foto: valjdaslike

Las calles de Serbia rugen con una indignación (no tan) contenida durante años. Como un eco del mayo del 68 parisino, la protesta se extiende de ciudad en ciudad, de pueblo en pueblo. Los estudiantes, depositarios del descontento, encabezan las marchas, pero no están solos: campesinos, taxistas, moteros, abogados, informáticos, deportistas, ONG y la diáspora serbia, entre otros muchos, se les unen. En más de 200 localidades, los cláxones de los coches acompañan las consignas de los jóvenes mientras se organizan fiestas de bienvenida, se les ofrece alojamiento o se les suministra alimentos o productos de aseo. Los manifestantes cortan carreteras, ocupan puentes y se plantan frente a los colegios. La rabia acumulada por la corrupción, el autoritarismo, la relación del poder con la delincuencia organizada y el fraude electoral ha estallado. La etiqueta #NeDajNaStudente se convierte en bandera de una resistencia que desafía la maquinaria represiva del gobierno, que nada puede hacer ante la multiplicación de frentes. Lo que comenzó en las universidades se ha transformado en un levantamiento social sin precedentes cuya comparación con el año 200 y el desalojo de Slobodan Milošević del poder es inevitable ¿a qué joven europeo no le gustaría estar con ellos?

English:
The streets of Serbia are filled with unrest that has been building for years. Like an echo of Paris in May ’68, the protests spread from city to city, town to town. Students, carrying the weight of public anger, lead the marches, but they are not alone: farmers, taxi drivers, bikers, lawyers, IT workers, athletes, NGOs, and the Serbian diaspora join them. In more than 200 places, car horns sound in support, people organize welcome events, offer shelter, food, and hygiene products. Protesters block roads, occupy bridges, and gather in front of schools. The anger over corruption, authoritarianism, ties between power and organized crime, and election fraud has exploded. The hashtag #NeDajNaStudente has become a symbol of resistance, challenging the government’s repression, which struggles to contain so many fronts at once. What started in universities has grown into an unprecedented social movement, drawing comparisons to the year 2000 and the fall of Slobodan Milošević. What young European wouldn’t want to stand with them? Today, on my (not only) international relations blog, The World from a Stool.

Deutsch:
Die Straßen Serbiens sind voller Unruhe, die sich seit Jahren aufgestaut hat. Wie ein Echo des Pariser Mai ’68 breiten sich die Proteste von Stadt zu Stadt, von Dorf zu Dorf aus. Die Studenten tragen die Wut der Bevölkerung, aber sie sind nicht allein: Bauern, Taxifahrer, Biker, Anwälte, IT-Fachleute, Sportler, NGOs und die serbische Diaspora schließen sich ihnen an. In mehr als 200 Orten ertönen Autohupen zur Unterstützung, Menschen organisieren Willkommensfeste, bieten Unterkunft, Essen und Hygieneartikel an. Die Demonstranten blockieren Straßen, besetzen Brücken und versammeln sich vor Schulen. Die Wut über Korruption, Autoritarismus, Verbindungen zwischen der Regierung und dem organisierten Verbrechen sowie Wahlbetrug ist explodiert. Der Hashtag #NeDajNaStudente ist zum Symbol des Widerstands geworden und stellt sich der Repression des Staates entgegen, der so viele Proteste gleichzeitig kaum kontrollieren kann. Was in den Universitäten begann, hat sich zu einer beispiellosen sozialen Bewegung entwickelt, die mit dem Jahr 2000 und dem Sturz von Slobodan Milošević verglichen wird. Welcher junge Europäer würde nicht gerne an ihrer Seite stehen? Heute, auf meinem (nicht nur) internationalen Blog Die Welt von einem Hocker aus.

Como un mayo del 68 parisino, la gente se va sumando a las marchas, o los coches hacen sonar sus cláxones en apoyo de estudiantes (y amigos de sus pueblos o sus lugares de origen que los acompañan, ampliando el espectro a jóvenes ajenos al mundo de la universidad). Se manifiestan en un puente sobre la autopista, frente a los colegios, en las más de 200 localidades escenario de concentraciones y bloqueos.

