de los serbios hacia la política, hoy sectores sociales quieren formar parte de un estado de ánimo trufado de acción, con independencia de que no se sepa aún cómo esto puede acabar, puesto que cuando uno está en la vorágine de algo justo todo es actitud positiva y optimista. Al de enfrente se le considera que tiene tan poco que aportar, que parece imposible “perder”. Sin embargo, hay ejemplos que desmienten el optimismo: Kamala Harris y los suyos lo saben.  Es imposible perder contra un personaje cateto, zafio, maleducado, misógino y prepotente como Trump cuando escuchas hablar del lado de la demócrata a los Obama, a los Clinton, a actores como Arnold Schwarzenegger, republicano. Harrison Ford o Julia Roberts, a cantantes como Taylor Swift, Beyoncé, Bruce Springsteen, Madonna, Mick Jagger, incluso ―debo confesar que me sorprendió muy gratamente―un bruto acreditado como Axl Rose, de los antaño geniales Guns and Roses, aseguraba que Trump es una mala persona…. o a los Athletes for Harris con gente como LeBron James, el rey de los triples Stephen Curry, la leyenda Magic Johnson o la mítica ya retirada futbolista Megan Rapinoe. Pero perdieron.

Vale: los serbios tienen a Novak Djokovic, una especie de dios encarnado, quien nunca fue muy crítico con el gobierno pero que les muestra su respaldo. También, lo veremos después, cuentan con intelectuales y figuras públicas como Thomas Piketty (economista francés), Francis Fukuyama (politólogo estadounidense), Annie Ernaux (Premio Nobel de Literatura), Nancy Fraser, Judith Butler, el esloveno Slavoj Žižek y el croata Srećko Horvat (filósofos)…es lo que me propongo tratar a continuación

Fuera: Apoyo internacional a los estudiantes serbios

Importantes intelectuales y Premios Nobel, como Thomas Piketty, Francis Fukuyama, Annie Ernaux, Judith Butler, Nancy Fraser y Slavoj Žižek  (de quien se considera su alumno un poco más abajo y de quien tendré ocasión de discurrir), firmaron a finales de marzo un manifiesto de apoyo a los estudiantes serbios. En el manifiesto, denuncian del uso de armas sónicas y exigen una investigación sobre su empleo durante una manifestación pacífica en homenaje a las víctimas del derrumbe de la estación de Novi Sad, que provocó pánico y una estampida (hablaremos de ello en la próxima entrada). Las armas sónicas son un recurso para confundir y, sobre todo, quitar a los estudiantes las ganas de seguir en la brecha. Es un ruido ensordecedor, estridente. Según algunos es como ponerte a todo volumen todos los éxitos de trap juntos mezclados con regetón.

Los intelectuales se alinean en contra de la corrupción y falta de rendición de cuentas, lo que identifican como un fracaso de las instituciones democráticas en Serbia. La corrupción es un tema recurrente y planeará por todas las protestas. Saldrá más veces, por supuesto, porque, al fin y al cabo, es el problema de raíz de la sociedad serbia. También se realiza un llamamiento a la comunidad académica: se insta a académicos de todo el mundo a condenar estos actos, solidarizarse con los estudiantes y defender los derechos y libertades fundamentales. En este campo, se conjuran por la defensa del rector de la Universidad de Belgrado, objeto de una campaña de intimidación y desprestigio contra el alto cargo académico por ponerse al lado de los estudiantes.

En febrero de 2025, el mencionado Slavoj Žižek pone en valor la actitud de los estudiantes serbios, comparándolos con lo que está sucediendo en China. Si la forma de expresar rechazo en este último país al exceso de trabajo, presión social y represión política se materializa en una “retirada individualista del sistema”, sin confrontación ni contestación política y exhibiendo un “hay que dejar que el sistema acabe pudriéndose”, en Serbia sucede lo contrario. Los serbios, comandados por sus estudiantes, no quieren dejar, precisamente, que la situación se pudra, quieren impedirlo. Tras muchos intentos (a lo largo de toda la década de 1990 y también las siguientes), las protestas han logrado una movilización social inédita desde 1968. Para Žižek, resulta decisivo la naturaleza apolítica de las protestas, lo cual es un factor aglutinante de la población. Con todo, hay que matizar que en China la población carece de más derechos y padece más represión en Serbia. En este último país aún no están maniatados del todo.

