UNa bici con la pegatina del emblema de la AfD tachado, Colonia, octubre de 2024
foto: Bicicleta con una pegatina anti AfD, Colonia (Alemania). Fuente: elaboración propia

La Reunificación de Alemania: Una Unidad ¿Incompleta?

Con motivo del día de anteayer, 3 de octubre de 2024, Día de la Unidad Alemana, es interesante reflexionar sobre lo que supuso  esta reunificación y su contexto histórico. Alemania se unificó en 1871, bajo el liderazgo de Otto von Bismarck, pero los errores de sus sucesores llevaron a dos devastadoras guerras mundiales y a profundas pérdidas territoriales.

Tras la Primera Guerra Mundial, el Tratado de Versalles (1919) impuso severas penalizaciones a Alemania, que incluyeron la pérdida de territorios como Alsacia y Lorena, y la separación de Prusia Oriental. Estas humillación y la crisis económica resultante facilitaron el ascenso del nazismo.

La Segunda Guerra Mundial culminó con la división de Alemania en dos estados (inicialmente 4 sectores de ocupación aliada que se fundieron en dos): la República Federal Alemana (BRD/RFA) y la República Democrática Alemana (DDR/RDA). La reunificación en 1990 fue un momento histórico, pero dejó un legado de tensiones y desigualdades que perdura hoy y faculta el ascenso imparable -de momento- de la extrema derecha.

Willy Brandt, canciller alemán en los años 70, abogó por reconocer las fronteras establecidas tras la guerra, incluyendo la línea Óder-Neisse, lo que sentó las bases para la futura unificación. Sin embargo, la integración de la RDA trajo consigo enormes desafíos económicos y sociales como ya hemos visto en anteriores entradas y comentamos un poco en esta.

Además, la reunificación fue financiada mediante un «impuesto de solidaridad» que los alemanes occidentales siguen pagando, reflejando las desigualdades persistentes. La constitución alemana, en efecto un texto «provisional» desde 1949, también refleja la naturaleza compleja de esta unificación.

Hoy, muchos alemanes de mayor edad pueden sentir que la reunificación no fue la celebración esperada, sino un recordatorio de un pasado dividido y de los retos aún por resolver. Con todo, es ley de vida: quedan pocos hoy de aquellos que lucharon a las órdenes del llamado Tercer Reich. Y eso, porque hasta casi los últimos días del Führer no se libraron de combatir ni siquiera los niños. Actualmente los que quedan están ya bastante más creciditos y deben rondar los 90 años. Pocos nostálgicos de aquella luctuosa época pueden contarlo.Sin embargo, hay muchos nostálgicos… o retronostálgicos, porque añoran unos tiempos que no les tocó vivir. Había que ponerlos en los años 1940 perdiendo familia, casa, pasando penalidades: igual no les entraría morriña.

Pero sí, muchos extrañan el nazismo. Muchos siguen soñando con recuperar los territorios perdidos, aunque son una inmensa mayoría los partidarios de pasar página o que, simplemente, tienen otras cosas más importantes de qué preocuparse, como la nada óptima marcha del país.

En este grupo están aquellos que dieron la victoria a la ultraderecha del AfD en Turingia y casi en Sajonia y Brandeburgo. Este último Land fue un respiro -sobre todo para el Bundeskanzler Olaf Scholz. Pero no tuvo ni una mísera semana para celebrar, porque en su vecino del Sur, Austria, triunfaba la ultraderecha de Herbert Kickl, del Partido de la Libertad austriaco (FPÖ) ―que manía con la libertad―quien obtuvo unos resultados electorales excepcionales. Esta formación no es que se sospeche que…es que es nazi, al menos en sus orígenes. Volveremos sobre él después.  No está claro que el ÖVP (Partido Popular Austríaco, conservador) vaya a pactar con los socialdemócratas del SPÖ, tercera fuerza. Lo normal construir una entente (el famoso cordón sanitario) contra los extremistas, pero últimamente las cosas van por otro lado y…

…en realidad, ya ha sucedido: la derecha tradicional austríaca le apoyó en 1999 a Jörg Haider, orgulloso hijo de padres nazis, para convertirse en jefe de gobierno del país. Si no asumió el cargo fue por la presión de la UE, que amenazó con sanciones a Viena. Hoy en día vemos que la postura comunitaria no es tan radical.

