gracias, Gordon Johnson

2024: exención de visados para ciudadanos de Kosovo

El año empieza bien para Kosovo. El 3 de enero, la comisión Europea anunciaba la liberalización de visados con Kosovo. La medida ya opera en muchos países de los WB6 desde hace tiempo. La disposición se anunció a mediados del mes pasado y lleva tiempo meditada. Ello no obliga a España a llevar a cabo malabarismos diplomáticos, pues si se considera a Kosovo parte de Serbia, sería, técnicamente, como aceptar los visados de parte de dicho territorio. En principio, claro. El visado lo concede  España, no Kosovo. Además, y para terminar, la Presidencia del Consejo la ostenta, desde el 1 de enero, Bélgica. Piensen mal: España se enorgullece de muchos logros durante su mandato, pero no quedaría bien que bajo su presidencia se eximiera de visado a Kosovo: «no en mi nombre».

Sin embargo, Sus (mágicas) Majestades de oriente han pasado por Kosovo dejando un regalo adicional nada menor: el reconocimiento español -o más bien la aceptación- de los pasaportes expedidos por Pristina. Dado que nuestros queridos Reyes Magos, no han podido pasar por Belén para rememorar los dos milenios de regalos al niño Jesús debido a la situación prebélica que allí se cuece, han decidido dejar sus presentes en otra parte.

Mientras el gobierno de España, naturalmente, pasa de puntillas sobre el hecho. Tal es así que, si buscamos la noticia en diferentes idiomas, veremos que casi todos los titulares pasan por lo mismo «Kosovo dice que España reconoce sus pasaportes»; Kosovo-dice-que. Es de recibo que, si lo dice el viceprimer ministro kosovar, Besnik Bislimi, sea real, máxime cuando es muy probable que haya hablado del asunto con su homólogo español: las declaraciones en la esfera diplomática suelen ser menos espontáneas de lo que se piensa, y sería lógico que con carácter previo se hubiera acordado qué decir, cuándo y cómo hacerlo.

Pero, cuidado, porque España sigue sin reconocer a Kosovo,  los medios españoles relacionados con el independentismo hablan de cesión de España: lo normal, pues les da alas y sienta «precedentes». No obstante, es una ilusión…no se sentrá precedente alguna. Es motivadora, pero ilusión al fin y al cabo, como se verá más adelante. Sí que es verdad que soñar con un pasaporte vasco o catalán está más cerca. Si no tengo mi estado, al menos que cuente con un pasaporte que me haga sentir que queda menos.

Quien sí lo celebra por todo lo alto, por lo que le toca, es el aludido Brislimi, quien se congratula en facebook del hecho. Como el albanés es un idioma muy complicado y yo, más allá de buenos días y feliz año nuevo no sé más nada más, dejo la traducción que aporta la red de las caras.

 

Bislimi es muy consciente de que la situación de Kosovo seguirá siendo precaria mientras China y Rusia sigan sin reconocer la estatalidad de la ¿antigua? provincia serbia. Da igual que Pristina se empache llamando «estado» a un territorio que no lo es en sentido estricto debido a su controvertido e irregular proceso de reconocimiento y la negativa de dos países mencionados a aceptar la estatalidad del territorio. Son dos estados de peso, de acuerdo, pero también lo son la India o Brasil; por tanto, la clave reside en que Moscú y Pekín cuentan con derecho de veto en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. Es una victoria o un acicate para Kosovo, eso sí, pues España es el país más importante de la UE de entre los que no reconocen a Kosovo. No es una victoria pero alberga una gran potencia simbólica que lleva a que lo parezca, lo que es más importante.

Para España, ello implica dos consecuencias; primero: se quita de muchos problemas: aceptas el pasaporte y te evitas «hacer-que-parece-como-que»; segundo: en absoluto implica dar pasos hacia el reconocimiento de Kosovo. El pasaporte puede ser tratado como un documento administrativo considerado válido, que no lleva detrás que aquel que lo emite sea un estado. Teniendo en cuenta que la UE libera de visado a Kosovo en territorio Schengen, es la consecuencia lógica.

En fin…esto no ha hecho más que empezar (por enésima vez, si es que terminará algún día). La situación de Kosovo o, mejor dicho, su estatus internacional, no se ve afectado por el reconocimiento de España. Serbia, por su parte, seguirá boicoteando cada acto que implique acercarse o dar pasos que puedan indicar que se acepta la independencia de Kosovo.

Por Antonio Rando Casermeiro

Me llamo Antonio y nací en Santander en 1974, aunque soy, sobre todo, de Málaga. Soy licenciado en Derecho e Historia y doctor en Derecho Internacional Público y Relaciones Internacionales por la universidad de Málaga y quisiera dedicarme a ello. Soy un apasionado desde pequeño del este de Europa, especialmente de los Balcanes y Yugoslavia. Me encantan las relaciones internacionales y concibo escribir sobre ellas como una especie de cuento. Soy apasionado de escribir también cuentos y otras cosillas. Desde 2013 resido en Colonia (Alemania)

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