Continuamos con esta serie de entradas político-deportivo-eurocoperos iniciadas en julio aquí. La entrada que precede a esta podemos leerla en este enlace. En general, se platica sobre cómo un triunfo deportivo español vuelve a empañarse…¡por segunda vez en un año!
imagen: montaje a partir de fotosde jacqueline macou y u_goppxlsc6c (pixabay) y Wikipedia
Francia 1, España 0: Mbappé.
No me he equivocado, todos tenemos muy fresco el 2-1 de España a Francia en la semifinal —golazo de Lamine Yamal incluido— del último europeo masculino de fútbol. Con todo, los franceses nos ganaron en otras cosas. Todo el mundo recordará el juego vivaracho y sin complejos de una selección española que se llevó por delante a todos sus rivales, con las dos aludidas balas de Nico Williams y Lamine Yamal por las bandas que desequilibraron a cualquier equipo. Del mismo modo, la Naranja Mecánica de Johan Cruyff en los años 1970 no logró ningún mundial, pero también ocupa un lugar en el corazón de los aficionados por su forma de jugar.
El combinado francés, en cambio, llevó a cabo en la última Eurocopa una actuación más bien mediocre, demostrando sólo en el partido contra España que podían haber hecho mucho más. Nadie recordará a los bleus de 2024 por el fútbol…pero sí por la actitud de sus jugadores. Como se ha dicho, Francia cayó en las semifinales, pero en cuanto a prestigio, imagen internacional y valores democráticos es sin duda la vencedora; la «campeona» también, de unos valores europeos; y dichas divisas ocupan no poco esfuerzo del servicio exterior europeo: dignidad humana, igualdad, Estado de derecho, derechos humanos. El empujón futbolístico ayuda y no en menor medida. Habiendo ganado la ultraderecha la primera vuelta de las legislativas francesas y con serias opciones de vencer en la segunda, los partidos políticos del país galo, de derecha a izquierda se pusieron de acuerdo en unirse para frenar a al RN. Era hora de que los franceses olvidaran sus diferencias políticas y se conjuraran contra la amenaza de una extrema derecha que pone en solfa o relativiza los aludidos valores. Y los futbolistas, también son ciudadanos franceses. No fue ajeno a ello el astro bleu y también jugador del Real Madrid Kylian Mbappé, quien aprovechó su potencia mediática para pedir el voto contra Jordan Bardella, aspirante (de momento, fallido) a primer ministro de Francia por la formación de extrema derecha Agrupación Nacional (Rassemblement National, RN). Lo consiguieron, y esa es la verdadera victoria de Francia…de momento -todo hay que decirlo- un poco deslucida por el nombramiento por parte de Enmanuel Macron del conservador Michel Barnier como primer ministro de Francia en contra de los deseos de una izquierda. Esta había sacrificado sus candidatos en diversas circunscripciones electorales en favor de Macron y otros partidos conservadores. Es cierto que la derecha tradicional actuó de igual forma, sólo que no ganaron.
De este modo, volviendo a Mbappé, ante una audiencia que no se lo esperaba (no debiera ser así) apeló a los ciudadanos de su país. Dejó claro que la conquista de la Eurocopa constituía una meta lógicamente deseable, pero no podía olvidarse el mundo que le rodeaba: era importante y era imposible desconectarse del mismo. Remarcando lo histórico, el momento sin precedentes de la situación política en el país galo, se dirigió a los jóvenes en particular, conocedor de que dicho segmento de la población es el principal caladero electoral de la extrema derecha. Pero no sólo albergan simpatías por el RN: también -y seguramente, en mayor medida, por Mbappé. No es menos cierto que el jugador galo también posee mucho predicamento y buena imagen en estos jóvenes: sabe que es un referente.
