Elecciones en Polonia 2025 primera vueltaLa cigüeña es uno de los animales que simboliza a Polonia

créditos montaje: montaje realizado con fotos de Tumisu y dendoktoor from Pixabay

Esta entrada es una actualización de la anterior Elecciones presidenciales de 2025 en Polonia (y II): nuevos comicios cruciales

Casi 29 millones de polacos votaron en la primera vuelta de las presidenciales del 18 de mayo de 2025. Ningún candidato obtuvo más del 50% de los votos, por lo que hay que ir al balotaje. A las dos de la mañana se publicó una encuesta (Gazeta Wiborcza, aquí) que arroja un 31,2% para Rafał Trzaskowski (candidato de la KO, europeista), mientras que para Karol Nawrocki el porcentaje es del 29,7%. Mínimo y, además, hay que tener en cuenta el error estadístico (en torno al 2%) . Otro sondeo, de Ipsos, otorga cifras similares, sólo que con menor porcentaje de voto para Trzaskowski, que llegaría al 30% raspadoy seguido (aún más) de cerca por Nawrocki (29,1 %).

Así las cosas, una encuesta de Opinia 24 para la segunda vuelta pronostica un 46% para Trzaskowski y un 44% para  Nawrocki. Aunque mejoró los resultados de la encuensta de las 21:00, muy reñido, demasiado,  y teniendo en cuenta que Konfederacja, el partido ultraconservador homófobo y misógino ha quedado como tercera fuerza.Es normal ser agorero y trae a la mente el año 2005, cuando Donald Tusk, en su primera presidencia por entonces, perdió la segunda vuelta después de ganar la primera.

Además, el actual presidente del Sejm, Szymon Hołownia ha quedado como quinta fuerza, no llegando al 5%, y se lamenta de haber apoyado a KO porque, a su juicio, le ha pasado factura. Otra incógnita para la segunda vuelta, aunque es de tendencia socialdemócrata y es claro que no podría pedir el voto para KO, conservadores.

Para el sociólogo Jarosław Flis, de la Universidad Jaguelónica, esto era preocupante ya desde antes: que los resultados nunca apuntaran a un 40 por ciento de los sufragios es un indicador de varios aspectos. El primero de ellos es lógico: que el apoyo de los ciudadanos  a los partidos del gobierno no es incondicional, y menos en un país como Polonia. Además hay interrogantes como la organización del voto por correo, mejorables por susceptibles de fraude. Todo lo dicho es consecuencia de polarización política y desconfianza general en los políticos y no sólo: en las instituciones también…y ello es producto de un trabajo de pico y pala por parte de los nacionalpopulistas, que socavan dicha confianza para mover al electorado en su favor.

Para otra profesora de la universidad de Varsovia, Anna Wojciuk, los resultados son una «tarjeta amarilla» para el gobierno. La insatisfacción de la ciudadanía es tremenda, porque votaron esperanzados a Tusk pero sus problemas siguen. De hecho en las grandes ciudades, graneros del KO había motivos para la preocupación, ya que por la mañana era baja y auguraba un descalabro del KO. Por la tarde, en cambio, comenzaron los electores urbanos a movilizarse, lo que evidencia un compromiso más bien limitado. Con todo, y pese a la reacción del electorado de KO, la participación fue exigua a las 18:30: un  50.69%, comparada con la de las presidenciales de 2020 (64,5%.) 

Los otros candidatos

Sławomir Mentzen, de Konfederacja, considera un éxito el de su formación, por mucho que no se dio lo que pronosticaban las encuestas. Para el aludido Flis, todo dependerá de este partido. Naturalmente, no de que vaya a pedir el voto para Trzaskowski, lo que improbable, aunque Mentzen coquetee con la incertidumbre, sino de sus votantes: cabe una posibilidad de que apoyen al candidato del KO. Todo depende de ellos para la segunda vuelta. Gran parte ellos apoyarán a Nawrocki, pero es posible que otros se decanten por Trzaskowski. Por su parte, otro de los aspirantes de extrema derecha,  Grzegorz Braun –(de los monárquicos Confederación de la Corona Polaca) no obtuvo unos resultados arrolladores, pero asusta el hecho de que, junto con los «confederados», suman el 21.6% de los votos. Súmenlo al 29% de Nawrocki y verán que suman más del 50 por ciento. Habrá que estar a que en la segunda vuelta los muy enfadados votantes de KO reaccionen o esto pinta muy mal.

o Adrian Zandberg, del partido de izquierda Razem (Juntos),obtuvieron, respectivamente, algo más del 6 y del 5% de los sufragios.Magdalena Biejat, por su parte, quien junto al Polonia 2050 del mencionado Szymon Hołownia aspiraba no a ser decisivos pero sí a reactivar a la menguada izquierda polaca, se quedó en un 4.1%

y Magdalena Biejat, de la Nueva Izquierda, ya fuera del podio, jugándose el cuarto y el sexto puestos. Con todo, no es del todo mala noticia del todo para la izquierda, pues si la participación electoral es tan alta como se espera, se habla de una mejoría que no se daba desde 2010. Su utilidad y su fuerza podría decantar el sostén a Rafał Trzaskowski en la segunda vuelta para convertirse en presidente.

