De nuevo elecciones. El examen 

Habemus de nuevo elecciones. Toca locales….aunque no son exactamente locales el término polaco samorządowe es, además de impronunciable, intraducible. Si buscas en el diccionario, significa «local». No obstante, con local en España se hace referencia a municipales (la misma denominación de la «ley de entes locales» confirma tal punto). Pero no es eso. Son, desde luego, locales, porque se elige a los alcaldes de ciudades y pueblos. Pero también de unidades administrativas mayores como los voivodatos, entre provincial y autonómico.

En junio, además, elecciones europeas, todo un test para el nuevo gobierno que ya hemos visto que es un exponente de negociaciones hasta el límite para cada labor legislativa que se lleve a cabo, debido a las diferentes sensibilidades políticas que integran los apoyos. Sólo tienen en común su voluntad por no volver a un pasado negro regido por PiS+Konfederacja.

Créditos de la foto: tmeier1964,de Pixabay

Hay más: el test puede ser un examen de evaluación, pues el año que viene sobreviene otro proceso electoral: la presidencia de Polonia, que la ocupa un hombre del PiS como Andrej Duda.

Los retos del nuevo gobierno son varios. Ya comentamos su formación en sí misma y la legislación sobre la interrupción voluntaria del embarazo, tema sensible que no termina de alcanzar una visión común, hasta el punto de que se decidió parar el debate para dejar de hacer campaña por la oposición. Ahora se ventila en Polonia si el país sigue en la senda del abandono de las políticas de confrontación con la UE y el retorno a la protección de los derechos humanos o el Estado de derecho o se decide volver a ello precisamente, si bien con soflamas de que “nadie va a destruir a los polacos” y de que “nosotros protegemos la esencia polaca”, etc., etc. y que —ni que decir tiene— Tusk es un agente alemán. Europeo, en realidad, que, a tenor de esta narrativa, es casi lo mismo: destrucción de Polonia y sus valores. Lo dicho no pone al país en una senda de progreso sin límite, pero lleva a que gran parte de la población sienta que ha tomado la vía correcta. Es decir: nacionalpopulismo hiperconservador, y no es una amenaza: ya estuvo en el gobierno ocho años. Varios son los problemas que aquejan a la Polonia Tusk III (llamada así por ser el tercer gabinete que preside Donald Tusk).

No hay que olvidar que el PiS mantiene retiene parcelas de poder locales, pues no hay que olvidar que, antes de las elecciones de octubre, era la formación más votada con mucho. Tras los comicios de octubre…sigue siendo la formación más votada, por mucho que perdiera la posibilidad de gobernar con mayoría absoluta. A nivel local, lo que hay es PiS. Es cierto que en las grandes ciudades (Varsovia y Gdansk) se vota más pro-UE pero el entorno rural, que en el país pesa mucho, pertenece al PiS. A nivel nacional, sólo se está intentando consolidar otra tendencia. Para ser francos: en Polonia lo que hay es PiS, el Tusk III está en período de prueba. Además, como se ha dicho, el presidente del país sigue siendo Duda.

De hecho, resulta significativo que Tusk prometa en campaña que tornará a los asuntos prioritarios del país. Y ¿quién no quiere o, al menos no lo va a decir? Pues alguien que, con la cuestión del aborto y otros asuntos ha generado una percepción al calor de la cual el gobierno se enreda en tonterías que no interesan a la población. No es el que el aborto sea una cuestión baladí, pero sí que el PiS lo utiliza sin piedad como ariete de los ataques al gobierno, y el PiS es muy fuerte todavía, recordemos que sigue siendo el partido más votado. En resumen: Tusk y sus aliados deben conjugar un estado en la opinión pública atizado por el PiS: panda de burócratas europeos alejados de la realidad que no se preocupan por lo que realmente es importante para el país.

Las encuestas apuntan a que el actual alcalde de Varsovia Rafał Trzaskowski (Coalición Cívica, KO[1], la coalición liderada por el partido de Tusk, PO) va a repetir en el cargo, seguido un poco de lejos por Lewica (izquierda, socialistas, que en Polonia hace tiempo que son bastante minoritarios). Pero el campo, como se ha dicho, se decantará por el PiS ¿cómo? Habrá que verlo. Si en Estambul se ha revertido la situación tras 22 años de erdoganismo, está por ver si en lo local sigue la tendencia ultraconservadora o se atisba un cambio.