Por dicha razón, decidió hacer valer su potencia mediática y de imagen para hacer algo por su país, ante la amenaza de la captura del poder por la extrema derecha. Requiere, así a sus compatriotas a luchar por valores como la diversidad, la tolerancia y el respeto. De ello dependía que se pudiera vestir con orgullo la camiseta de la selección francesa tras el 7 de julio. Actuales y viejas glorias del deporte se sumaron a la convocatoria. Todos pudieron poner de su parte en tan histórico empeño. Cuando los resultados de los comicios dejaron patente la derrota del RN, se prodigaron las celebraciones por parte de los deportistas franceses.
Francia 2, España 0: no sólo de fútbol vive el Hombre (reivindicativo): la contribución de los rappeurs franceses contra la ultraderecha
Con todo, no fueron sólo los deportistas quienes se unieron contra la amenaza del extremismo. Especial mención merecen muchos raperos franceses. El rap/hip-hop en el país galo tiene una repercusión que difícilmente puede imaginarse en España, por lo que sus convocatorias arrastran a un buen número de personas. Así, surgió el proyecto «No pasarán. 20 rappeurs en 9’43 contre les fachos« (cuyo tenor necesita poca traducción), o, un poco más comedido, “20 rappeurs en 9’43 contre le RN”. En la iniciativa, 20 raperos (más bien hiphoperos) se conjuraron para decantar el voto contra la extrema derecha. La consigna «no pasarán» es la utilizada por los republicanos para frenar a las tropas de Franco en el Madrid de 1936. Y es que el hip-hop francés suele estar muy politizado y comprometido. De hecho, se cuenta que muchos de estos cantantes ya estaban en el estudio a las dos o tres horas de convocarlos para componer el tema. Se trata de hacer ver a los jóvenes (de nuevo, los jóvenes) que Bardella no es precisamente un tipo cool.
Y no es la primera vez que los raperos franceses organizan algo parecido: de hecho, en 1997 se llevó a cabo una experiencia similar cuando otro colectivo de artistas vinculados el rap se unión contra lo que llamaban leyes racistas, y que hacía referencia a una ley sobre inmigración promulgada durante el segundo gabinete gubernamental de la presidencia Alain Juppé, la llamada “ley Debré” (por el ministro de interior Jean-Louis Debré), en realidad “Ley que aborda diversas disposiciones sobre la inmigración”, una forma suave de decir “ley más restrictiva sobre la inmigración”. Congregó a no pocos raperos contra una legislación que tenía como objetivo apretar las tuercas a los inmigrantes. El tema se llamó 11’30 contre les lois racistes (aquí). Por tanto durante en mundial, con una situación mucho más grave, lo extraño hubiera sido que estos artistas se quedaran sin hacer nada. Las comparaciones son odiosas.
La canción compuesta en 2024 ―tornando a ella― sería, de esta manera, una especie de We Are The World del legendario USA For Africa de 1985, sólo que más valiente, porque el hambre de los niños en África es algo que objetivamente está mal para todo el mundo, pero pronunciarse contra un determinado partido que cosecha el apoyo o simpatías de casi la mitad la población es harina de otro costal, entre otras cosas por la pérdida potencial de oyentes o asistentes a sus conciertos que puede implicar.
La canción es todo un discurso político. No s trata de la típica canción con dos o tres estrofas y estribillo machacón al que se vuelve una y otra vez: son nada menos que veinte estrofas llenas de proclamas de carácter político. Algunos de los versos de la letra de la canción son más que explícitos, dejando poco lugar a la especulación y apelando directamente, por ejemplo “Un país, dos caras, el reverso de la moneda” o el nada críptico “Jordan, estás muerto, Jordan, estás muerto”, dirigido a Jordan Bardella, el candidato a primer ministro por parte de Agrupación Nacional, a quien se propone un “octógono”, expresión que en francés hace alusión a una invitación a debatir. Otras sugerencias menos constructivas pasan por el “que se joda todos los días el RN [emplean el término “fuck”], ya sabes de que hablo”. A los jóvenes, como se dijo arriba, se les emplaza a hacer algo, a no quedarse parados, “a despertar”, porque la historia se repite (por los nazis) y huele a quemado. Metafóricamente, exhorta a reaccionar, “aunque tengas que meter los dedos en el enchufe” (quién dijo que fuera fácil). Por tanto, Bardella no mola. Avisan de que el “proyecto [de RN] es hacernos creer que ellos son los buenos, que estamos en un error” haciendo referencia a la tan manida consigna ultraderechista de que el sistema está mal y ellos lo van a arreglar. Los mismos mcs hacen hincapié en que no hay que ser un activista o saber de política: simplemente se trata de sentido común;
“No tengo ni idea de esas historias, de todo ese rollo de las elecciones.
