imagen: montaje realizado a partir de fotos de Julian Nyča (wikipedia) y Geralt (Pixabay)

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De Turingia a Brandeburgo

Hace pocas semanas amanecimos con el recuento confirmado de la victoria de la ultraderecha en Turingia y, casi, en Sajonia Anhalt. El flamante ganador del primero es Björn Höcke, ultraderechista pronazi cuyo lenguaje agresivo es de dominio público en Alemania. Lo contaba en la anterior entrada. En la que comienza ahora, insertamos a este personaje en su contexto, una ultraderecha que va para largo y que no está integrada por cuatro fanáticos frikis mal organizados y que, si no fueran tan peligrosos, moverían más a la risa más que al miedo. Pero no: están organizados y tienen la capacidad de poner en jaque a las instituciones alemanas. Björn Höcke lo lleva a cabo por el método Hitler ´33: ganando unas elecciones. A otros neonazis, en cambio, les tira más el Hitler´23; es decir, Putch o golpe de Estado. Por último (y/o) se cuenta un tercer grupo que, por si acaso, va preparando el terreno con adquisiciones de terrenos para reconstruir el imperio perdido alemán. Todos ellos están interrelacionados. De ellos hablaremos en esta miniserie.

El día de hoy es, de nuevo, crucial. Últimamente todo lo es: Trump, Polonia el año pasado, Brasil, Francia (incluido Mbappé arrimando el hombre) hace poco. Turingia inaugurando septiembre. Da la impresión de que llegará un momento en que de dejará de ganar partidos por la mínima: le pasa a quien lo gana todo de tal guisa. Como se avanzaba el día de hoy nos deja como acontecimiento político de primer orden las elecciones al Landtag (Asamblea/Parlamento regional) del estado alemán de Brandeburgo. El Land estuvo siempre regido por el SPD, los socialdemócratas de Olaf Scholz, que gobiernan hoy Alemania a escala federal y que no pasan en absoluto por su mejor momento, aunque los resultados de las elecciones regionales de ayer en Brandeburgo sacaron un poco al gobierno de coalición del agua: no se dio la por todos esperada victoria del AfD. Dietmar Woidke (hablamos de él un poco después) puede cantar con toda justicia victoria, pues él mismo frenó a la ultraderecha con un carisma que no entiende de preferencias políticas. Olaf Scholz también puede presumir de victoria, por mucho que a Woidke lo haya «echado» de la campaña electoral: y es que todo lo popular que es el político brandeburgués es inversamente proporcional a la falta predicamento de Olaf Scholz. El canciller es de Postdam, la capital del Land donde tuvo lugar la cita electoral de ayer. Woidke sabedor del mal momento del Bundeskanzler y su coalición de gobierno, lo apartó de los atriles y dijo al pueblo: «oiga, que esto no es un asunto federal, se trata de mí». Funcionó

Por fortuna, por la mínima, las cosas no cambiaron tanto como se preveía. El estado podrá seguir siendo famoso por dar su nombre al arco berlinés del mismo nombre, sus numerosos y preciosos lagos y su naturaleza privilegiada, no por ser el escenario de otro triunfo de la extrema derecha: AfD tenía todas las papeletas para vencer en los comicios del domingo (22.09.2024) y lo que iba a saltar a las palestras internacionales ha sido la contención de AfD, no su victoria.  Esta entrada estaba pensada al calor de una victoria de esta formación que no se dio. Pero sigue siendo un consuelo de tontos: que los resultados estén tan ajustados es, en sí misma, una muy terrible noticia. La segunda de a bordo de AfD, Alice Weidel puede sacar también pecho. Es evidente la frustración por no haber sido primera fuerza, pero se trata de algo simbólico tan solo. Los resultados son extraordinarios para la formación ultra: han subido casi seis puntos y pisan los talones al SPD, a 1,7 puntos en cabeza. La otra lectura de estas elecciones es aún más dura: Los Verdes (Grüne), la Izquierda (Die Linke, que forma parte de la coalición gubernamental en Berlín) y los centristas de BVB/FW se quedan fuera del parlamento. Por contra, entra en el parlamento la Alianza Sahra Wagenknecht (Bündnis Sahra Wagenknecht  BSW, aquí hablo un poco de ellos). De Alice Wiedel, una mujer abiertamente lesbiana y de ultraderecha, hablaremos muy pronto, en la siguiente entrada.