Se trata de un población descontenta con la marcha general del país, insatisfecha con la corrupción y el autoritarismo del gobierno, de la corrupción generalizada o de Vučić en general, cuyo sistema funciona como una mafia. Los estudiantes se han erigido en receptores de las demandas de unos serbios que no albergan mucha esperanza en la democracia porque, al fin y al cabo, la voluntad popular es secuestrada por el fraude electoral practicado de forma masiva por el gobierno. La corrupción es moneda común del sistema aunque, esta vez, ha causado 15 víctimas mortales. Las demandas de transparencia en el contrato de la renovación de la estación de Novi Sad y el rechazo a la represión policial han unido a diversos sectores de la sociedad que buscan un cambio político. Así, las protestas han superado el ámbito estudiantil, movilizando a miles de personas en más de toda la geografía serbia, lo que demuestra el apoyo popular hacia las exigencias de los estudiantes.

Está claro que la exposición de los estudiantes suscita las iras del gobierno, que quiere acallarlos a cualquier precio, ya sea mediante campañas para desacreditarlos, banalizarlos, demonizarlos, o a base de agresiones físicas de tintes camorristas. Por ello se ha popularizado la etiqueta #NeDajNaStudente, que viene a significar algo así como “no permitas que molesten a los estudiantes” o “que no ataquen a los estudiantes”.

Otros profesionales colaboran a su forma, bien propagando y dando visibilidad a las protestas, bien elaborando documentos que las faciliten, como esta escritora y-aquí- analista de datos, que elabora gráficos sobre marchas y ubicación de las mismas, así como su desarrollo.

Campesinos, taxistas y moteros

Gente no tan joven acude a manifestar su apoyo a los estudiantes. Desde moteros, que acuden con sus motocicletas a las marchas (protagonizando, en una ocasión, de paso, la marcha mayor marcha motera de la historia serbia)   a campesinos que acuden a hacer ruido y a molestar con sus tractores. Estos, enervados entre otras cosas por lo la mina de litio, donde ya fueron protagonistas de protestas (motín en Bogatić, lo contaba en la entrada anterior), llevaron sus tractores a Belgrado para respaldar la protesta y proteger a los manifestantes tras incidentes de atropellos de matones del régimen.

No es la primera vez que los campesinos están en pie de guerra; ya existen paralelismos: en 2000, la marcha campesina fue uno de los ingredientes que contribuyó a la caída de Slobodan Milošević. Ello añade una dimensión histórica y emocional al movimiento. Los empresarios del campo que, como en Polonia con el PiS, suelen ser muy de votar a Vučić, muestran que algo se mueve: supone un desafío directo a Aleksandar Vučić, pues su respaldo a los estudiantes demuestra que el descontento no se limita a las ciudades, sino que alcanza las zonas rurales y a todos los sectores sociales y económicos. La potencia del simbolismo de los tractores en Belgrado apoyando a los estudiantes se han convertido, además, en una barrera física: son los “tanques” de la protesta.

Siguiendo con el campo, y ante el intenso frío del riguroso invierno serbio, los estudiantes que marchaban a pie desde Belgrado hacia Kragujevac pasaron la noche en los invernaderos de la finca ecológica “Dr Čupić”, en Sopot. Para evitar que los manifestantes quedaran a la intemperie, Ana y Aleksandar, dueños de firma, ofrecieron refugio a los estudiantes, acondicionando -y calentando- tres invernaderos, con una superficie total de casi 2.000 metros cuadrados.

Originalmente, se había previsto que durmieran en el gimnasio de Sopot, pero el alcalde, Živorad Milosavljević quien, además de llamar intolerantes a los jóvenes, argumentó que las escuelas, al ser propiedad estatal, debían solicitar permiso al gobierno. Además, muchos pueblos de municipios colindantes se ofrecieron también para alojarlos en el caso de que los invernaderos no fueran suficientes. Además, los habitantes del pueblo organizaron una bienvenida en la plaza  de surtir a los universitarios con comida, bebida y productos de aseo en una fiesta de bienvenida en la plaza del pueblo, acontecimiento al que no acudió ningún representante político.

