La Polonia post-PiS: un embrollo de mucho cuidado Los retos del Gabinete Donald Tusk III

Gobierno polaco ante una incendiada Polonia
créditos foto: Klub Lewicy, PDM-owner, via Wikimedia Commons; Ylvers de Pixabay

(English below)

Español

Una foto: el flamante Gabinete Tusk III

Líderes de los partidos que forman el Gabinete Tusk III

Es la foto que forma parte del montaje que preside esta entrada. En dicha imagen no hay fuego, pero como si lo hubiera. Ilustra muy bien las preocupaciones del nuevo gobierno polaco, el Gabinete Tusk III. La foto debería irradiar euforia… pero no es así. En primer lugar, nadie mira a cámara. Quizá solamente Donald Tusk. O lo intenta. Su lenguaje facial no denota alegría sino cansancio y preocupación. Puede ser por las largas horas de negociación (ríase Ud. de la de Junts y el PSOE en España), pero también, y sobre todo, por la inconmensurable labor que se le ha venido encima. Está a otra cosa, está claro.

La Polonia a los mandos de Donald Tusk representa un quehacer espinoso, por utilizar una palabra suave. Intentaré ir desbrozando poco a poco estos enigmas y retos en la serie de entradas que inauguramos ahora. Lo primero es lo primero, poder gobernar. Para tal empeño, se requiere algo tan lógico como tener… un gobierno… aunque decir esto en Polonia no es, como veremos, coser y cantar.

La formación de gobierno

Tras ocho años de gobierno nacionalpopulista del PiS, las perspectivas se presentan, para muchos europeos mucho más halagüeñas. Los polacos, no obstante, no lo ven tan así. Y es que nadie es profeta en su tierra. Así, al comenzar el año 2024, las encuestas arrojan que Donald Tusk no convertirá Polonia en un páramo de amor, armonía e igualdad. El veterano político polaco, curtido en su país y en las instituciones comunitarias, felicitaba al convertirse en jefe del gobierno a la población por soñar con que las cosas irían mejor. Aunque la tarea que tenía por delante no era fácil: nada menos que formar gobierno buceando en una entrópica sopa de formaciones políticas a menudo enfrentadas entre sí.

Ante este panorama, ni siquiera la mitad de los polacos considera que el gobierno de Tusk vaya a ser mejor que el anterior y —ojo al detalle—la misma cifra considera que será igual o peor. El problema de Tusk es que enciende la pasión por echar a PiS-Konfederacja, pero no gusta a casi nadie. Sí, antes que lo que había, lo que haga falta, pero no es un mandatario que levante calores. Durante la campaña, por ejemplo, no se mostró especialmente receptivo a que se acogiera a más inmigrantes o refugiados. Quién sabe si esa mano ligeramente dura con los inmigrantes ha sido lo que le ha hecho ganarse a ciertos votantes ultraconservadores. Y, a la postre, lograr la jefatura del gobierno.

Al iniciar el mandato, se vio contestado por los campesinos polacos, opuestos a que la UE ayude a Ucrania eliminando los aranceles a productos ucranianos. En el campo era, precisamente, donde más fuerza tenía el PiS. Es más: dicha formación soñó con cortejar a ciertos sectores que en principio son pro-Tusk para que no le apoyaran. Al final pudo más el rechazo al gobierno de los últimos ocho años que los valores (ultra) conservadores. Al fin y al cabo, Tusk es uno de los suyos: un conservador, liberal de toda la vida. Eso sí, no tiene nada que ver con el PiS: militó en el sindicato Solidarnosc (Solidaridad) desde su formación en 1980. La organización constituyó la primera de su género —independiente de cualquier gobierno— en todo la Europa allende el telón de acero. Fue muy combativa por las libertades durante el régimen comunista y estaba comandada por el mítico Lech Wałęsa, primero líder sindical y luego primer presidente de la Polonia democrática (1990-1995).