El aspirante: Hans-Christoph Bernd

Siguiendo la tradición o la moda alemana de abreviar nombres y apellidos, le llamaremos -por así decirlo, cariñosamente, pero sin cariño alguno- HCB.

Al frente del  SPD brandeburgués se ubica Dietmar Woidke, el Ministerpräsident del Land, es un típico hombre calvo y con gafas, con pinta de oficinista clásico, pero forjado en la política alemana -en concreto, en las filas del SPD- desde la reunificación. Aunque se adscribe a la izquierda, es un político muy popular a ambos lados del espectro político del estado federado. Ante sí, llevó a buen puerto la difícil tarea de dar la vuelta a las encuestas, que sentenciaban una victoria de un AfD capitaneado por Hans-Christoph Berndt. En Alemania no es alguien superconocido, ni fuera del este del país. Tampoco es alguien que haya destacado especialmente. Interesado en las lenguas clásicas, iba para cura o se lo pensó, después trabajó de mecánico, aunque le tiró lo de dentista: de hecho fue esa la carrera que estudió de 1977 a 1983. Realizó después una especialización en odontología patobioquímica y, continuando su carrera académica, se doctoró en odontología con una tesis que estudiaba el transporte de dopamina en el cerebro de las ratas. Poco después comenzó a trabajar de médico en el departamento de patología clínica del Charité, un hospital clínico universitario de la capital alemana. Ocupó durante diez años la presidencia del Patronato de la Facultad de Medicina de Berlín (una de ellas). En resumen: no es cualquier indocumentado que dedique su tiempo a la lectura de panfletos conspiracionistas que proliferan por la red, salvo los ultraderechistas, claro.

El paso de la medicina a la extrema derecha: la «casa del futuro».

No, no se trata de un anuncio de una inmobiliaria. Ojalá fuera sólo eso: es algo bastante más preocupante.

Volvemos a Herr Doktor Berndt. Aunque lo más seguro es que sus afinidades con la extrema derecha ya vinieran de largo (nadie dice que no se pueda ser nazi y médico a la vez), el hombre ya tenía tablas como presidente y cabeza de organismos como los enumerados arriba. De este modo, pudo practicar para saltar a otro cargo mucho menos  -digamos- útil para la salud humana: la portavocía de la asociación de extrema derecha Zukunft Heimat (ZH). Tal denominación puede traducirse como el «hogar del futuro» y sí: da muy mal rollo, el mismo que en los años 30 daba al hablar de un nuevo hogar para los alemanes y, lo que es peor, para los judíos, siempre que no tuvieran la mala suerte de ser asesinados, claro.