Trabajadores con vehículos va el asunto: los taxistas también se unieron a los estudiantes. Los conductores han ofrecido transporte gratuito a los estudiantes, garantizando su regreso seguro tras las protestas y protegiéndolos de posibles ataques (siempre el matonismo del gobierno). Su participación amplía el movimiento contra la corrupción, como ya hicieron los tractoristas. Aquí puede verse como más de doscientos taxistas se dirigieron a Novi Sad para llevar a los estudiantes a Belgrado tras su marcha a la ciudad.

Docentes

Las protestas convocan cada vez más apoyo popular a los estudiantes, incluyendo a los profesores universitarios, de educación secundaria y primaria. Una muestra es la invitación a todos los colegas que trabajan en la educación superior y la ciencia del 3 de febrero pasado a las 11:30 a.m., Belgrado, frente a la facultad de filosofía.

La facultad de ingeniera de Belgrado respaldó igualmente las reivindicaciones estudiantiles, lo que causó la furia del gobierno, ya que los ingenieros se declararon dispuestos a poner sus recursos para investigar la gran cantidad de documentos legales que no se observaron a la hora de construir la estación e Novi Sad.

Muchos docentes, no sólo universitarios, que despliegan más visibilidad, sino maestros de primaria de a pie. En concreto, puede citarse una emotiva historia: la del matrimonio Dragan y Ksenija, profesores de la escuela primaria Svetozar Marković. Él, un señor mayor con barba, con pinta de anacoreta o “padre del desierto”. Realmente lo parecía. La pareja estuvo días en solitario y en huelga. Pero no duró mucho: pronto  antiguos alumnos, trabajadores de otros centros, estudiantes y ciudadanos se les unieron para para rendir homenaje a las víctimas de Novi Sad y pedir cambios en el régimen. El matrimonio, orgulloso, portaba una pancarta ―bastante cutre, todo hay que decirlo, pero lo que importa es la intención― en la que podía leerse: “quien dice que estamos solos”.

Letrados y togados

Quien se hizo eco de la noticia fue, precisamente, un abogado, grupo que también se puso al lado de los estudiantes y fue por ello recriminado por Vučić, quien los llamó mafia inaceptable en un estado democrático.

La Asociación de Abogados de Serbia (AKS), que representa a unos 18000 letrados, declaró una huelga de 30 días en protesta por las presiones políticas sobre el poder judicial y para defender su autonomía. La decisión fue parcialmente suspendida por el Tribunal Superior de Belgrado, lo que afectó la paralización del trabajo de los abogados. AKS impugnó la medida, manteniendo su apoyo a las demandas de los estudiantes. La Asociación de Abogados de Vojvodina también mostró su respaldo, subrayando la importancia de un poder judicial independiente y el Estado de Derecho. Ante la furia desatada por el gobierno contra ellos (se les denominó mafia inaceptable en un país democrático), sólo pudieron asegurar que ello era signo de que le decisión tomada fue la correcta.

Del mismo modo, se puso en marcha la  iniciativa ProGlas, que facilita una lista de abogados disponibles para ofrecer asistencia legal gratuita a estudiantes que participan en protestas y son objeto de presiones (interrogatorios, acusaciones penales o coacciones). Los estudiantes pueden ponerse en contacto directamente con los abogados para recibir apoyo legal ante estas situaciones.

Otros juristas, 17 jueces del Tribunal Supremo en Belgrado firmaron un manifiesto a favor de los estudiantes.

«Nosotros,  jueces del Tribunal Supremo de Belgrado, apoyamos a los estudiantes en sus demandas por el funcionamiento del Estado de Derecho, el respeto a la ley, la igualdad de la ley, hacia todos y todos ante la ley, que es la esencia del papel social del juez»

También condenan la violencia contra los estudiantes, y consideran un deber moral pronunciarse sobre ello.

Diáspora serbia: una carta a la Unión Europea.