Pero sé que la extrema derecha se aprovecha de mi desconexión [de esos temas], así que anti-RN”
Las siguientes estrofas abundan en llamamientos directos sin asomo de sutileza a ir a votar. Versos en este sentido ―y siempre según mi discutible traducción― son los que siguen:
Hay que elegir bando, que le den a esa mafia… hay que votar
En cada esquina, hay que juntarse, votar como quien va al supermercado
hay que luchar contra los fascistas como hacemos nosotros
No hay que dejarse engañar, es nosotros contra ellos
Si te molestan, que se joda su proyecto, esto es un combate
Ponen en guardia a los jóvenes que se dejan embaucar “por un poco de dopamina […] y lindas palabras envueltas en papel de celofán”, aunque quienes las pronuncian “tienen el alma marchita y merecen morir”. La amenaza viene directamente de los barrios, de gente normal, por eso hay “votar contra los cerdos, tío”.
Según los raperos, la situación actual es explosiva y las tensiones sociales aumentarán si no se actúa pronto, pues “los racistas de antes y de ahora serán los diputados de mañana”. Uno de los autores (ISK) también habla de su identidad multicultural: explica que tiene tres nacionalidades y que “no puede elegir entre las tres”, haciendo referencia al racismo y a la fijación del lepenismo con determinadas procedencias de los inmigrantes. De igual modo, utiliza una metáfora para aludir al mensaje que transmiten los predicadores del RN: “se vende droga en todos los barrios, droga del color de pelo de Marine [LePen]”. Está claro de qué tipo de droga se trata-
…una causa más o menos noble banalizada
Lástima, por cierto, que la gracia no fuera completa. El «no pasarán» se banalizó en el aspecto más puramente futbolístico (fútbol mal entendido, además) por parte de algunos periodistas del ramo: quienes no pasarían serían los españoles en el partido que enfrentó ambos países vecinos. Inaceptable, pero cierto (aquí lo explico un poco).
España: justa vencedora…pero sólo en el fútbol
Por mucho que, como mérito deportivo y de muestra de una selección diversa, es importante, no deja de ser fútbol. España, es de esperar en una selección diversa, apoyó sin fisuras a sus colegas del país galo, pues se trataba de una cuestión de verdad importante. Pero nada de ello sucedió. En su lugar, la equidistancia —como si se pudiese serlo— o la indiferencia de los futbolistas españoles fue la tónica predominante.
“Soy futbolista y los temas políticos hay que dejárselos a otros”, declaró Unai Simón, cancerbero del combinado español. El jugador quitó hierro al asunto asegurando que se habían malinterpretado sus palabras, aunque dejen poco lugar a la imaginación.
Nico Williams, uno de los mejores jugadores de la Eurocopa, desconcertó muy probablemente a propios y a extraños. Preguntado sobre el llamamiento de Mbappé a votar contra la ultraderecha en Francia, se salió también por la tangente, aunque más diplomático que Unai. Aseguró que respetaba la opinión de la estrella francesa (introducción perfecta para desplegar equidistancia) y que entendía poco de política, que eso son cosas de su hermano y que él se limita a jugar al fútbol. Extraña tal actitud viniendo de una historia migratoria como la suya y con un hermano comprometido en la lucha contra el racismo. Un poco incoherente en sus explicaciones, dejó dicho que los futbolistas son personajes públicos y tienen mucha influencia ¿entonces? se debería utilizar para una buena causa ¿no? Siendo egoísta, además, debería mirar por su propios intereses a tenor del color más bien oscuro de piel.