Se fundó tal artefacto en mayo de 2015 ¿coincidencia con la llamada crisis de los refugiados?Pues sí, porque el germen de dicha asociación hay que buscarlo en otra: Pro Zützen, cuyo objetivo era luchar contra la instalación de emigrantes en el lugar mencionado, un distrito de la ciudad de Golßen (pronúnciese Golsssen), 50 kilómetros al sur de Berlín y no lejos de la frontera con Polonia. Para 2016, ZH ha logrado cierta implantación y poder de convocatoria. En ello no sería ajeno el hecho de que AfD solía asistir a sus reuniones, organizando numerosas manifestaciones en muchas localidades pequeño-medianas del sur de Brandeburgo. Así hasta dar el salto en 2017 a Cottbus , la segunda ciudad del Land tras Postdam, a un paso de Polonia y con más de cien mil habitantes. Su lema fue «Grenzen ziehen«, algo así como «poner límites», pero, claro, es que Grenze en alemán significa también «frontera»: interprétese como mejor convenga: poner límites (por supuesto a la situación de llegada de refugiados) o trazar fronteras. Es una especie de juego de palabras en el que la segunda acepción, teniendo en cuenta que AfD y sus satélites no aceptan las fronteras trazadas tras la última guerra mundial y que Polonia está al lado, es mucho más peligrosa. El número de manifestantes fue creciendo, de manera no muy significativa, pero sin pausa. Se necesitaba un detonante para que unos cuantos frikis pasaran a desasosegar a las autoridades: y ello vino dado por una trifulca entre dos jóvenes sirios y alemanes ese mismo año. En Cottbus los manifestantes eran ya miles. En el resto de  algunas poblaciones de Brandeburgo los congregados no aumentaron mucho en número pero este no mermó. Con el advenimiento de la pandemia de Covid-19, se presentó una ocasión de oro para ejercer el negacionismo, en especial contra las medidas implementadas contra la enfermedad. En la mente de esta gente, por desgracia, la oposición a las vacunas se asocia a otros aspectos como el antisemitismo: frecuente fue ver en Cottbus en 2020 pancartas con la estrella de David en amarillo con la leyenda de «no vacunado»: un ejemplo de cómo puede pasarse casi sin uno darse cuenta de no querer vacunarse a la banalización y defensa del Holocausto. Lástima que la palabra antisemitismo se encuentre hoy por  hoy también algo banalizada por mor de la actitud del gobierno alemán en la masacre de los gaztíes por parte de Israel.

Zukunft Heimat también ha sido acusada de colaborar con la abiertamente nazi Widerstandsbewegung in Südbrandenburg, o Movimiento de Resistencia del Sur de Brandeburgo, entendiendo la resistencia hacia todo lo que no suponga totalitarismo (nazi). Dicho movimiento fue prohibido, con sentencia firme, por el Tribunal Supremo Administrativo de Berlín-Brandeburgo (Oberverwaltungsgericht, OVG para los amigos) en 2013. Se sospechó, incluso, de una antigua pertenencia de HCB a tal movimiento. de Ni que decir tiene que Zukunft Heimat negaron tal cooperación. De igual modo, se les acusó de estar detrás de otra organización neonazi Anfang 2020 (Principios de 2020), y se rumorea también que Berndt tiene una ficha policial en su honor en la Oficina para la Protección de la Constitución brandeburguesa (Verfassungszchutz), dependiente de la sección de seguridad del ministerio de interior del Land.

Haciendo amigos (nazis)

La llamada iniciativa Golßen no solo está en contra de acoger refugiados, sino también de una sociedad multicultural cuyo resultado final atiende a la «destrucción de la patria» y la «disolución del pueblo alemán» (un son por desgracia bastante conocido que llega de Trump a Orbán o a Putin. ZK también se vincula, además de con la mencionada AfD, con el Movimiento Identitario (Identitäre Bewegung, IB), antisemita, negacionista, revisionista…lo tiene todo, y lo iremos viendo en sucesivas entradas. Proponen, incluso, el cierre de fronteras alemanas…pero bueno..qué barbaridad ¿no? Estos frikis…de verdad.

Pues no, no es ninguna barbaridad: es lo que más o menos está llevando a cabo el gobierno de Olaf Scholz en estos momentos: el restablecimiento de controles fronterizos en las fronteras alemanas. Que la derecha solía adoptar parte del discurso ultraderechista ya lo sabíamos. Ahora se suma la izquierda: es para no perder votos, como la derecha, igual ¿qué puede salir mal?

También es uno de sus proyectos la deportación masiva de refugiados (tendremos ocasión de abordarlo en esta serie al hablar del proyecto de «remigración»). El responsable de la situación actual sería, como no Olaf Scholz, a quien proponen llevar a los tribunales.

