Postdam con torreta fronteriza
créditos imagen: montaje realizado con fotos de elec_trick0 Hans Harbig de Pixabay

De Turingia a Brandeburgo

En la entrada de ayer respirábamos aliviados al comprobar que la anunciada victoria de la ultraderecha no se había producido en Brandeburgo. La ola que comenzó en Turingia y Sajonia 1 continúa. La extrema derecha del AfD no venció en Sajonia ni en Brandeburgo hace unos días, pero casi. En el primer Land la victoria de los conservadores CDU (el partido de la ex-Bundeskanzlerin Angela Merkel) era tan pírrica que hasta casi da vergüenza decir que han ganado a la ultraderecha que se muestra muy pujante: sólo 1,3 puntos de ventaja. En Brandeburgo, un poco más (1,7) . los partidos tradicionales CDU y SPD han vencido en sus respectivos territorios, pero a un precio muy alto: los verdes, La Izquierda (Die Linke), y los liberales del PDP, que forman la coalición de gobierno con SPD y los verdes en Berlín, no han obtenido representación en el parlamento o pasan a ser insignificantes… lo contrario de lo que le sucede a la vigorosa Bündnis Sahra Wagenknecht ( de apellido «Por la Razón y la Justicia», si bien nosotros la llamamos siempre BSW por aquello de ahorrar espacio), capitaneado por la señora que da nombre a tal alianza y que anduvo muy espabilada al ver tanto populismo de ultraderecha que lo petaba. Pensó que el nicho de mercado del populismo de izquierda, es decir, los que están hartos de todo pero no llegan a tanto como para apoyar a los (neo)nazis, no estaba en absoluto trabajado. Ahíta del mismo modo ella, pero de otra cosa, de andar ahí vegetando entre los verdes sin llegar demasiado lejos, se dijo que mejor un partido para mí sola. Y ese mismo artilugio político fundó en 2024. Ahora, las alianzas para formar gobierno en Turingia, Sajonia y Brandenburgo pasan sí o sí por ella (algo explicábamos sobre el asunto aquí).

Con razón puede decir Alice Weidel, uno de los peces gordos del AfD en el Bundestag alemán que todo el este de Alemania se tiñe de azul (en elagunas poblaciones llegan al 40% de los votos). De ella hablaremos hoy. Con ustedes: el círculo de allegados de los vencedores -reales y morales- de Turingia, Sajonia y Brandeburgo

Decíamos en la entrada anterior, que había varios métodos de llegar al poder: la experiencia nazi ayuda mucho. Así, el método 1 es el «Hitler ´33″: ganando unas elecciones y lego ya se verá. A otros neonazis, en cambio, les tira más el método 1, el «Hitler´23″; es decir, Putch o golpe de Estado. Por último (y/o) se cuenta un tercer grupo que, por si acaso, va preparando el terreno con adquisiciones de terrenos para reconstruir el imperio perdido alemán. Todos ellos están interrelacionados. De ellos hablaremos en esta miniserie.

Todo empezó en enero de este año (en realidad, antes), al menos el salto a las cabeceras europeas.

Putch de Mortadelo y Filemón fallido y manifestaciones algo deslucidas

La semana 20 de enero de 2024, Alemania vio sus calles ocupadas por numerosas manifestaciones a lo largo y ancho de toda su geografía. Allí las llaman Demos (abreviatura de “Demonstrationen”). Hubo cien mil manifestantes en Düsseldorf (lo cual tiene mérito en una ciudad un poco más grande que Málaga), 25.000 en Osnabrück (comparable a Marbella). En otras ciudades hubo 100.000 (Berlín): no es Düsseldorf, pero es que esta última es la capital de Renania del Norte-Westfalia (NRW para abreviar) y el oeste suele estar siempre mucho más comprometido con el asunto. El este o neue Bundesländer (nuevos estados federales, en tanto que antes de la reunificación eran parte de la República Democrática Alemana ―ya les vale el nombre, suena a segunda división―) es distinto. Hay mucha gente que odia a la ultraderecha, pero también mucha gente que la ama. Como veremos después, opta a primera fuerza política en más de uno de estos Länder… y lo consiguió esta misma semana. En Berlín coreaban lemas como “nazis fuera de casa” o una consigna intraducible que podría muy libremente significar “Molesta a tu nuera/ AfD, vete fuera[1].