Lo peor que le podría pasar al canciller alemán sería un unión entre la derecha tradicional y la ultraderecha que sentara ejemplo en el país germano, y ahora ya hemos visto que en la CDU están más por la labor de dar entrada a la extrema derecha en las instituciones. En España se hace; en la Comisión Europea, también se lleva a cabo. La izquierda tradicional tampoco sabe qué hacer: el canciller, en un discurso en Schwerin (Este, en el Land Pomerania Occidental-Meckelnburgo) se preguntaba, no sé, creo que por decir algo: si la cuestión no era que había que tener más sensibilidad con los alemanes del este.. Aunque la sensibilidad creo que llega tarde. Estos alemanes se vieron absorvidos por Alemania Federal, la Occidental, y pasaron de no tener paro, a un 30% (eso sí, podían comprar televisores y no había cola en las tiendas). Los empresarios occidentales compraron en masa las empresas de la RDA (aquí lo explico un poco) hasta el punto de que hay muy pocos hombres y mujeres del este colocados en la élite de la sociedad alemana. Bueno, en realidad, si hay una posiblidad: ser políticos del AfD. Quziá sea la única forma de acceder a esa flor y nata de la sociedad alemana. También es cierto que comprender a los ossis1 está muy bien, pero tampoco es que sirva de mucho porque mientras la situación económica en el este es mucho peor que la de la Alemania occidental, van a seguir votando a AfD; y es que el este alemán es otro mundo que funciona con sus propias leyes físicas y mentales. Por tanto, la sensibilidad está pero que muy bien aunque, de momento, no es suficiente para parar a la extrema derecha cada vez más desacomplejadamente (neo)nazi. De este modo, se barajan otras posibilidades, como la ilegalización de AfD propuesta por un grupo multipartidista. La empresa no es fácil y, en caso de que llegue a buen puerto en el Bundestag, requiere una mayoría muy cualificada (dos tercios) del Tribunal Constitucional alemán (sito en Karlsruhe). Por otra parte, si se lograra la prohibición, no estaría del todo claro la utilidad de la misma, pues podría suponer la conversión en mártir de AfD, cuyos miembros pueden constituirse bajo otras siglas con igual o más radical pro´pósito, ya que estarían avalados por unos votantes aún más radicalicados.

La derecha reacciona…uniéndose a la ultraderecha.

Pero no sólo de sensibilidad y prhibición va la cosa: es por todos conocido que suele funcionar el viejo aforismo de «si no puedes contra tu enemigo, únete a él». La derecha tradicional alemana (sí, el ejemplo europeo del cordón sanitario a la ultraderecha) está viendo que mucho ir de éticos y de democráticos no da réditos ni poder territorial. No funciona decir «la ultraderecha es mala». A ello se le añade que no están en el poder…y eso enfada. Porque, claro, otro gallo cantaría si estuvieran rigiendo los destinos del gobierno en Alemania. Pero no es el caso. Esto viene de largo.

Manfred Weber, el líder de los conservadores europeos, ya venía diciendo que ligar con los extremistas seminazis tampoco era tan malo. Angela Merkel le regañó. No hace tanto, otro líder del CDU de un Land  del este vio acabada su carrera política por intentar pactar con AfD (es que el poder es muy tentador). Pero Merkel ya no está, y esto es lo que pasa cuando se va la jefa: Ursula von der Leyen ha metido en una vicepresidencia de la Comisión (hay 6) a Raffaele Fitto, del partido de ultraderecha Fratelli d’Italia, ante unos perplejos socialdemócratas que le dieron su voto para que la ultraderecha no entrara e las instituciones europeas. Un Macrón en toda regla.

Los participantes en la «Cumbre de la Deportación»

Enlazando con la anterior entrada, que quedó terriblemente desbordada por ala victoria de los neonazis en Austria, seguimos con los hombres y mujeres clave de la ultraderecha en Alemania, conectados como veremos con los vencedores en los últimos comicios austríacos. En la anterior entrada, se anunció que se hablaría de estos nombres, todos presentes en la llamada «Cumbre de la deportación«:

Martin Sellner

Alice Weidel

Roland Hartwig

Ulrich Siegmund.