 

Los deberes de Tusk, jefe de un gobierno centrífugo

El gobierno de Tusk (llamado también Gabinete Tusk III) está integrado por tres “dispositivos”, a su vez integrados por diversos “subdispositivos”… y no siempre compatibles entre sí. Ojo, porque los partidos políticos en Polonia difieren poco de lo que se ve en Europa Occidental: no hay un componente ideológico tan claro. Para rizar el rizo, las circunstancias en que se forma la oposición, lo hacen más raro todo aún. Con permiso del símil electrónico, seguimos…

El primero de los dispositivos lo compone la Coalición Cívica (Koalicja Obywatelska, KO). Es una formación que surge con el objetivo de no diseminar los votos que podrían perjudicar a la entonces oposición, ya que se perderían. Los subdispositivos son:

  • La Plataforma Cívica (Platforma Obywatelska, PO), el partido de Donald Tusk y partido mayoritario de la KO, ideológicamente centrista-liberal, el único más o menos homogéneo.
  • Moderna (Nowoczesna), cuya ideología es también un refrito de tendencias: desde los liberales de todo pelo a progresistas, pasando por europeistas y progresistas. Solamente entre los subgrupos de este grupo, a su vez subgrupo de la KO, ya se vislumbra lío.
  • Iniciativa Polaca (Inicjatywa Polska, iPL), de centro izquierda y también de izquierda a secas, europeístas
  • Los verdes (Zieloni), ecologistas y progresistas, euroepeístas
  • AGROunión (AGROunia, AU). En teoría, están escorados a la izquierda, pero dentro del partido aparecen agrosocialistas, agronacionalistas o económico nacionalistas (estatalistas)
  • ¡Sí! Por Polonia (Tak! Dla Polski; T!DPL). Adscrito al centro-izquierda, aunque, cuidado: en él conviven diversas sensibilidades: regionalistas, localistas, progresistas a secas y, en fin, europeístas en general.

Pues, en fin, vaya mezcla. Entonces ¿listo? ¡Para nada! Estamos hablando de la coalición de gobierno. Estos partidos, por sí solos, no hubieran conseguido ganar las elecciones en octubre de 2023. La KO está también integrada por otras formaciones aún más heterogéneas, que no obtuvieron escaño en el Sejm (parlamento polaco), pero pidieron el voto para la KO como:

  • Liga de las Familias Polacas (Liga Polskich Rodzin, LPR). El nombre lo dice todo. Oscilan entre el conservadurismo y la extrema derecha. Mantiene sub-sub-sub (me he perdido ya) dispositivos, euroepístas, socialconservadores, nacionalcatólicos, derecha cristiana, y con antecedentes y subtendencias ultraderechistas o nacionalpopulistas.
  • Buen Movimiento (Dobry Ruch),el antiguo Podemos español (Możemy), con un importante detalle: no tienen absolutamente nada que ver con los españoles, pues son más parecidos a un Milei argentino: Libertarianismo, liberalismo y, eso sí —y ya es mucho decir— son europeístas
  • Asociación de la Izquierda Democrática (Stowarzyszenie Lewicy Demokratycznej). Izquierda y centro-izquierda. Es una asociación, como su nombre indica; o sea, que aún existen subdivisiones, cada una de ellas con distintas versiones de la izquierda: Polska Lewica (PL) o Izquierda Polaca; y Libertad y Equidad (Wolność i Równość).
  • Regionalistas silesios. Por si no fuera poco lo anterior, no podían faltar los regionalistas, silesios a más inri. Silesia es una región histórica que hoy se reparte entre tres países: Polonia, Chequia y Alemania (de hecho, el escudo de armas de la Baja Silesia es sospechosamente parecido al águila alemana). Su centro político es Katowice (ciudad industrial que, como curiosidad, está hermanada en lo universitario con Málaga: hay convenio Erasmus entre los dos centros educativos). Su ideología podría encuadrarse en el nacionalismo de izquierdas, aunque, como no, no siempre es exactamente así. Los partidos dentro de la KO son el Partido Regionalista Silesio (Ślōnskŏ Partyjŏ Regiōnalnŏ, en lengua (alto)silesia, no polaca). Es una refundación de partidos “silesistas”. El otro partido es Movimiento por la Autonomía de Silesia (RAŚ, Ruch Autonomii Śląska en polaco; Ruch Autōnōmije Ślōnska, en silesio). Aquí toma forma también una predisposición de algunos sectores minoritarios hacia el liberalismo.

Bufff…por fin hemos terminado. Pues no. Fuera de la KO, pero dentro de la oposición en el Sejm, hay tres partidos que, aun cuando no forman parte de la KO, si otorgaron su confianza a Donald Tusk, se trata de las tres siguientes formaciones:

Polonia 2050 de Szymon Hołownia (Polska 2050 Szymona Hołowni, PL2050). Se llama así, no es una forma de hablar. Fundado por Hołownia, fue como un mini 15M cuyo líder  acabó presentándose a las elecciones. Aquí cabe todo: liberales, socialdemócratas, democristianos o incluso ambientalistas.