En Colonia asistieron unos 70.000 según algunas fuentes, pero no más de treinta mil según otras, más cercanas quizá a la realidad. Algo decepcionante, pues es la cuarta ciudad de Alemania, que supera el millón de habitantes.  Uno de los lemas más utilizadas era “Toda Colonia odia a la AfD”. En otras urbes alemanas también hubo concentraciones. En términos generales, la convocatoria fue bastante exitosa. No obstante, no podría afirmarse que, si hablamos del conjunto de Alemania, fuera masivo.

Los participantes en todas estas concentraciones clamaban contra AfD y sus contactos con otros medios no oficiales que sí están fuera de la legalidad, razón por la cual los servicios secretos germanos llevan tiempo siguiéndoles la pista. Vamos a ellos (no a los servicios, sino a los mencionados grupos).

Una reunión secreta con aviesas intenciones

Hace unas semanas, se descubrió un complejo entramado entre la ultraderecha institucional y legal y el extremismo no legal o rayano en ello en Alemania. Es un secreto a voces que los “no-nazis” del AfD, partido muy bien representado en el parlamento federal del Berlín (vemos que desde septiembre de 2024, también en los Länder de Turingia, Sajonia y Brandeburgo coquetean con los nazis sin los complejos de otras formaciones.

O quizá haya que decir «sin tantos complejos», porque que el CDU, partido de la Presidenta de la Comisión Ursula von der Leyen haga vicepresidenta a alguien del partido de la ultra Giorgia  Meloni, tiene tela también. Lo venía avisando desde mayo, y en septiembre ya se materializó el nombramiento de Raffaele Fitto.

Pero volvamos a la reunión de los ultraderechistas.

Por mucho que muchos lo veían venir o no les pilla de sorpresa, que la extrema derecha alemana estuvieran preparando algo tan gordo siempre sorprende. Se trata de una reunión que la revista alemana Der Spiegel llama “la Cumbre de la deportación”. Todo hunde sus raíces en una investigación de la ONG «Correctiv[2]«. Según esta, políticos de la AfD, neonazis y empresarios habrían departido en el encuentro sobre la expulsión masiva de personas de Alemania. El evento se llevó a cabo en noviembre de 2023 en un hotel cerca de Potsdam (sí, allí casi gana AfD el domingo pasado), donde presuntamente extremistas de derecha presentaron un plan maestro para deportaciones masivas. No sólo en dicho lugar; como veremos, hubo encuentros en otros Länder[3], especialmente, los del este alemán, más pobres y donde la extrema derecha tiene mayor predicamento.

Vamos con la “cumbre”. Representantes de la AfD participaron en un cenáculo secreto donde se habló de la deportación de millones de personas de Alemania, extranjeros e incluso ciudadanos alemanes. El punto de corte es su condición de personas con trasfondo migratorio. Y ¿qué diantres es tal cosa? Se hace perentorio un inciso que explique tal par de vocablos.

A vueltas con el polémico «etiquetado» de las personas con antecedentes migratorios (Migrationshintergrund)

El término “Migrationshintergrund” no es nuevo en absoluto. De hecho, ya se utilizaba con anterioridad. Apareció, por ejemplo, en el Décimo Informe sobre Niños y Jóvenes, así como en la versión alemana de la segunda evaluación del «Programme for International Student Assessment (PISA) » y en el «Estudio sobre la Salud de Niños y Jóvenes en Alemania (KiGGS)«, si bien no fue hasta 2006 cuando se oficializó el concepto.