Alexander von Bismarck

Gerrit Huy

La «Junge Alternative,

Die Artgemeinschaft

Vamos con ellos:

Martin Sellner y la «remigración»

Es un pez gordo de la «Identitäre Bewegung» (Movimiento Identitario), que ya sabemos—sólo por el nombrecito— que las identidades las carga el diablo y, lo que es peor: llevan aparejadas en muchas ocasiones, víctimas (mortales, no hace tanto, en Alemania).

Este señor presentó —indica Correctiv— un plan para deportar a millones de personas, incluidos ciudadanos alemanes con antecedentes migratorios (recuerda: Migrationhintergrund). También habló de promulgar «leyes a medida» para torpedear la adaptación e inclusión de los migrantes. Esto es algo que muchos gobiernos de distintos signos llevan a cabo, pero ponerlo por escrito son ya palabras mayores.

El lugar pensado para el destino de los deportados es el norte de África. No se ha preguntado a los países de la región si están de acuerdo, claro. Tampoco se pidió su parecer, en fin, a los palestinos hace 75 años y no hay más que ver lo bien que nos va ahora. En esta zonapueden meterse dos millones de personas según los cálculos los ultraderechistas. También podrían incluirse refugiados, cómo no. Estas personas o, mejor dicho, la no aceptación de las mismas, es siempre una monserga muy insistente: nunca llevaron bien la política de Angela Merkel de aceptar tanto refugiado sirio desde 2015. Con los ucranianos es distinto, pero, ojo: no es menester ser neonazi para no aceptar ayudas a Ucrania para liberalizar el comercio de cereales, por ejemplo, lo que a su vez genera rechazo a sus ciudadanos. A la asunción de refugiados e inmigrantes se oponen, como no, las ultraderechas nacionalpopulistas de Hungría o Polonia. Y —detalle importante— no hablamos sólo del gobierno ultramontano de PiS y Konfederacja, por suerte expulsados del poder el año pasado en Polonia: hasta la nueva esperanza, el nada sospechoso nuevo presidente Donald Tusk, viejo conocido de las instituciones comunitarias, ha clamado contra la inmigración…no del mismo modo que los otros, pero  oye, que no se diga, que parte de su electorado —conservador y liberal, como él— no es, digamos, superproclive a la inmigración. En Francia, el nuevo gobierno insinúa también que hay que revisar Schengen, que nada de que la gente pueda moverse libremente por territorio comunitario, uno de los pilares de la UE. Alemania, por su parte, ya decidió saltarse por su cuenta («im Alleingang»,  dicen ellos) la aplicación de Schengen e implantó controles fronterizos con los países vecinos. Y Holanda está de acuerdo.

Otro de los asistentes es Roland Hartwig, exjefe del grupo parlamentario de la AfD en el Bundestag (Parlamento, antes se llamaba Reichstag, el que quemó Hitler). Hoy trabaja para la actual jefa de dicho grupo parlamentario, Alice Weidel.

Alice Weidel, «ideología de género» y «homosexuales alternativos»

Lo de esta señora es más que curioso. Se trata de una rubita bastante pronazi que hace todo lo posible en cuadrar aquello incomible. Así, es lesbiana y feminista. Ningún problema; hasta aquí, bien: pero a partir de este punto empiezan las distorsiones: no le gusta la perspectiva de género, que ella – y toda la extrema derecha mundial, sincronizada, denomina “ideología de género”, que llama “idiotez de género”. Le gustan las uniones de LGTBI+ pero no el matrimonio igualitario; es decir, que no le gusta que ella pueda casarse. Ella es más de “familia tradicional”, por mucho que en estos sectores «familia tradicional» es lo que todos sabemos.