El candidato de la oposición: Rafał Trzaskowski, hombre de mundo

El actual alcalde de Varsovia lidera las encuestas por unos siete puntos, aunque con un exiguo 32%. Ello no ofrece garantía alguna puesto que Milei también perdió la primera vuelta y luego arrolló en la segunda. Teniendo en cuenta protrumpismo de Nawrocki, hay que mirar de cerca lo ocurrido en Canadá y en Australia, donde los candidatos menos trumpistas vencieron a aquellos mejor posicionados en las encuestas, si, pero tampoco se echa en falta mirar a la misma Polonia, donde el PiS fue en las dos últimas citas electorales el más votado. Polonia es Polonia. Canadá y Australia no pueden quedar más lejos. De hecho, el problema de Trzaskowski, en teoría centrista, es el mismo de Starmer en el Reino Unido: que adapta su discurso para atraer votantes conservadores, yéndose a la ultraderecha en muchos de sus postulados

Si Rafał Trzaskowski gana las elecciones, se inaugurará una etapa de políticas menos retrógadas, y proeuropeas, lo cual no presenta especial dificultad si se parte de la labor de Duda. Como regidor mayor de Varsovia, su inclinación es centrista (aunque en retirada por lo mencionado anteriormente). Representa a una Polonia urbana, avanzada, de mayor crecimiento y más cosmopolita (cuyos votantes frenaron a Mateusz Morawiecki y dieron la victoria a Donald Tusk: lo que se ha dado en llamar la “Polonia A”. El problema es que necesita al conservador mundo rural polaco, razón por la cual Trzaskowski lleva a cabo un denodado esfuerzo en presentarse como el patriota que une a campo y ciudad.

Trzaskowski es un hombre de mundo y, además, con mucho más carisma que Nawrocki. Se formó en Australia, EE. UU., el Colegio de Europa en Natolin (cerca de Varsovia) y Oxford. Habla, además del polaco, inglés, español, ruso e italiano

y comenzó su carrera política en Bruselas antes de regresar a su país, donde impulsó medidas como la eliminación de símbolos religiosos en edificios públicos, el apoyo a la comunidad LGBTQ+ y la creación de una zona de bajas emisiones. Aunque perdió por la mínima en 2020 frente a Andrzej Duda en una campaña marcada unos medios en su contra, parte ahora como favorito gracias a la falta de carisma del nuevo candidato del PiS, Karol Nawrocki, y a la división de la derecha por el auge del partido Confederación. No es menos cierto que el carisma puede suplirlo con una imagen de hombre patriota y duro, apoyado nada menos que por Donald Trump de manera expresa

La victoria de Trzaskowski también consolidaría el legado democrático de Donald Tusk y facilitaría reformas como la flexibilización del aborto, la legalización de las uniones civiles LGBTQ+ y la reversión del control político sobre la justicia y los medios públicos, aspectos en los que Duda es maestro.

Es de recibo que, si el candidato de KO consigue imponerse, podrán acometerse reformas como la ley del aborto, una de las más restrictivas de Europa que, en ese sentido, estaba mejor con los comunistas.

Los riesgos de un Nawrocki ganador pueden ser de vértigo: daría oxígeno a un PiS tocado desde que perdió el gobierno contra Tusk en las parlamentarias de 2023. Por no hablar de que, como se comentó en el anterior post, puede que no mande mucho, pero sí tiene en su mano una atribución destructiva a través del veto sobre la acción del gobierno, que permite retrasar o complicar sus decisiones

De hecho, cunde una especial de sensación de que Tusk está en período de prueba. Tanto es así que las elecciones de hoy pueden suponer un test que responda a la pregunta de si es posible derrotar al populismo sostenidamente o se trata sólo de un paréntesis. Es decir: si hay vida después del populismo .

Tusk y su KO y apoyos aguantaron el envite; es decir: Tusk siguió sin ser el partido más votado pero tampoco el PiS (que si lo fue) no consiguió avanzar con respecto a las legislativas de 2023, con todo lo que ha caído. Sin embargo, el PiS podría empezar a acusar el desgaste que sigue a un partido que, una cita tras otra, no para de perder administraciones, por mucho que siga siendo el partido mayoritario de los polacos.

 

en cuanto al contexto internacional, George Simeon no logró vencer en la primera vuelta en Rumanía. Los sueños de Orbán de la entente ultraderechista en el Esta se alejan..de momento.

 

por último, habrá que estar a los resultados definitivos, que se conocerán estos días

Por Antonio Rando Casermeiro

Me llamo Antonio y nací en Santander en 1974, aunque soy, sobre todo, de Málaga. Soy licenciado en Derecho e Historia y doctor en Derecho Internacional Público y Relaciones Internacionales por la universidad de Málaga y quisiera dedicarme a ello. Soy un apasionado desde pequeño del este de Europa, especialmente de los Balcanes y Yugoslavia. Me encantan las relaciones internacionales y concibo escribir sobre ellas como una especie de cuento. Soy apasionado de escribir también cuentos y otras cosillas. Desde 2013 resido en Colonia (Alemania)

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

You missed