RETOS DEL GOBIERNO TUSK III

Hoy, los medios de comunicación

1. La situación de los medios de comunicación 

Los estatales eran, sin más, una herramienta del gobierno anterior a mayor gloria del mismo. La situación de los medios gubernamentales públicos era deplorable. El ministro de cultura de Tusk, Bartlomiej Sienkiewicz, tomó en diciembre (ya vemos que el hombre se ha puesto a currar aún cansado de la campaña electoral) una medida tan drástica como lógica: cambiar la dirección de algunos entes informativos polacos, como Telewizja Polska (TVP)Polskie Radio y la Polska Agencja Prasowa (Agencia de Prensa Polaca). En principio llegó incluso a suspender las emisiones para luego reanudarlas poco después, porque estaba todo podrido. La medida es una promesa del programa electoral de Tusk:  despolitizar la radiotelevisión pública y proporcionar información veraz.

—Pero bueno ¡donde se ha visto! —clamó, escandalizado, el aludido Andrzej Duda— ¡Esto es un atraco! Va contra la ley, contra la constitución, contra todo.

Para Duda, desde su canal amigo el Polsat News Broadcaster (en realidad, todos los canales eran publicidad del PiS, nada especial), Duda estaba sembrando la anarquía. Afirmaba que se trataba de un golpe de estado que no se daba desde 1981, cuando el gobierno comunista suspendió las emisiones y declaró la ley marcial en diciembre de dicho año (vaya navidades que les dieron) ante las manifestaciones del sindicato polaco Solidarność (“Solidaridad”). Además una Junta militar tomó el poder.  Pero en fin: es el Polsat, descaradamente pro PiS. Hizo bien el presidente polaco en lanzar su soflama, puesto que pronto también cambiaría la dirección de este medio de comunicación.

Además, el antiguo primer ministro Mateusz Jakub Morawiecki dijo, en fin, que se había implantado una dictadura en Polonia e instruyó al Krajowa Rada Radiofonii i Telewizji (KRRiT) (Consejo Nacional de Radiodifusión) —controlado en diciembre aún por el PiS— para que declarara ilegal el gobierno tuskiano: tonterías, las mínimas.

Aunque, en fin, igual lo de dictadura no ha quedado claro. Y alguien ha pensado que ¿Por qué llamar a alguien dictador por sus medidas encaminadas a despolitizar los medios de comunicación públicos cuando puedes llamarle, directamente, “nazi”. Pues en esas está Jarosław Kaczyński, líder del PiS, quien a finales de enero comparó dichas acciones de gobierno con las de Hitler. Si la voluntad del Führer era lo que importabe, con Donald Tusk es exactamente igual.  Y es que Tusk, que como ya hemos visto en otras entradas, es un malvado agente alemán encubierto. Por eso, redundando en la misma lógica ¿por qué conformarse con llamarlo dictador y nazi si te puedes remontar ochocientos atrás? Hecho: Donald Tusk, como político al servicio de Berlín que es, también es comparable a la Orden Teutónica Alemana que en la Edad Media luchaba contra los polacos. Ahí es nada.

Pues hay que ver — sostiene Duda— lo que está haciendo Tusk es politizar los medios; cambiar los medios a su antojo. ¿O quizá no es “tan” así? Veámoslo:

Antes de llegar e PiS al poder en 2015, la situación de la libertad de prensa en Polonia no era mala. Estaba en el puesto 18 del mundo según la lista que organiza Reporteros sin Fronteras (RSF). Sin embargo, cinco años después, la libertad de los medios, según la fundación alemana Heinrich Böll se encontraba, literalmente “en caída libre”.  Para 2021, RSF rebajaba la posición al 64º puesto. Los medios públicos se habían convertido en un ente propagandístico del gobierno con especial agresividad hacia la oposición[2].

RSF había celebrado ya en 2017 que la UE sancionara a Polonia por ignorar el Estado de derecho: no fue la panacea pero menos era nada. Cuatro años después, la situación era tan deplorable, que miles de personas protestaban ante la sede de la presidencia del país (ocupada por Andrej Duda) con el lema “¡Medios Libres!”. Clamaban, arropados por periodistas de prestigio y Donald Tusk, contra la ley del gobierno polaco que dictaminaba que ningún medio ajeno al Espacio Económico Europeo podía tener una participación mayoritaria en algún medio polaco. Se trataba, como siempre, de “proteger a los medios polacos de influencias extranjeras y contra la propaganda extranjera”. Ello equivalía en la práctica a que empresas no europeas tuvieran que vender su participación que excediera del 50 por ciento. Ya detentaban los medios públicos: ahora iban a por los extranjeros. Las principal perjudicada fueron la privada y mayor plataforma independiente TVN y la cadena estadounidense Discovery, que tuvo que desprenderse de su parte mayoritaria en unos 26 canales. La ley se llevó a cabo sorpresivamente, en viernes y con sospechas de violar el procedimiento parlamentario que regula la constitución.