Dicha transversalidad estudiantil, apolítica (si es que ello es posible) es decisiva en tanto que, desde la década de los 2000 (aunque también antes) se han ensayado numerosas plataformas políticas cuyo objetivo es la construcción de un frente común. Ello devino en experiencias como las del tándem Zoran Ðinđić-Boris Tadić, que logró un conato de cambio en Serbia. Sin embargo, el primero fue asesinado (su efigie es casi uno de los lemas de las protestas actuales) y el segundo derrotado por otro tándem: el de Toma Nikolić- Aleksandar Vučić (hoy se sabe que fue siempre Vučić, el que partía el bacalao). Nikolić era conservador, pero no tenía en mente el deslizamiento de Serbia hacia la categoría de democracias no plenas o híbridas. Hoy en día, por el contrario, es llama la atención ver a Boris Tadić, uno de los artífices de lo que pudo ser una Serbia moderna, remando en solitario, al margen de la última plataforma electoral opositora (Serbia contra la violencia, aquí explico las diversas experiencias de plataformas opositoras). Y es que la población serbia no confía en los políticos, lo cual no es de extrañar, aunque paguen justos por pecadores. Sólo Ðinđić exhala un aura de estrella de rock fallecida joven: por eso precisamente, por haber dejado este mundo antes de tiempo.

“No os rindáis: a veces el bien vence al mal”: los antiguos compañeros yugoslavos alientan a los estudiantes serbios

¿qué hubiera pasado si Yugoslavia hubiera tenido mejores gestores a principios de los años 1990? Los jóvenes de las repúblicas que un día fueron Yugoslavia ―ello he podido constatarlo personalmente― siguen teniendo un “algo” que los une. Es curioso a veces como la política se divorcia de la corriente de la opinión pública, obviando los líderes políticos lo que realmente desean ―o no desean― sus ciudadanos. En cada república estaba situado, en 1990, un dirigente equivocado. En Serbia, en concreto, tocó el sanguinario, todo hay que decirlo; pero en Croacia y en Eslovenia, no había precisamente pacifistas en el poder, sin desmerecer el imperialismo panserbio de Slobodan Milošević. El problema ―no me cansaré de insistir sobre este punto― es que Occidente parece que no atendió a todos los frentes y olvidó a los serbios que estaban contra Milošević

“Nemojte odustati jer dobro pobeđuje zlo”

No os rindáis, porque a veces el bien vence al mal

Lo más emotivo es, volviendo al presente, que sea gente de los países de la antigua Yugoslavia, países ―entonces repúblicas federadas― con los que Serbia mantuvo guerras. Una de estas personas es la diputada eslovena Irena Joveva quien, a principios de febrero de 2025, ante el Parlamento Europeo, expresó su apoyo a los estudiantes serbios en su lucha contra la corrupción, destacando su papel como motor del cambio en Serbia y enfatizando que no estaban solos en su empeño. Valoró que gente de todas las edades y profesiones se han unido en las calles, rechazando un sistema caracterizado por la  corrupción (como no) y nepotismo (aquí puede verse el vídeo).

Por si no fuera lo suficientemente conmovedor, la eurodiputada concluyó su intervención en serbio, animando a los estudiantes a no rendirse y afirmando que un pueblo que busca la justicia no podía ser derrotado. Las palabras de la política eslovena desataron, por supuesto, la locura entre los estudiantes serbios, tan necesitados de apoyo exterior.

Allí, con Irena, en el “comité” de recepción se encontraba también otro ex-yugoslavo, el eurodiputado croata Gordan Bosanac.

“Irena Joveva y yo nos reunimos hoy en el Parlamento Europeo con estudiantes serbios que luchan contra la corrupción, la manipulación mediática y la impunidad política. Recibimos sus demandas y una carta que entregaremos a Roberta Metsola. A pesar de la represión del gobierno, siguen movilizados por la verdad, la libertad y un futuro sin miedo”, reza una publicación oficial de Bosanac en linkedn

Bosanac se quejaba amargamente de que en dicho “comité de recepción” no hubiera estado integrado por personalidades de mayor peso político e institucional de la UE. Estaban a otra cosa como, por ejemplo, el acuerdo sobre la explotación de litio y tierras raras que la UE necesita en un contexto internacional muy complejo. En julio de 2024 muchos líderes europeos posaban con una sonrisa de oreja a oreja con Vučić, en la cumbre en Serbia de materias primas críticas y tierras raras…  del mismo modo que lo hizo Angela Merkel con Putin en 2014 mientras Rusia ocupaba Crimea y parte del Dombás. De allí salió un Memorandum de colaboración. Ahora bien ¿de dónde se saca el litio? De la mina de Jadar. Se trata de un proyecto que el gobierno ha ocultado y negado. Que no cuenta con el apoyo de la población que, al calor de las protestas iniciadas por los estudiantes, trasmitió su particular opinión irrumpiendo en el ayuntamiento, donde se celebraba un pleno, con mucho secretismo y la opacidad que caracteriza todo. En junio de 2025, la Comisión Europea dio su bendición a la explotación de la mina. Poderoso caballero. La Comisión no alienta más que de boquilla a los estudiantes que luchan por unos valores que se están perdiendo en la UE por culpa del ascenso de las ultraderechas, pero si avala a un populista de extrema derecha como Vučić. A Belgrado no va con ellos, sino con el predsednik serbio.