Sin embargo, el hombre también tiene su lado bueno: una sensibilidad feminista, y se preocupa por la libertad de movimiento de las mujeres…aunque, claro ¿quienes son los responsables? ¡los varones e apariencia extranjera!¡faltaría más!

Las amistades peligrosas de Berndt no se acaban, qué duda cabe, aquí:el político ha profundizado en sus sus vínculos con Pegida, el Institut für Staatspolitik, la revista Compact: parece que sus tiempos de dentista quedaron lejos.

La primera de estas organizaciones no necesita mucho comentario; sirva la traducción «Patriotas Europeos contra la Islamización de Occidente» (en alemán: Patriotische Europäer gegen die Islamisierung des Abendlandes). Se jactan de posicionarse contra el fanatismo religioso (el nazi, si eso, lo dejamos) y contra la violencia. Legaron  a reunir en 2014 en Dresde a 15000 seguidores y la cosa no hizo más que empezar. su líder y fundador, Lutz Bachmann, acaba de ser condenado la semana pasada a 17 meses de prisión por incitar al odio a través de publicaciones en redes sociales: se incluyen declaraciones xenófobas y mensajes que fomentan el odio hacia migrantes y refugiados.

La segunda, Institut für Staatspolitik (IfS), denominación que parece hasta respetable(Instituto para la política del Estado): pero no lo es

Si no fue ilegalizado, es porque sus jefes (en especial su cabeza,  Götz Kubitschek) lo impideron, adelantándose a la jugada: acabaron autodisolviéndose en mayo de este año ¿por qué? pues para evitar ser ilegalizados: ya habían perdido su condición d organización benéfica (no se lo creía a estas alturas nadie) y llevaba varios años en el radar de la Oficina Federal para la protección de la Constitución (Bundesamt für Verfassungsschutz). Suponía el think-thank intelectual de la extrema derecha y se dedicaba a la publicación de obras de dicha orientación de autores como Martin Sellner, activista austríaco que milita en organizaciones de extrema derecha como los mencionados IB. Con todo, la disolución no implica que se queden parados: todo indica que, entre otros, uno de los sucesores será el Menschenpark, una de las múltiples empresas u organizaciones afines: un lavado de cara en toda regla.
Los vínculos políticos del IfS son los habituales en el mundillo neonazi (si al final se conocen todos): AfD y el mismo Kubitschek  con…tachaaan...Björn Höcke el flamante vencedor de Turingia. Vaya.

En cuanto a la revista Compact, dirigida por Jürgen Elsässer, fue ilegalizada por el ministerio de interior del país germano. El panfleto, caracterizado por su incitación al odio (especialmente contra musulmanes, inmigrantes y la clase política sobre todo la izquierda, pero no sólo)  y el lenguaje ofensivo, fue etiquetado por la Bundesamt für Verfassungsschutz como extremista sin lugar a dudas. Su ya nada potencial peligro estribaba en que su programa diario en youtube lograba una media de cien mil espectadores diarios. Elsässer, además planeaba derrocar al gobierno (otra vez) e implantar un estado que básicamente venía a coincidir con la antigua  Alemania oriental (otra vez: también los veremos en breve), Su cooperación con la AfD es casi de dominio público.

Para las próximas entradas, seguiremos profundizando en el círculo de allegados de Hans-Christoph Bernd. Veremos un golpe de estado fallido y una reunión secreta, ambos ultraderechistas. En el primero, la manida idea de derrocar a Olaf Scholz como responsable de todos los males; lasegunda, el proyecto de remigración. Veremos que todo está conectado. Igualmente, tendremos ocasión de analizar las estructuras de estado (no, no hablamos de independentismo catalán) que muchos están o creen estar preparando para ese nuevo orden al que aspirar arribar.