– El Partido Campesino Polaco, que todo el mundo conoce también como Partido Popular Polaco (Polskie Stronnictwo Ludowe, PSL), formado por excomunistas que formaron junto a Lech Wałęsa el primer gobierno no comunista en 1989. Se orienta ala derecha, la democracia cristiana y por supuesto el agrarismo. Desde luego, desde el comunismo (que también contenía socialismo agrario) ya han evolucionado.

La Izquierda (Lewicano confundir con Polska Lewica PL (ver arriba)— que sí es parte de la KO). Es el típico partido socialdemócrata europeo, sólo que con mucho menos apoyo electoral. Para no ser menos que los otros, está compuesto de diversas formaciones políticas como en primer lugar, Nueva Izquierda (Nowa Lewica). Dicho partido es el heredero de la Alianza de la Izquierda Democrática  (Sojusz Lewicy  Demokratycznej), que llegó a ganar unas elecciones en 2001, formando gobierno con el Partido Socialista Polaco.

Otros componentes de Lewica son: Izquierda Unida (Lewica Razem), el mencionado Partido Socialista Polaco (Unia Pracy, UP), el Partido Socialdemócrata Polaco ( Socjaldemokracja Polska, SDPL) y, por último, Libertad y Equidad (ver arriba), que sí forma parte de la KO. Esto se llama rizar el rizo: un partido que pertenece a una plataforma pero que se presenta en las elecciones como parte de otra plataforma.

Más allá de la KO y sus apoyos, se extiende el espacio exterior, formado por la potente galaxia ultaconservadora nacional-populista del PiS, su otrora socio minoritario de Gobierno, Konfederacja, constelación aún más ultra (lo explicaba aquí) y el Kukiz’15. Como su nombre indica, fue fundado por  Paweł Kukiz (un punky rockero de derechas) en 2015. Sus rasgos son antisistema, anticasta, o antiestablishment, como se le quiera llamar. Su componente ideológico es el centro-derecha, una especie de democracia cristiana y liberales europeístas, pero con raíces euroescépticas y del nacionalpopulismo ultraderechista. Quizá por eso, aunque no se adscribe a la ultraderecha, hace muy buenas migas con ellos y concurren a veces juntos.

Solamente de pensar cómo se pudo intentar poner de acuerdo a elementos tan dispares ya asusta. Sin embargo, lo consiguió. Bien es cierto que tenían muy claro que tenían que entenderse, ya que enfrente tenían la maquinaria propagandística del PiS. Y quien dice del partido mencionado, habla del Estado a su servicio, como veremos en otra entrada,

El presidente polaco tuvo muy poco tiempo para saborear su victoria y su investidura. Se enfrenta a una lógica electoral brutal: o se pone manos a la obra desde ya, o el tiempo que no se use redundará en críticas hacia su gobierno. Y el electorado está muy cansado. Cansado del PiS, sí, pero —del mismo modo— quemado, porque las cosas no terminan de ir bien ¿Qué puede pasar entonces? Pues dos cosas: la primera, que los polacos vean que no hay remedio y vuelvan a votar al PiS. La segunda (junto a la primera, suele pasar) que la mayonesa mal mezclada que conforma su gobierno empiece a cortarse. El PiS aprovechará la coyuntura y conseguirá presentar a los votantes una imagen negativa del gobierno de Tusk que pasa por el “tanto cambio y tanta ilusión…para nada”. Al fin y al cabo, Tusk es considerado por muchos —bien se ha encargado de ello el PiS de proclamarlo a los cuatro vientos— un «estirado» europeo alejado de la realidad de Polonia, cuando no un malvado agente alemán al servicio del siempre ambicioso vecino (aquí lo cuento un poco). Vamos: que, o empieza a presumir de resultados, o su gobierno se irá por el sumidero, pues desde dentro y desde fuera —en especial, desde fuera— proliferan y proliferarán las maniobras para desestabilizarlo.