En 2023, la situación había mejorado ligeramente con respecto a anualidades anteriores: la libertad de prensa había ascendido al puesto 57 del mundo, como puede verse en este interesante mapa interactivo de RSF. Delante hay países como la República Dominicana, Gambia, Surinam, Armenia, Belice, Uruguay o Costa de Marfil, en una lista comandada por los países nórdicos en los cinco primeros puestos (España está en el 36º). Resumen: todo indica que quien más ha atacado a los medios polacos era el PiS y no Tusk.

Muchos polacos pudieron, por fin, ver en la tele a antiguos periodistas que habían sido purgados por el anterior gobierno y que se caracterizaban más o menos por su profesionalidad y por el ejercicio de un periodismo tendente a no ser un instrumento del gobierno.

La guerra de los medios de información públicos

 Quien, lógicamente, no se tomó el asunto con deportividad fue el PiS, de modo que sus líderes se marcaron un Trump en toda regla, iniciando la guerra de los medios de información públicos. Las subidas de tono de Duda y el partido llevaron a algo muy de ultraderecha: la ocupación ¿alguien recuerda la célebre canción del eximio grupo de rock español Barricada? Pues lo mismo, pero nada que ver: con el aval de políticos del PiS (¡donde está Trump cuando se le necesita!) los informadores de los antiguos equipos prop-PiS despedidos por el ministerio de cultura comenzaron a ocupar las sedes de los entes “sustituidos”. Hubo que montar guardia: militares armados y enmascarados custodiaban las instituciones informativas. Duda, por su parte, se negó a firmar el proyecto de ley —puede hacerlo, es una prerrogativa constitucional— lo que complica aún más que salga adelante la legislación. Es de esperar que lo haga mucho durante la administración Tusk. El palo en la rueda —léase, gubernamental— puede sortearse con mayoría más cualificada: entonces el presidente deberá firmarlo sí o sí (así dice el artículo 122 de la constitución polaca: aquí en inglés; el polaco es una lengua preciosa, pero es mucha tela). Pues esto es lo que hay.

Ahora bien: estas medidas tienen sus pros y contras: desde luego las instituciones informativas polacas estaban en entredicho, pero, claro, la acción del gobierno es lógico que suscite dudas; la forma de llevar a cabo la despolitización aludida por Sienkiewicz consistió en declarar la insolvencia de las tres empresas mencionadas y nombrar una especie de gestora. Es verdad que está al filo de la legalidad, pero ya hemos explicado cómo se las gasta Duda: si se hace por ley, estaremos —estamos— ante un verdadero y farragoso infierno legislativo y/o burocrático.

En cualquier caso, los del PO tampoco son unos santos. Ya hay denuncias por parte de la Tercera Vía (uno de los partidos que apoyan a Tusk) sobre una encuesta realizada de manera dudosa por la CKiS (Radio Centrum de Kaliz, en el centro de Polonia), una especie de ciudad estado) en la que se apunta tendenciosamente a una victoria del candidato del PO en la ciudad. Curiosamente, el director de CKiS es el portavoz de PO enbel ayuntamiento de Kaliz), según asegura la Gazeta Wyborcza, in medio polaco independiente.

 

Próxima entrada: Polonia, Rusia y la guerra de Ucrania

[1] En este enlace hablaba de los diferentes partidos y coaliciones

[2] «soberano», «fuerte», «héroe» y «patriótico» eran los epítetos que solía recibir el PiS, mientras que para  la oposición se utilizan términos como «impactante», «escandaloso», «provocador»

Por Antonio Rando Casermeiro

Me llamo Antonio y nací en Santander en 1974, aunque soy, sobre todo, de Málaga. Soy licenciado en Derecho e Historia y doctor en Derecho Internacional Público y Relaciones Internacionales por la universidad de Málaga y quisiera dedicarme a ello. Soy un apasionado desde pequeño del este de Europa, especialmente de los Balcanes y Yugoslavia. Me encantan las relaciones internacionales y concibo escribir sobre ellas como una especie de cuento. Soy apasionado de escribir también cuentos y otras cosillas. Desde 2013 resido en Colonia (Alemania)

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