Como se decía, es imposible compaginar un partido excelso en exabruptos homófobos con pertenecer al colectivo LGTBI. Esto en principio, teniendo en cuenta que estamos en política, no es demasiado complicado de explicar: oiga, que eso no viene en el programa (claro, tampoco viene que se quiera volver a las fronteras de 1914). AfD no es demasiado amigo de los gays. Björn Höcke, el candidato de AfD a la presidencia de Turingia es, además, de  nazi, homófobo sin comlejos, que acusó en 2016 al gobierno de Turingia de dejar de financiar excursiones escolares para invertirlo en entretenimiento gay. Por si no queda claro, explica que para Bodo Ramellow, Ministerpräsident (presidente regional) de Turingia, el sexo anal es un recurso educativo muy valioso . Durante 2023, el político fue (de nuevo) blanco de las invectivas extremistas, acusándolo de gay. La cuestión era que, para AfD, no podía financiarse por parte del Estado el «Mes de la Comunidad LGTBI» (hashtag #PrideMonth), que hay que ver. Además, los alemanes no tienen que sentirse orgullosos de los gays, sino de Alemania. Sí: es lo que están pensando «¿para cuándo un día del hetero?», etc. lo que se dice el yerno perfecto. Björn Höcke es lo que se dice un yerno perfecto: homófobo y nazi.

Esto no representa mayor problema (para eso es política) para un movimiento de «homosexuales de AfD» o Homosexuales Alternativos«. Como lo oyen: son homosexuales que apoyan a un partido que está contra ellos. No abogan por la igualdad, eso que quede claro (tampoco era menester  jurarlo). Sostienen que con las uniones de hecho hay suficiente y que no precisan de matrimonio, por eso son partidarios, como Alice Weidel, de la familia tradicional (un tipo de familia en la que ellos no están incluídos). Representan un supuesto curioso de síndrome de Estocolmo, y no es nuevo. ya hay LGTBI que apoyan a Trump y a Geert Wilders, el polítivo ultraderechista abiertamente gay que gobierna en los Países Bajos. Para ellos lo importante no es la orientación sexual, sino su oposición a la «Islamización» y la entrada de inmigrantes. En realidad, no lo tienen claro ni ellos mismos, porque las diferentes acepciones de lo que debe ser un homosexual de extrema derecha no están claras.

De esta parte de la población viene Alice Weidel. Lo tiene todo: euroescéptica y admiradora de Margaret Thatcher, sostiene que AfD es el único partido cristiano de Alemania (CDU, el de Angela Merkel, que contienen en sus siglas “democristiano”, no, según ella ). Su postura ante la inmigración también es esquizofrénica: quiere bonificar a la gente inteligente de Alemania para que no se vayan…inmigrantes muy listos y cualificados: que no se diga que desperdician recursos humanos. También son partidarios de que el gobierno invierta en la población en Oriente Medio para que no vengan a molesta a Alemania, que se queden allí y no emigren. Su preocupación viene pasa porque se produzca un nuevo éxodo sirio como en 2015. En Alemania hay hoy casi un millón de sirios contabilizados, cuyo número empezó a aumentar debido a la guerra civil en Siria desde 2015. En 2011 eran sólo treinta mil. De este aumento culpa a la ex Bundeskanzlerin Angela Merkel. De hecho, quiere que la ex-mandataria sea procesada por acoger inmigrantes en 2015. Como toda ultraderechista, se declara en contra de su particular concepción de corrección política. La corrección política tiene por estos lares ideológicos otro particular significado (léase «es que ya no le puedo echar un piropo a una tía güena», «es que ya no se pueden hacer chistes de maricones ni de tartajas»). Todo un hit ultraderechista. Si no puedes con la terminología del enemigo, úsala y…perviértela. Es el estilo de algunos trumpistas. Trump y sus seguidores consideran que la izquierda (sí: por izquierda entienden la política de Biden y la de los demócratas, quienes serían en muchos países europeos derecha conservadora con cierta apertura en algunas cuestiones) oprime el ser americano, y piensan que South Park, la famosa serie políticamente incorrecta, está hecha para ellos. Ellos son los punkis que escandalizan a la inmovilista sociedad que no es capaz de llamar a los inmigrantes ilegales por su nombre: comemascotas, violadores, asesinos…Con todo, y como dicen muchas abuelas “siempre tiene que hablar un cagao”: el escándalo saltó cuando Frau Weidel fue condenada por contratar ilegalmente a una siria para la limpieza en una casa en Suiza (una solicitante de asilo, en concreto): por la boca muere el pez.

Otro de los asistentes al cónclave secreto es Roland Hartwig, exjefe del grupo parlamentario de la AfD en el Bundestag (Parlamento, antes se llamaba Reichstag, el que quemó Hitler). Hoy trabaja para la actual jefa de dicho grupo parlamentario, la mencionada Alice Weidel . Ejerce como profesor en la «Akademie Schwarz Rot Gold » fundación de la AfD. Correctiv afirma que Hartwig se comprometió durante la reunión a llevar los planes de Sellner a la AfD.