Ya está montado el gobierno: ahora, la amenaza exterior

Hablando de mayonesas y salsas: todo el mencionado cuello de botella está sazonado con un ingrediente capaz de descoser todo el entramado: Tusk es jefe de gobierno, pero el del estado es… ¡Andrzej Duda!… que es de…tacháaan: el PiS. Ya se encargó tras las elecciones de llamar a formar gobierno a su partido —para qué están los amigos— aún sin apoyos; el objetivo: postergar la llegada al poder de Tusk y dar tiempo a torcer el brazo a los agraristas en principio proclives al PiS. Hay un caballo de Troya que va a torpedear la gobernanza del país sin el menos disimulo. Normal: ya estaba acostumbrado a hacer y deshacer a su antojo ignorando las recomendaciones de la Unión Europea. Estado de derecho ¡bah! ¡paparruchas! Inventos de los burócratas comunitarios para impedir a los polacos justo eso: ser polacos y desarrollarse como nación. En fin. Que Duda no va a ser un aliado: no cabe duda (sí, el chiste es malo, pero no me pude resistir).

¿Y cómo puede empezar a lograr éxitos? Pues lo iremos viendo en sucesivas entradas

No es poco lo que ha de acometer: tiene que poner en orden los medios de comunicación, reparar el desaguisado en libertades y derechos fundamentales, poner en un estándar respetable el mermado Estado de derecho, los agricultores rebeldes o las zancadillas de Duda. Por si no fuera poco, la guerra en Ucrania y sus consecuencias, que lo complican absolutamente todo; es llover sobre mojado. Flecos de este contencioso son la inflación, los refugiados y su gestión, la guerra del grano (de nuevo, el sector agrícola).

 

 

Una foto: el flamante Gabinete Tusk III

Es la foto que forma parte del montaje que preside esta entrada. En dicha imagen no hay fuego, pero como si lo hubiera. Ilustra muy bien las preocupaciones del nuevo gobierno polaco, el Gabinete Tusk III. La foto debería irradiar euforia… pero no es así. En primer lugar, nadie mira a cámara. Quizá solamente Donald Tusk. O lo intenta. Su lenguaje facial no denota alegría sino cansancio y preocupación. Puede ser por las largas horas de negociación (ríase Ud. de la de Junts y el PSOE en España), pero también, y sobre todo, por la inconmensurable labor que se le ha venido encima. Está a otra cosa, está claro.

La Polonia a los mandos de Donald Tusk representa un quehacer espinoso, por utilizar una palabra suave. Intentaré ir desbrozando poco a poco estos enigmas y retos en la serie de entradas que inauguramos ahora. Lo primero es lo primero, poder gobernar. Para tal empeño, se requiere algo tan lógico como tener… un gobierno… aunque decir esto en Polonia no es, como veremos, coser y cantar.

La formación de gobierno

Tras ocho años de gobierno nacionalpopulista del PiS, las perspectivas se presentan, para muchos europeos mucho más halagüeñas. Los polacos, no obstante, no lo ven tan así. Y es que nadie es profeta en su tierra. Así, al comenzar el año 2024, las encuestas arrojan que Donald Tusk no convertirá Polonia en un páramo de amor, armonía e igualdad. El veterano político polaco, curtido en su país y en las instituciones comunitarias, felicitaba al convertirse en jefe del gobierno a la población por soñar con que las cosas irían mejor. Aunque la tarea que tenía por delante no era fácil: nada menos que formar gobierno buceando en una entrópica sopa de formaciones políticas a menudo enfrentadas entre sí.

Ante este panorama, ni siquiera la mitad de los polacos considera que el gobierno de Tusk vaya a ser mejor que el anterior y —ojo al detalle—la misma cifra considera que será igual o peor. El problema de Tusk es que enciende la pasión por echar a PiS-Konfederacja, pero no gusta a casi nadie. Sí, antes que lo que había, lo que haga falta, pero no es un mandatario que levante calores. Durante la campaña, por ejemplo, no se mostró especialmente receptivo a que se acogiera a más inmigrantes o refugiados. Quién sabe si esa mano ligeramente dura con los inmigrantes ha sido lo que le ha hecho ganarse a ciertos votantes ultraconservadores. Y, a la postre, lograr la jefatura del gobierno.