Del mismo modo, se suceden también convocatorias para la inmensa diáspora serbia de jóvenes residentes en el extranjero, como esta. Se apela a la tradición histórica serbia de sacar lo mejor de ellos en las circunstancias más adversas y las dificultades más declaradas. El objetivo es devolver a Serbia al camino del Estado de derecho y la democracia, algo en lo que todos los que están a favor de los estudiantes insisten.

Con todo: no sólo se convoca a los ciudadanos: también a las instituciones de la UE para formar un frente común. Ya hemos visto en esta entrada y en esta, que la comunidad internacional se olvidó  a principios de los 1990 de muchos serbios que estaban en contra de los delirios étnicos expansionistas y criminales de Slobodan Milošević. Así, la sociedad civil, en una carta abierta del 30 de enero, se conjuga para que la UE se implique en la crisis que está viviendo Serbia. No quieren que una UE que les exige cumplir con el Estado de derecho o luchar contra la corrupción les deje solos. Como dijo hace ya algún tiempo Boris Tadić, la UE tiene que estar en Serbia, o lo harán otras potencias. Esto lo decía en 2019. En 2025 China está construyendo infraestructuras como si no hubiera mañana con contratos opacos que escapan a toda regla concursal comunitaria y que causan víctimas como en Novi Sad. Rusia, por su parte, manda en gran parte de la opinión pública serbia, azuzada por la propaganda de Vučić.

La misiva redactada por líderes de la diáspora comienza, como se decía, con un llamamiento a la UE:

«Aunque Serbia es testigo de las mayores protestas en este siglo, y el comportamiento cada vez más autoritario de las autoridades amenaza con profundizar aún más la ya grave crisis política y social, pedimos a la Unión Europea que preste más atención a los acontecimientos en Serbia y se ponga en defensa de sus propios valores antes de que sea demasiado tarde»

A continuación, se destacan los siguientes puntos:

En primer lugar, se expone que Serbia atraviesa una profunda crisis con protestas masivas en todo el país contra el presidente Aleksandar Vučić y su partido, el SNS, tras el colapso (en noviembre de 2024) del dosel de una estación de tren que dejó 15 muertos en Novi Sad (una estación de alto voltaje político desde entonces).

En segundo lugar, se reivindica a los estudiantes, quienes lideran las manifestaciones, exigiendo justicia y denunciando la corrupción y la falta de seguridad pública con el lema «Sus manos están manchadas de sangre». Sin embargo, el gobierno, lejos de reconocer su error y poner a los responsables ante la justicia, responde con represión, campañas de desinformación y criminalización de la oposición, con acusaciones de injerencia extranjera (lo de siempre: la marioneta de Occidente, cuyos medios mienten y están al servicio de…, etc., etc.). Por añadidura, se acomete el señalamiento de los manifestantes, revelándose datos personales de manifestantes, dándose detenciones arbitrarias y se utilizándose tácticas de intimidación, lo que llevó a Amnistía Internacional a calificar a Serbia como una «prisión digital«. Además, se registraron ataques contra manifestantes, incluso con vehículos embistiendo a manifestantes y palizas con bates de beisbol.

Sin embargo, la postura de la Comisión Europea, quien reconoce la corrupción y la falta de transparencia en Serbia, ―prosigue el texto―mantiene una postura ambigua, elogiando su progreso en el proceso de adhesión a la UE (“dos pasos adelante y cinco atrás”, me decía un serbio ayer) mientras ignora las denuncias de represión y violaciones de derechos y convierte a Serbia en una democracia lejos de ser plena.

CRTA: un clásico en la lucha contra el régimen

No podía faltar el CRTA (Center for Research, Transparency and Accountability), todo un viejo conocido de este blog en todo lo atinente a abordar la manipulación de las elecciones o la falta de derechos en Serbia. En las redes sociales proliferan las muestras de apoyo a los estudiantes, desde los 100 días del desastre de Novi Sad, a lemas irónicos que declaran que “las exigencias de los estudiantes se han cumplido, del mismo modo que las elecciones son libres y justas”, en referencia a otra recurrente matraca del gobierno, que asegura que ha satisfecho las peticiones estudiantiles, no menos ironía tiene otra afirmación que dice que los estudiantes son geniales, pero que han crecido en condiciones tóxicas (el gobierno de Vučić). La ONG será parada obligada en post siguientes.