Ejerce como profesor en la «Akademie Schwarz Rot Gold» fundación de la AfD. Correctiv afirma que Hartwig se comprometió durante la reunión a llevar los planes de Sellner a la AfD.

El nombre de la  mencionada «academia» se traduce como “Negro rojo oro”, es decir, los colores de la bandera alemana…con eso está dicho todo. Es una especie de fundación de la AfD. Su lema es “Pensamiento protestante: una declaración de tolerancia y apertura al mundo”. En teoría sus principios son tolerancia y responsabilidad cristiana, sociedad responsable, justa y participativa, contribución a la sociedad civil, discurso (no dice qué discurso, claro) como medio para buscar «soluciones en la sociedad «(las soluciones las estamos viendo: por creatividad, que no se diga). Los temas que aborda son derecho, género (ese género), familia ( y sólo esa familia), educación, ética, política, arte, ciencia…de aquella manera, claro.

Todo el mundo sabe que la AfD es en teoría no nazi. Claro: no se puede, es inconstitucional en un país en el que, si se quiere leer el Mein Kampf en una biblioteca hay que ir a una sala aparte y pasar varios filtros (aunque se puede conseguir sin excesivos porblemas en Amazon, claro). Sin embargo, el bombillazo de Sellner de deportar ciudadanos alemanes contradice la misma doctrina de la AfD (recordemos que no es nazi, dicen): la «Declaración sobre el pueblo alemán y la identidad alemana[6]« oficial de la AfD, que establece que la formación política, como partido que respeta el Estado de derecho, considera que el pueblo alemán es la suma de todas las personas que poseen la ciudadanía alemana: seguro que sí, hombre.

Ulrich Siegmund, líder del grupo parlamentario de la AfD en Sajonia-Anhalt[7], también fue partícipe de la cita nazi (aquí lo tenemos, muy favorecido. Fuente: Grupo Parlamentario de AfD https://afdfraktion-lsa.de). Podríamos decir que por la boca muere el pez, pero es lo contrario: su mismo apellido significa -o suena, en alemán- algo así como la boca de la victoria: no va muy descaminado, porque sus discursos le hacen ganar votos. Dejando de lado los chascarrillos lingüistico-conspiracionistas, seguimos con Sajonia-Anhalt. Es es estado que formaba parta de la antigua RDA, el este, donde el AfD y nazis varios de todo pelo son fuertes. Acogió positivamente la proposición de Sellner. Declara que hay que hacer «lo menos atractivo posible» para ciertos grupos vivir en Alemania. Él afirma que asistió de forma privada, no como diputado (como quien va a jugar un partido de fútbol o a las cartas) nada tiene que ver con su partido (que no es nazi y tal: te creemos, Ulrich). A través de sus abogados, sostiene que en ningún momento pretendía expulsar a ciudadanos alemanes o personas con residencia válida (¡vaya Ud. a pensar!, que no somos neonazis ¿lo he dicho ya?), y que no había escuchado  ni respaldado tales demandas en la reunión. El problema es que le habían pillado: había micros. Nada que no se pueda solucionar, hombre: un día después, sostiene que se trataba de una «increíble conspiración de mentiras«. Nada del otro jueves: estamos ante un “aforismo” muy manido, ya desplegado por Trump, Bolsonaro, Milei, Vučić, etc.  El diputado-no-nazi afirma que es un encuentro más, que ha celebrado miles de reuniones por toda Alemania con la AfD durante años con muchos temas, no sólo ese. Además, negó que los asistentes a la “cumbre” fueran neonazis. No son tan así, esa gente —explica: es «distorsión pura del término» y está «fabricado de la nada«. Es que todo lo que lleve la etiqueta nazi está mal visto en Alemania: aunque creas que tampoco fueran tan malos, es mejor no usarlo.