Al iniciar el mandato, se vio contestado por los campesinos polacos, opuestos a que la UE ayude a Ucrania eliminando los aranceles a productos ucranianos. En el campo era, precisamente, donde más fuerza tenía el PiS. Es más: dicha formación soñó con cortejar a ciertos sectores que en principio son pro-Tusk para que no le apoyaran. Al final pudo más el rechazo al gobierno de los últimos ocho años que los valores (ultra) conservadores. Al fin y al cabo, Tusk es uno de los suyos: un conservador, liberal de toda la vida. Eso sí, no tiene nada que ver con el PiS: militó en el sindicato Solidarnosc (Solidaridad) desde su formación en 1980. La organización constituyó la primera de su género —independiente de cualquier gobierno— en todo la Europa allende el telón de acero. Fue muy combativa por las libertades durante el régimen comunista y estaba comandada por el mítico Lech Wałęsa, primero líder sindical y luego primer presidente de la Polonia democrática (1990-1995).

 

Los deberes de Tusk, jefe de un gobierno centrífugo

El gobierno de Tusk (llamado también Gabinete Tusk III) está integrado por tres “dispositivos”, a su vez integrados por diversos “subdispositivos”… y no siempre compatibles entre sí. Ojo, porque los partidos políticos en Polonia difieren poco de lo que se ve en Europa Occidental: no hay un componente ideológico tan claro. Para rizar el rizo, las circunstancias en que se forma la oposición, lo hacen más raro todo aún. Con permiso del símil electrónico, seguimos…

El primero de los dispositivos lo compone la Coalición Cívica (Koalicja Obywatelska, KO). Es una formación que surge con el objetivo de no diseminar los votos que podrían perjudicar a la entonces oposición, ya que se perderían. Los subdispositivos son:

  • La Plataforma Cívica (Platforma Obywatelska, PO), el partido de Donald Tusk y partido mayoritario de la KO, ideológicamente centrista-liberal, el único más o menos homogéneo.
  • Moderna (Nowoczesna), cuya ideología es también un refrito de tendencias: desde los liberales de todo pelo a progresistas, pasando por europeistas y progresistas. Solamente entre los subgrupos de este grupo, a su vez subgrupo de la KO, ya se vislumbra lío.
  • Iniciativa Polaca (Inicjatywa Polska, iPL), de centro izquierda y también de izquierda a secas, europeístas
  • Los verdes (Zieloni), ecologistas y progresistas, euroepeístas
  • AGROunión (AGROunia, AU). En teoría, están escorados a la izquierda, pero dentro del partido aparecen agrosocialistas, agronacionalistas o económico nacionalistas (estatalistas)
  • ¡Sí! Por Polonia (Tak! Dla Polski; T!DPL). Adscrito al centro-izquierda, aunque, cuidado: en él conviven diversas sensibilidades: regionalistas, localistas, progresistas a secas y, en fin, europeístas en general.

Pues, en fin, vaya mezcla. Entonces ¿listo? ¡Para nada! Estamos hablando de la coalición de gobierno. Estos partidos, por sí solos, no hubieran conseguido ganar las elecciones en octubre de 2023. La KO está también integrada por otras formaciones aún más heterogéneas, que no obtuvieron escaño en el Sejm (parlamento polaco), pero pidieron el voto para la KO como:

  • Liga de las Familias Polacas (Liga Polskich Rodzin, LPR). El nombre lo dice todo. Oscilan entre el conservadurismo y la extrema derecha. Mantiene sub-sub-sub (me he perdido ya) dispositivos, euroepístas, socialconservadores, nacionalcatólicos, derecha cristiana, y con antecedentes y subtendencias ultraderechistas o nacionalpopulistas.
  • Buen Movimiento (Dobry Ruch),el antiguo Podemos español (Możemy), con un importante detalle: no tienen absolutamente nada que ver con los españoles, pues son más parecidos a un Milei argentino: Libertarianismo, liberalismo y, eso sí —y ya es mucho decir— son europeístas
  • Asociación de la Izquierda Democrática (Stowarzyszenie Lewicy Demokratycznej). Izquierda y centro-izquierda. Es una asociación, como su nombre indica; o sea, que aún existen subdivisiones, cada una de ellas con distintas versiones de la izquierda: Polska Lewica (PL) o Izquierda Polaca; y Libertad y Equidad (Wolność i Równość).
  • Regionalistas silesios. Por si no fuera poco lo anterior, no podían faltar los regionalistas, silesios a más inri. Silesia es una región histórica que hoy se reparte entre tres países: Polonia, Chequia y Alemania (de hecho, el escudo de armas de la Baja Silesia es sospechosamente parecido al águila alemana). Su centro político es Katowice (ciudad industrial que, como curiosidad, está hermanada en lo universitario con Málaga: hay convenio Erasmus entre los dos centros educativos). Su ideología podría encuadrarse en el nacionalismo de izquierdas, aunque, como no, no siempre es exactamente así. Los partidos dentro de la KO son el Partido Regionalista Silesio (Ślōnskŏ Partyjŏ Regiōnalnŏ, en lengua (alto)silesia, no polaca). Es una refundación de partidos “silesistas”. El otro partido es Movimiento por la Autonomía de Silesia (RAŚ, Ruch Autonomii Śląska en polaco; Ruch Autōnōmije Ślōnska, en silesio). Aquí toma forma también una predisposición de algunos sectores minoritarios hacia el liberalismo.