El mundo del deporte

Hasta alguien normalmente tan cercano a Vučić en muchos de sus planteamientos como Novak Đoković cerró filas con los estudiantes. En un principio, con una víctima del atropello mencionado arriba, donde dedicó a Sonja (la afectada) unas palabras tras un partido: “por Sonja” ( aquí la imagen, aquí, el vídeo).

También fue autor de un tweet en el que podía leerse lo siguiente

“Como alguien que cree profundamente en la fuerza de los jóvenes y en su deseo de un futuro mejor, creo que es importante que se escuche su voz.

Serbia tiene un enorme potencial y la juventud con formación es su mayor fortaleza.

Lo que todos necesitamos es comprensión y respeto. Con vosotros. Novak.

Tras el abierto de Australia, del que el tenista se retiró por lesión, los estudiantes le agradecieron con el lema “Profesor Nole, los estudiantes te queremos

Por si no quedara claro, en Novi Sad reapareció en el balcón del Centro Deportivo ante unos enfervorecidos estudiantes que coreaban su nombre y siempre le reclamaron hacer más: la estrella serbia salió a saludar y aplaudir a la multitud ataviado con una sudadera en la que se leía “Students are champions”: el idioma utilizado da fe de que intenta trascender fronteras y atraer la atención internacional.

Sin salir de Novi Sad, otro astro del deporte serbio, el legendario baloncestista Dejan Bodiroga, varias veces MVP europeo, de las ligas española, italiano o griega, serbia (de las que fue campeón) y militó en equipos como el Real Madrid, el Barcelona, el Olimpia de Milano o el Panatinaikos, se dejó ver en las marchas estudiantiles de la ciudad dando su apoyo a los jóvenes. En algún tweet         puede leerse “tenemos a nuestro dios”.

Sin dejar el deporte de la canasta, Bogdan Bogdanović, Nikola Nikola Jović (quien posteó un video de los estudiantes en Belgrado), o Aleksa Avramović y  Marko Gudurić. Sin embargo, otro de los mejores baloncestistas serbios, Nikola Jokić, se ha mantenido de momento al margen.

Del mundo del balonmano, llegan voces como las del respetadísimo montenegrino Veselin Vujović, actual entrenador del equipo de su país y máximo goleador yugoslavo, también medallista de oro en los JJ.OO de Los Ángeles 1984 con Yugoslavia. Su apoyo a los estudiantes serbios ―no se corta un pelo― le ha hecho acreedor de una campaña por parte del gobierno de Serbia. El balonmanista criticó el culto a la personalidad del presidente Vučić y denunció la corrupción dentro del gobierno, señalando la no asunción de responsabilidades tras tragedias como la de Novi Sad. También reprocha a los medios pro-gubernamentales la actitud de trivializar las protestas estudiantiles. Además, cuestiona el origen de la riqueza de ciertos sectores políticos. Ante la campaña de la federación de balonmano serbia contra él (como no: lo tachó de antiserbio) acusa, fiel a su estilo, al SNS de mentirosos y ladrones.

En la próxima entrada, veremos cómo el gobierno reacciona ante los acontecimientos: desde el negacionismo de la situación, al victimismo, pasando, eso sí, por la represión con tintes de matonismo por parte del Estado

Por Antonio Rando Casermeiro

Me llamo Antonio y nací en Santander en 1974, aunque soy, sobre todo, de Málaga. Soy licenciado en Derecho e Historia y doctor en Derecho Internacional Público y Relaciones Internacionales por la universidad de Málaga y quisiera dedicarme a ello. Soy un apasionado desde pequeño del este de Europa, especialmente de los Balcanes y Yugoslavia. Me encantan las relaciones internacionales y concibo escribir sobre ellas como una especie de cuento. Soy apasionado de escribir también cuentos y otras cosillas. Desde 2013 resido en Colonia (Alemania)

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