Peeero: es que sucede que uno de los participantes de la “cumbre” es un tal Mario Müller.  En teoría es sólo un empleado raso de la AfD (en concreto, trabaja para el diputado de la formación Jan Wenzel Schmidt. Pues Müller había también estado en el cónclave de Postdam. Forma parte del Movimiento identitario (esa organización que el flamante vencedor de los comicios austríacos,  Herbert Kickl, de partido hermano  de AfD,  FPÖ llama una ONG, sin más). Mario quien -todo hay que decirlo- no tiene un nombre de pila demasiado alemán, no sólo teoriza, sino que es una persona muy violenta, condenada varias veces por agresión (nada menos que tres veces desde 2009) . La policía y los servicios de inteligencia tienen en el agitador muy agresivo el punto de mira desde hace tiempo. Tiene prohibida la entrada al Bundestag y no debería tener acceso ala información confidencial que allí se produce, si bien está claro que la maneja. El colmo del descaro se da cuando la prensa pregunta a su jefe -el mecionado Schmidt- que qué es lo que pasa con su empleado, que si no les ha salido un poco nazi ¿qué responde Schmidt?: «mire Ud.: yo no voy por ahí controlando lo que hacen mis empleados en su tiempo libre». La frase se explica sola.

También pasó por aquel festivo encuentro —suponemos que de casualidad—Alexander von Bismarck, ex alcalde de Insel. La ciudad se ubica en el mismo estado que el anterior. Ya ha sido denunciado por «incitación al odio y coacción» en 2011, después de atacar a dos delincuentes condenados que habían sido puestos en libertad tras años de detención preventiva. Este señor, de aspecto bonachón y antiguo miembro de CDU, es otro exponente de cómo a veces los extremos se tocan: lo mismo está en una cumbre con amigachos de AfD y otros nazis como que muestra sus simpatías por Sahra Wagenknecht, llave del ejecutivo de Turingia, y su partido.

Del mismo modo, también de casualidad, se hallaba allí Gerrit Huy, diputado de la AfD en el Bundestag, que aseguró que ya había hablado de la deportación (“remigración)” desde hace tiempo: de hecho, aseguró que presentó un «concepto de remigración» al afiliarse a AfD: el examen de ingreso, suponemos.

No podían faltar en tal foro las juventudes de la AfD, la «Junge Alternative» (Alternativa Joven”), otro viejo conocido del servicio de inteligencia alemán. Nada, lo de siempre, que persigue objetivos de extrema derecha y metas contrarias a la constitución[8]. Tienen ideas muy interesantes, como “justicia propia”, denominándose “Nueva Policía”. Son asimismo negacionistas climáticos. Algunos de sus dirigentes formaron parte de organizaciones muy de tinte neonazi como “Burschenschaft Danubia München”, una especie de tuna de extrema derecha de actitudes esotérico-nazis. La Agencia para la Protección de la Constitución les atribuye una «postura anti migratoria y especialmente islamofóbica” y asegura del grupo «ser de extrema derecha con toda seguridad», aunque la AfD recurrió en Colonia y el tribunal dictaminó que en 2023 que “ah no, perdonen ustedes, no son nazis”.

Por último, para cortar por algún lado, está igualmente metida en el ajo la ilegal “Die Artgemeinschaft” (“Comunidad Racial”, un rollo muy biológico entendido en muy mal sentido (léase nazi. Profesa espiritualidad y creencias germanas (algo muy del gusto de Hitler…lo de “Indiana Jones y la Última Cruzada” tiene base real). Promueve creencias paganas y esotéricas muy del palo de la antigua mitología germana o nórdica. Aunque no todos son extremistas, hay mucho nazi ahí…la mayoría. Su fijación es la raza y su antisemitismo. La policía y servicios secretos tienen una unidad especializada dedicada a ellos.

La AfD, por supuesto, niega tener vínculos con los aludidos Identitarios y demás filonazis y declinan responder preguntas sobre la “cumbre”.

En realidad, tiene muy difícil toda esta gente llevar a cabo sus planes de limpieza étnica, pues se encuentran bajo la lupa de la policía y los servicios secretos aunque ¡quién sabe! Puede que consigan algún día la capacidad de infiltrarse de tal forma en las instituciones civiles ( algo parecido ya ha tenido lugar) que entonces ya no haya remedio. Es de suponer que es la meta de la inteligencia alemana es justo que ello no suceda.

En fin, se han expuesto dos formas de llegar al poder: el golpe de estado y las elecciones. En la próxima entrada de esta serie, se abordará la infraestructura administrativa y jurídica «preparatoria» para el caso de que se cambie el sistema constitucional alemán.