Bufff…por fin hemos terminado. Pues no. Fuera de la KO, pero dentro de la oposición en el Sejm, hay tres partidos que, aun cuando no forman parte de la KO, si otorgaron su confianza a Donald Tusk, se trata de las tres siguientes formaciones:

Polonia 2050 de Szymon Hołownia (Polska 2050 Szymona Hołowni, PL2050). Se llama así, no es una forma de hablar. Fundado por Hołownia, fue como un mini 15M cuyo líder  acabó presentándose a las elecciones. Aquí cabe todo: liberales, socialdemócratas, democristianos o incluso ambientalistas.

– El Partido Campesino Polaco, que todo el mundo conoce también como Partido Popular Polaco (Polskie Stronnictwo Ludowe, PSL), formado por excomunistas que formaron junto a Lech Wałęsa el primer gobierno no comunista en 1989. Se orienta ala derecha, la democracia cristiana y por supuesto el agrarismo. Desde luego, desde el comunismo (que también contenía socialismo agrario) ya han evolucionado.

La Izquierda (Lewicano confundir con Polska Lewica PL (ver arriba)— que sí es parte de la KO). Es el típico partido socialdemócrata europeo, sólo que con mucho menos apoyo electoral. Para no ser menos que los otros, está compuesto de diversas formaciones políticas como en primer lugar, Nueva Izquierda (Nowa Lewica). Dicho partido es el heredero de la Alianza de la Izquierda Democrática  (Sojusz Lewicy  Demokratycznej), que llegó a ganar unas elecciones en 2001, formando gobierno con el Partido Socialista Polaco.

Otros componentes de Lewica son: Izquierda Unida (Lewica Razem), el mencionado Partido Socialista Polaco (Unia Pracy, UP), el Partido Socialdemócrata Polaco ( Socjaldemokracja Polska, SDPL) y, por último, Libertad y Equidad (ver arriba), que sí forma parte de la KO. Esto se llama rizar el rizo: un partido que pertenece a una plataforma pero que se presenta en las elecciones como parte de otra plataforma.

Más allá de la KO y sus apoyos, se extiende el espacio exterior, formado por la potente galaxia ultaconservadora nacional-populista del PiS, su otrora socio minoritario de Gobierno, Konfederacja, constelación aún más ultra (lo explicaba aquí) y el Kukiz’15. Como su nombre indica, fue fundado por  Paweł Kukiz (un punky rockero de derechas) en 2015. Sus rasgos son antisistema, anticasta, o antiestablishment, como se le quiera llamar. Su componente ideológico es el centro-derecha, una especie de democracia cristiana y liberales europeístas, pero con raíces euroescépticas y del nacionalpopulismo ultraderechista. Quizá por eso, aunque no se adscribe a la ultraderecha, hace muy buenas migas con ellos y concurren a veces juntos.

Solamente de pensar cómo se pudo intentar poner de acuerdo a elementos tan dispares ya asusta. Sin embargo, lo consiguió. Bien es cierto que tenían muy claro que tenían que entenderse, ya que enfrente tenían la maquinaria propagandística del PiS. Y quien dice del partido mencionado, habla del Estado a su servicio, como veremos en otra entrada,