No solo el litio, sino también las tierras raras, son vitales para la industria europea, en un entorno en el que Trump ha devenido en enemigo y China asfixia, para algunos observadores, la industria europea en este asunto: uno por otro, y la casa sin barrer. Trump con sus aranceles, Pekín, prohibiendo la exportación de tierras raras bajo el argumento de que son vitales para la seguridad china. Y resulta que la transición energética que la UE aspira a liderar pasa por las tierras raras.

Como bien sostiene en unas interesantes charlas que tuvieron lugar el 7 de abril, a las que tuve la suerte de poder asistir[1], “Europa sigue sin entender nada”, sostenía Bosanac. No lo entendieron en 1990 y siguen sin entenderlo ahora. No es la primera vez que lo menciona: en una alocución al Parlamento Europeo, aseguraba que Serbia es uno de los países más avanzados en el proceso de adhesión pero que, sin embargo, mientras las protestas inundan las calles, la UE apoya ciegamente a Vučić. No es que estuviera en contra de los estudiantes, pero, digamos, no negó la mayor al presidente serbio. En junio, la Comisión Europea declaró que Jadar es uno de los proyectos estratégicos en relación con las tierras raras. Poderoso caballero, obstinada Realpolitik.

De nuevo en Bruselas, aguardaban a los estudiantes cientos de ciudadanos de la urbe belga, conciudadanos de la diáspora serbia y el vicealcalde de la ciudad. Entretanto, en Serbia, muchos manifestantes bloqueaban las sedes de las televisiones públicas RTS y RTV, observando la llegada por streaming alternativo la llegada de los estudiantes a Estrasburgo, ya que estos canales no ofrecieron cobertura en directo.

No fue la única persona de la antigua Yugoslavia: otro eurodiputado esloveno, el verde Vladimir Prebilič, también exteriorizó su solidaridad total con los estudiantes serbios, destacando su lucha por la democracia, la responsabilidad política y un futuro europeo. Puso de relieve, como la mencionada Joveva, que amplios sectores de la población arropan a los jóvenes, destacando el respaldo masivo de docentes, científicos y ciudadanos. Él mismo, como profesor universitario y defensor de los valores europeos, denunció como inaceptable cualquier cooperación con las autoridades serbias actuales, al considerar que se han alejado de dichos principios.

El tour de los estudiantes serbios

La marcha ciclista de más de 1300 km. que llevaron a cabo los estudiantes desde Novi Sad, que comentaba en la entrada anterior, finalizó el 15 de abril en Estrasburgo, entre abrazos, ruido y, una versión un tanto balcánica de la “Bella ciao”.

Durante su viaje, los estudiantes fueron recibidos en ciudades como Budapest, Bratislava, Viena, Linz, Salzburgo, Múnich, Ulm, Stuttgart y Karlsruhe. En la capital húngara, que aloja a un más que probable hostil Viktor Orbán, el alcalde Gergely Karácsony ―esperanza para derrotar al autócrata húngaro― los recibió con grandes fastos en la Plaza de los Héroes, donde les transmitió su apoyo. En Bratislava, que aloja en el poder al cuate de Orbán, Robert Fico, se les recibió con alfombra roja y placas con la inscripción “Bratislava con los Estudiantes”.

En Viena, en la plaza central María Teresa, la diáspora los recibió como “campeones olímpicos”. En Múnich, su alojamiento fue organizado por el obispo Grigorije de la Iglesia Ortodoxa Serbia, contumaz opositor de Vučić.

Jóvenes corredores por la libertad: la ultramaratón

Un mes después escaso de la llegada de los ciclistas, tiene lugar la participación de otros deportistas: una carrera de relevos hasta Bruselas, que comenzó el 25 de abril. Un recorrido de más casi dos mil quilómetros desde Novi Sad, la ciudad serbia que encendió la mecha de las protestas en noviembre de 2024, con la consigna “desde tu pueblo a Bruselas”. Lo inician 16 estudiantes, en homenaje al número de víctimas mortales del colapso de la estación de tren de Novi Sad, realizada la infraestructura por procedimientos opacos y con escasa rendición de cuentas por parte del gobierno.  Cada quince kilómetros diarios, eran relevados por otros estudiantes. A este grupo se fueron uniendo corredores al paso por distintas localidades, hasta sumar veintiún estudiantes.