 

[1] „Eene Mene Meck, die AfD (Alternative für Deutschland =Alternativa por Alemania) muss weg“.  Eene Mene Meck“ no significa nada, es una expresión infantil que puede extrapolarse como “pito, pito, gorgorito”, pero rima con Weg, que es “camino” —   en sentido del italiano “vía” (=lárgate) . Para nosotros, “fuera”.

[2] CORRECTIV Recherchen für die Gesellschaft (Investigaciones para la sociedad) es una organización de medios sin ánimo de lucro que tiene como objetivo fortalecer la democracia. https://correctiv.org/ueber-uns/      El reportaje se titula “Plan secreto contra Alemania” https://correctiv.org/aktuelles/neue-rechte/2024/01/10/geheimplan-remigration-vertreibung-afd-rechtsextreme-november-treffen/

[3] En alemán, “estado”, algo similar a una comunidad autónoma española, en plural. De hecho, nuestro Estado autonómico está inspirado en el alemán un poco

[6] Cuyos principios son, siempre con la coletilla “independientemente de su trasfondo étnico-cultural” (para que no les llamen nazis:  1) defensa del pueblo alemán;  2) igualdad de derechos: abogan por la igualdad de derechos para todos los ciudadanos alemanes; 3) preservación de la identidad: preservación a largo plazo de la identidad del pueblo alemán, incluyendo su lengua y tradiciones (ya la estamos liando); 4) condiciones rigurosas para la nacionalidad: se requiere capacidad del para hablar el idioma, compartir valores y aceptar el estilo de vida alemán por parte de los inmigrantes. Esto en realidad se aplica hoy en día…quizá no tanto como quieren estos pero sí que lo exigen; 5)  control de la inmigración: fin de la “actual inmigración masiva”, especialmente “abusos con el asilo”: demandan control cuantitativo y cualitativo de la inmigración según las necesidades del Estado alemán; 6) preservación de la identidad cultural: que dicen ellos es esencial para la democracia y el Estado de derecho: según ellos, la identidad constituye un fuerte lazo cultural que mantiene unida a la sociedad y evita —ojo al dato— la fragmentación en subgrupos hostiles; 7) no a la migración por elección: no existe derecho humano a migrar al país de elección propia, pero defienden el derecho de cada pueblo a preservar y proteger su identidad cultural, claro, como ellos; 8) oferta atractiva para la integración: actitud autoafirmativa y positiva hacia la identificación con el idioma, la cultura y la nación alemana hará que la oferta de naturalización sea atractiva para aquellos dispuestos a asumir los desafíos de la integración. Lo que se contradice con lo que estipula Siegmund sobre las mencionadas trabas a la integración que deben implementarse; 9) invitación a la construcción conjunta: invita a todos los alemanes a contribuir a la construcción de una Alemania pacífica, democrática, basada en el estado de derecho y “segura de sí misma”. Te creemos, Ulrich.

[7] Composición del parlamento de este estado. Actualmente las encuestas hablan de que el AfD puede quedar mucho mejor e incluso convertirse en primera fuerza política. En las elecciones de julio pasado igualó en votos a CDU. En estos comicios la SPD pasó a la cuarta posiciónno llegando ni al 10% de los sufragios: asusta pensar que Sahra Wagenknecht y la AfD suman casi la mitad de los votos.

 

 

Esta entrada es parte (ampliado y revisado de mis dos artículos publicados en la revista Jot Down «Retronostalgia peligrosa en Alemania. AfD, neonazis, Reichsbürger y Reino de Alemania: cómo desestabilizar un país con (no tan) viejas ideas». I y II (ver aquí)

 

 

 

Por Antonio Rando Casermeiro

Me llamo Antonio y nací en Santander en 1974, aunque soy, sobre todo, de Málaga. Soy licenciado en Derecho e Historia y doctor en Derecho Internacional Público y Relaciones Internacionales por la universidad de Málaga y quisiera dedicarme a ello. Soy un apasionado desde pequeño del este de Europa, especialmente de los Balcanes y Yugoslavia. Me encantan las relaciones internacionales y concibo escribir sobre ellas como una especie de cuento. Soy apasionado de escribir también cuentos y otras cosillas. Desde 2013 resido en Colonia (Alemania)

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