 

From Thuringia to Brandenburg: The Rise of Germany’s Far-Right Wave

Just weeks ago, we witnessed the far-right’s victory in Thuringia, and a near-win in Saxony-Anhalt. The winner in Thuringia is Björn Höcke, a neo-Nazi whose aggressive rhetoric is well-known across Germany. While he represents one facet of the far-right’s strategy—gaining power through elections—others lean toward a more revolutionary approach, and some are preparing to rebuild a lost empire, interconnected in a growing network. In this article, we dive into these dynamics, focusing on the latest developments in Brandenburg.

September 22, 2024, marked the regional elections for Brandenburg’s parliament (Landtag). The Social Democrats (SPD), under Ministerpräsident Dietmar Woidke, managed to narrowly hold off the far-right Alternative for Germany (AfD) led by Hans-Christoph Berndt. Although the AfD didn’t secure a victory, their growth is alarming, coming within 1.7 points of the SPD and increasing their vote share by nearly six points. This near miss is a dangerous sign of the far-right’s rising influence in Germany.

Hans-Christoph Berndt: The Far-Right Candidate

Hans-Christoph Berndt (often abbreviated as HCB) is not a typical politician. A former dentist with a background in medicine and biochemistry, he has shifted from healthcare to more toxic occupations for human health , leading the far-right in Brandenburg. His involvement with the extremist organization Zukunft Heimat («Homeland of the Future») has drawn considerable attention. Founded in 2015 during the refugee crisis, Zukunft Heimat initially opposed the settlement of migrants in the region, organizing protests and rallies across southern Brandenburg. Their movement grew steadily, fueled by xenophobic incidents and further bolstered during the COVID-19 pandemic with anti-vaccine, antisemitic, and conspiracy theories.

ZH has also been accused of ties to the neo-Nazi Widerstandsbewegung in Südbrandenburg (Resistance Movement in Southern Brandenburg), which was banned in 2013. Although Berndt has denied such connections, his far-right network includes notorious groups like the Identitarian Movement (IB) and PEGIDA, all promoting anti-refugee and anti-Muslim rhetoric. His affiliations also extend to Institut für Staatspolitik (Institute for State Policy), a far-right think tank closely tied to Björn Höcke, the AfD leader in Thuringia.

Zukunft Heimat and Neo-Nazi Connections

ZH is linked to a broader neo-Nazi ecosystem that opposes multiculturalism, calling it a threat to the “German people.” They advocate for closing Germany’s borders and even propose mass deportations under a so-called “remigration” project. Their goal is to create a future «German homeland» free of foreigners, an idea deeply rooted in neo-Nazi ideology.

Berndt’s network stretches beyond local politics. His ties to PEGIDA (Patriotic Europeans Against the Islamization of the West) and far-right media outlets like the now-banned Compact magazine underline the dangerous radicalism he promotes. These groups, although often dismissed as fringe movements, are increasingly organizing and influencing mainstream politics. The government’s decision to reinstate border controls, once a far-right talking point, now reflects the growing pressure the political establishment faces.

Conclusion: A Growing Far-Right Threat

Although the AfD did not win in Brandenburg, their success in narrowing the gap is cause for concern. The far-right continues to gain momentum in Germany, and figures like Hans-Christoph Berndt play a crucial role in mainstreaming extremist views. In future articles, we will explore further connections in this far-right network and examine their plans for the so-called «remigration» and their broader goals for reshaping German politics.

 

 

 

 

Por Antonio Rando Casermeiro

Me llamo Antonio y nací en Santander en 1974, aunque soy, sobre todo, de Málaga. Soy licenciado en Derecho e Historia y doctor en Derecho Internacional Público y Relaciones Internacionales por la universidad de Málaga y quisiera dedicarme a ello. Soy un apasionado desde pequeño del este de Europa, especialmente de los Balcanes y Yugoslavia. Me encantan las relaciones internacionales y concibo escribir sobre ellas como una especie de cuento. Soy apasionado de escribir también cuentos y otras cosillas. Desde 2013 resido en Colonia (Alemania)

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