El presidente polaco tuvo muy poco tiempo para saborear su victoria y su investidura. Se enfrenta a una lógica electoral brutal: o se pone manos a la obra desde ya, o el tiempo que no se use redundará en críticas hacia su gobierno. Y el electorado está muy cansado. Cansado del PiS, sí, pero —del mismo modo— quemado, porque las cosas no terminan de ir bien ¿Qué puede pasar entonces? Pues dos cosas: la primera, que los polacos vean que no hay remedio y vuelvan a votar al PiS. La segunda (junto a la primera, suele pasar) que la mayonesa mal mezclada que conforma su gobierno empiece a cortarse. El PiS aprovechará la coyuntura y conseguirá presentar a los votantes una imagen negativa del gobierno de Tusk que pasa por el “tanto cambio y tanta ilusión…para nada”. Al fin y al cabo, Tusk es considerado por muchos —bien se ha encargado de ello el PiS de proclamarlo a los cuatro vientos— un «estirado» europeo alejado de la realidad de Polonia, cuando no un malvado agente alemán al servicio del siempre ambicioso vecino (aquí lo cuento un poco). Vamos: que, o empieza a presumir de resultados, o su gobierno se irá por el sumidero, pues desde dentro y desde fuera —en especial, desde fuera— proliferan y proliferarán las maniobras para desestabilizarlo.

Ya está montado el gobierno: ahora, la amenaza exterior

Hablando de mayonesas y salsas: todo el mencionado cuello de botella está sazonado con un ingrediente capaz de descoser todo el entramado: Tusk es jefe de gobierno, pero el del estado es… ¡Andrzej Duda!… que es de…tacháaan: el PiS. Ya se encargó tras las elecciones de llamar a formar gobierno a su partido —para qué están los amigos— aún sin apoyos; el objetivo: postergar la llegada al poder de Tusk y dar tiempo a torcer el brazo a los agraristas en principio proclives al PiS. Hay un caballo de Troya que va a torpedear la gobernanza del país sin el menos disimulo. Normal: ya estaba acostumbrado a hacer y deshacer a su antojo ignorando las recomendaciones de la Unión Europea. Estado de derecho ¡bah! ¡paparruchas! Inventos de los burócratas comunitarios para impedir a los polacos justo eso: ser polacos y desarrollarse como nación. En fin. Que Duda no va a ser un aliado: no cabe duda (sí, el chiste es malo, pero no me pude resistir).

¿Y cómo puede empezar a lograr éxitos? Pues lo iremos viendo en sucesivas entradas

No es poco lo que ha de acometer: tiene que poner en orden los medios de comunicación, reparar el desaguisado en libertades y derechos fundamentales, poner en un estándar respetable el mermado Estado de derecho, los agricultores rebeldes o las zancadillas de Duda. Por si no fuera poco, la guerra en Ucrania y sus consecuencias, que lo complican absolutamente todo; es llover sobre mojado. Flecos de este contencioso son la inflación, los refugiados y su gestión, la guerra del grano (de nuevo, el sector agrícola).

 

 

English

Post-PiS Poland: A Careful Mess. Challenges of the Donald Tusk III Cabinet.

In the original photo that is part of the montage at the beginning of this entry, there is no fire, but it feels as if there were. It illustrates the concerns of the new Polish government, the Tusk III Cabinet. The photo should radiate euphoria, but it doesn’t. Firstly, no one is looking at the camera, perhaps only Donald Tusk. Or he is trying to. His facial expression does not convey joy but rather fatigue and concern. It could be due to the long hours of negotiations, but above all, it’s the immense task that lies ahead. It’s clear he has other things on his mind.

Poland, led by Donald Tusk, has a challenging task ahead. In the following entries, I will gradually explore the mysteries and challenges that lie ahead. The first order of business is to form a government, which is no easy feat.

After eight years of national-populist rule by the PiS, many Europeans see a more positive outlook. But Poles are less optimistic. At the beginning of 2024, polls suggest that Donald Tusk won’t turn Poland into a utopia of love and harmony. The veteran Polish politician, who knows his country and the EU institutions, congratulated people for hoping things would improve under his leadership. But the challenge ahead was daunting: forming a government from a chaotic mix of rival political groups.

In this scenario, less than half of Poles believe that Tusk’s government will be an improvement on the previous one and, notably, an equal number expect it to be the same or worse. The challenge with Tusk is that while he generates a desire to remove PiS-Konfederacja, he is not popular among almost anyone. While anything is better than the previous government, he fails to inspire enthusiasm as a leader. During the elections he was particularly reluctant to accept more immigrants or refugees. It remains uncertain whether this somewhat tough stance on immigration helped him gain the support of some ultra-conservative voters and ultimately secure the position of leader.