Su objetivo era reunirse con distintos miembros del Parlamento Europeo de diferentes grupos parlamentarios para exigir rendición de cuentas por la tragedia de Novi Sad y que los culpables respondieran ante la ley. En el fondo, dichas demandas constituyen una consecuencia casi ineluctable del ambiente de corrupción desmedida, consecuente negligencia, e ignorancia de los protocolos más elementales de seguridad en la construcción de infraestructuras. Ya se sabe. Interesa que se termine, al menos coste, que todos tengan su parte. Lo demás, como la seguridad ―total: si no va a pasar nada; nunca pasa― es accesorio. Pero pasó, y esa es precisamente la razón de la normativa de seguridad. Evitar.

Y consiguieron reunirse con algunos miembros de la comisión, como Martha Kos (la comisaria de Ampliación, significativa en tanto que Serbia es un país que aspira a la membresía en la UE). Igualmente estaba allí otro comisario, el de Juventud, Glenn Micallef, o Bjørn Berge (no el guitarrista), secretario general Adjunto del Consejo de Europa, la instancia más importante de defensa de los derechos humanos y el Estado de derecho en Europa. Berge escuchó sus demandas y prometió transmitirlas a los órganos competentes. Además, presentó las prioridades del Consejo, centradas en reforzar la democracia, los derechos humanos y el Estado de derecho, en el marco del Nuevo Pacto Democrático. Explicó también los mecanismos con los que la organización actúa cuando se violan sus normas y el apoyo que brinda a los Estados miembros para cumplir con sus obligaciones.

También hizo hueco para recibir a los estudiantes serbios que corrieron desde Serbia Simina Bădică, historiadora y curadora del Museo de Historia Europea en Bruselas, institución que tiene como meta ofrecer una visión transnacional de la historia de Europa. Bădică remarcó las experiencias de una gran protesta estudiantil pacífica y anticorrupción que ha movilizado a mucha gente en Serbia.

Todo en principio muy bien. Con todo, sin ánimo de ser aguafiestas, queda, al final de la taza, un poso amargo. Conviene apuntar que, en relación a las tres figuras mencionadas, que Kos es eslovena y Micallef, maltés: entre ustedes y yo; Berge, por su parte, es noruego (su país no forma parte de la UE) y la institución que (vice) preside es, del mismo modo, ajena a la UE y sin poder decisorio. Es respetada pero pinta poco en el gobierno de la UE. Los peces gordos, para entendernos, están en otros asuntos; posiblemente, como se dijo, platicando con el Vučić sobre lo de Jadar. En fin: desde luego, el perfil de la bienvenida a los estudiantes dista bastante de poder calificarse de “alto nivel”.

 

 Respaldo al otro lado del charco.

Desbordando el ámbito europeo, se han organizado tanto en Estados Unidos como en Canadá  campañas de apoyo a los estudiantes bajo el lema “Amor a través del océano” en numerosas ciudades: Washington, Boston, Fort Lauderdale, Austin, Houston, Toronto, Montreal, Edmonton y Ottawa (con temperaturas bajo cero en las últimas). Las manifestaciones incluyeron minutos de silencio, lectura de nombres de víctimas, discursos emotivos y pancartas con mensajes de apoyo. En Estados Unidos, todo hay que decirlo, se la juegan, pues meterse con un amigo de Trump como Vučić puede implicar cualquier ocurrencia que conlleve deportación. Ya hemos visto cómo se las gasta Trump en su afán por hacer salir a Estados Unidos del club de las democracias plenas.

A modo de cierre ¿y si no fuera todo tan “apolítico”?

Ya se ha descrito que los estudiantes serbios se cuidan mucho de Identificarse con cualquier opción política. Es lo que los mantiene vivos y cosechando el apoyo de casi todo el pueblo serbio. Con todo, tenía que llegar la política, porque es inevitable: los estudiantes unen a sus reivindicaciones la convocatoria de elecciones parlamentarias. Ya tuvieron lugar en diciembre de 2023 (en la serie que comenzó aquí, abordo el asunto), sin embargo, el pucherazo fue tan mayúsculo que es dudoso que las elecciones se desarrollaran con limpieza: es por ello que los estudiantes demandan unas elecciones justas y limpias. También animan a votar contra el gobierno en algunos municipios…aunque esto lo trataré en sucesivas entradas

continuará

[1] Protests in Serbia – Are Serbian students paving the way for regime change? /Protestas en Serbia: ¿Están allanando los estudiantes serbios el camino para un cambio de régimen?

Por Antonio Rando Casermeiro

Me llamo Antonio y nací en Santander en 1974, aunque soy, sobre todo, de Málaga. Soy licenciado en Derecho e Historia y doctor en Derecho Internacional Público y Relaciones Internacionales por la universidad de Málaga y quisiera dedicarme a ello. Soy un apasionado desde pequeño del este de Europa, especialmente de los Balcanes y Yugoslavia. Me encantan las relaciones internacionales y concibo escribir sobre ellas como una especie de cuento. Soy apasionado de escribir también cuentos y otras cosillas. Desde 2013 resido en Colonia (Alemania)

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