«Yo me mantengo al margen. Si considera que hace lo correcto, cada uno es libre de expresarse como quiera» —afirmaba Dani Carvajal, lateral español, sobre Mbappé y sus palabras. Para él lo importante pasaba por poder vivir en un país próspero, donde uno se sientiera seguro, feliz y con la posibilidad de ir con la bandera de España bien alta. Recuerda al discurso de una ultraderecha con la que está muy vinculado: seguridad, patriotismo, prosperidad, tal y como vimos en la entrada anterior.
La nueva legislatura en Francia se reunió por primera vez el 18 de julio de 2024; una legislatura salida de un empeño de los franceses por cortar el paso al poder a la ultraderecha del tándem Marine LePen-Jordan Bardella. Los jugadores españoles, en cambio, con las vistosas enseñas multiculturales de la selección, “no se metieron en política”. Nadie es perfecto. Y están en su derecho, sólo que una cosa es hablar de política y defender diversas opciones políticas y otra defender el mismo sistema democrático. Desde luego, entra dentro de la política estar más o menos de acuerdo con mayor o menos nivel de democracia ¿se pronunciará el flamante fichaje del Real Madrid contra la ultraderecha en España? Dudoso se presenta el interrogante.
Así, la selección francesa de la Euro2024 no pasará a la historia por su desempeño futbolístico: un equipo plagado de estrellas que no consiguió la compenetración del combinado español. De hecho, parece que ―como sucedió con Inglaterra― sólo brillaron contra España
Pese a lo dicho en el campo deportivo, hay algo por lo que sí serán recordados que tiene más importancia, a nivel de Nation branding, que la gloria deportiva. El equipo español desplegó muchos valores , eso es indiscutible…pero de su actitud de compromiso con la democracia digamos que no aportó mucho. Muchos echaron de menos unas declaraciones de apoyo a Mbappé: muchos futbolistas españoles son también venerados en el país vecino por los aficionados al fútbol.
No se repara sólo pidiendo perdón
También se echó en falta que el seleccionador español, Luis de la Fuente, hubiera emitido un espaldarazo -aun tímido- a las palabras de Mbappé. Más que nada, porque todavía están frescas ciertas actitudes suyas durante el caso Rubiales (ver aquí la primera de las estradas al respecto). El técnico español parece buena gente, enemigo de las polémicas, humilde, pero tiene mucho que explicar sobre su actitud de palmero de la sarta de comentarios -para ser suaves- polémicos que vertió Rubiales en el discurso que sería su última intervención al frente de la RFEF. En el 30:57 se puede ver a De la Fuente aplaudiendo. Otros y otras no lo hicieron. Los primeros debieron sentir subir el calor al ver cómo se sucedían las muestras de gratitud y apoyo al presidente, cuya intención no era dar explicaciones sobre el famoso beso. Teóricamente, el motivo de la convocatoria era ese, pero se convirtió en un panegírico a favor de su persona y de tintes políticos que nada tenían que ver con el fútbol español ni con su gestión.
Luis de la Fuente aplaudió. Ante las palabras de Mbappé no lo hizo. Posiblemente se dejó llevar, posiblemente no aprobaba lo que el entonces jefe suyo declamaba, pero ahí estaba, y sabía ya de su actitud deplorable ¿por qué vino a la última reunión convocada por Rubiales? Pues posiblemente para evitar problemas y para cumplir un trámite administrativo, posiblemente pensaba que Rubiales iba a dimitir. Total, si es el último cartucho…mejor quedar bien acaso sea con el demonio.
Posteriormente, convocó una rueda de prensa para, al mas puro estilo de Fra Cristóforo en «Los novios», pedir perdón de manera humildísima , un verdadero acto de contrición, donde pide disculpas y asume como merecidas las críticas sobre él vertidas. Afirma que siempre estará a favor de la igualdad del respeto. El seleccionador español se muestra en contra del comportamiento de Rubiales ¿entonces? Es lo que llevó a cabo Mbappé al pedir el voto contra la extrema derecha en Francia, una formación que amenaza con mermar dicha igualdad ¿por qué permanecer callado?