At the beginning of his term, he encountered opposition from Polish farmers who were against the EU’s decision to eliminate tariffs on Ukrainian products. This opposition was particularly strong in rural areas, where PiS had the most support. Additionally, PiS aimed to win over certain sectors that were initially pro-Tusk to prevent them from supporting him. Ultimately, the rejection of the previous government’s policies outweighed (ultra) conservative values. After all, Tusk is one of them: a conservative and a lifelong liberal. However, he has no affinity with the PiS: he has been a member of the Solidarity trade union since it was founded in 1980. The organization was the first of its kind in Europe beyond the Iron Curtain. It was independent of any government and very active in advocating for freedoms during the period of communist rule, and was led by the legendary Lech Wałęsa, first as a trade union leader and later as the first president of democratic Poland (1990-1995).

 

As the head of a centrifugal government,

Tusk has the responsibility of leading a centrifugal government (also known as the Tusk III Cabinet) composed of three «devices», each of which is integrated with various «sub-devices»… and not always compatible with each other. It is important to note that political parties in Poland do not have a clear ideological component, similar to those in Western Europe. Additionally, the circumstances under which the opposition is formed make everything even more peculiar. To continue with the electronic analogy, let’s go

The Civic Coalition (Koalicja Obywatelska, KO) is the centrepiece of the government, with external support from other parties, as we will see.  KO consists of several parties with different political orientations. It is therefore very difficult to deal with the formation of a government with such diverse ideologies and sensitivities. KO comprises the following political groups:

  • Civic Platform (Platforma Obywatelska, PO) is centrist-liberal, Modern
  • (Nowoczesna) is liberal, progressive, and pro-European,
  • Polish Initiative (Inicjatywa Polska, iPL) is center-left and pro-European
  • The Greens (Zieloni) are environmentalists, progressives,
  • and pro-European, and AGROunion (AGROunia, AU) is theoretically left-leaning with nuances of agrosocialists, agronationalists, or economic nationalists.
  • “’Yes!’. For Poland” (Tak! Dla Polski (T!DPL ), Poland’s political landscape features a range of parties with different sensibilities. The center-left) includes regionalists, localists, progressives, and pro-Europeans.

Within the Civic Coalition (KO), there are also parties that, while not part of the government, support the investiture of Donald Tusk as president with their votes.

  • The League of Polish Families (Liga Polskich Rodzin, LPR) is a conservative, far-right party with pro-European, social conservative, and national-Catholic leanings.
  • The Good Movement (Dobry Ruch) is similar to the Spanish Podemos but takes a more libertarian and pro-European approach.
  • The Association of Democratic Left (Stowarzyszenie Lewicy Demokratycznej) is a left and center-left political party with subdivisions such as Polish Left (PL) or Left Poland, and Freedom and Equality (Wolność i Równość)

But, additionally there are formations outside the Civic Coalition that have given their vote of confidence to Donald Tusk:

 

  • Poland 2050 by Szymon Hołownia (Polska 2050 Szymona Hołowni, PL2050) is a political party that includes liberals, social democrats, Christian democrats, and environmentalists. Due to their past of far-right affiliations, they have good relations with parties of this ideology and often collaborate in elections.
  • The Polish Peasants’ Party or Polish People’s Party (Polskie Stronnictwo Ludowe, PSL) is a political party that was formerly communist but is now oriented towards the right, Christian democracy, and agrarianism.
  • The Left (Lewica) is part of the KO and is composed of various political formations, such as the New Left, United Left, Polish Socialist Party, Polish Social Democratic Party, and Freedom and Equality.

Lewica is Composed of various political formations, starting with the New Left (Nowa Lewica). This party is the heir to the Democratic Left Alliance (Sojusz Lewicy Demokratycznej), which won an election in 2001 and formed a ruled  with the Polish Socialist Party.

The variety and complexity of Polish politics reflect the diversity of opinions and ideologies present in the country.

 

 

Por Antonio Rando Casermeiro

Me llamo Antonio y nací en Santander en 1974, aunque soy, sobre todo, de Málaga. Soy licenciado en Derecho e Historia y doctor en Derecho Internacional Público y Relaciones Internacionales por la universidad de Málaga y quisiera dedicarme a ello. Soy un apasionado desde pequeño del este de Europa, especialmente de los Balcanes y Yugoslavia. Me encantan las relaciones internacionales y concibo escribir sobre ellas como una especie de cuento. Soy apasionado de escribir también cuentos y otras cosillas. Desde 2013 resido en Colonia (Alemania)

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