Supone distinguir alemanes sin antecedentes migratorios de los que sí tienen. El concepto es bastante polémico y la “Comisión especializada para las capacidades de integración” ha propuesto otro término como el de “Inmigrantes y sus descendientes (directos)”: lo comido por lo servido o aún peor porque, si dices “gente con trasfondo migratorio” eres más abstracto, “clasificas” en menor medida. Pero si lo denominas “Inmigrantes y sus descendientes (directos)” se está categorizando mucho más, casi señalando.

Lo peor de todo es que no sirve para detectar la discriminación por motivos étnicos (objeto para el que está pensado): no se sabe a ciencia cierta qué función cumple. En teoría, para desmitificar la inmigración. La idea es desterrar el mito de que sólo se puede ser alemán si eres rubio y con los ojos azules. Esto hoy en día ―no más basta con ver un partido de un deporte cualquiera de la selección alemana― no parece plantear dudas. Sin embargo, hay que decir que en 1962 no era moco de pavo, pues había mucho exnazi y mucho alemán que seguía con teorías en su cabeza en torno a que la raza aria es el no va más…y los demás eran infrahombres.

A mi pueblo le tienen manía: otros victimismos nacionalpopulistas

En Serbia y también en Croacia y Montenegro pulula numerosa peña con una cantinela victimista en virtud de la cual todo el mundo quiere eliminar a los serbios o croatas del mapa (también sucede en la Hungría de Orbán  en EE.UU. con eso de la teoría del reemplazo).

Los musulmanes ocupan el lugar de los judíos en la Alemania nazi, con ayuda de los malvados occidentales que, por lo visto, no tienen otra cosa que hacer que meterse con los serbios. El presidente de la Serbia actual, Aleksandar Vučić sigue pensando esto y, lo que es más grave, diciéndolo. Del mismo modo Milorad Dodik, presidente de la Republika Srpska (RS), una de las entidades que integran Bosnia-Herzegovina, es del mismo palo. Pero no sólo ellos: Viktor Orbán en Hungría, Meloni en Italia o Mateusz Morawiecki en Polonia “ven, a veces, muertos”: todos quieren borrar a húngaros, italianos o polacos de la faz de la tierra y cambiarlos por musulmanes —o la minoría que toque—. Vox en España es otro ejemplo y no podemos olvidar al mencionado  Trump con su teoría del reemplazo: igual musulmanes no todos, pero hispanoamericanos, seguro acabarán logrando que no se hable inglés en Estados Unidos. Lo dice él, nieto de inmigrantes alemanes que se cambió el apellido o —mejor dicho, dejó pasar la errata en la transcripción al inglés— porque sonaba menos alemán. Ello vino bien a sus mayores durante la Segunda Guerra Mundial, mientras profundizaban en el supremacismo blanco (aquí lo explica Vox, pero no el vox que Uds. están pensando; estén tranquilos).

De hecho, y como bien estamos viendo en este artículo, dichas ideas no han desaparecido y se retroalimentan a través de las décadas.

Deportaciones

Volviendo a las campañas-para-que-la-gente-asuma-la-inmigración en Alemania, las mismas datan de los inicios de los años 1960: “Antecedentes migratorios para todos” es el lema que puede leerse en las imágenes promocionales. La idea no es que sea mala, pero puede utilizarse mal. Las campañas las llevaba a cabo la Deutsche Plus…institución que aboga por la inclusión, de modo que el fondo no es malintencionado.

«Correctiv» descubrió que altos cargos de la AfD estuvieron en esa reunión confidencial, donde se aglutinó lo más granado del neonazismo alemán. Algunos de estos asistentes son los siguientes:

Martin Sellner, pez gordo de la «Identitäre Bewegung«, como  (Movimiento Identitario) ¿recuerdan de la entrada anterior?, y Mario Müller (no tan importante pero decisivo)

Roland Hartwig, exjefe del grupo parlamentario de la AfD en el Bundestag

Ulrich Siegmund, líder del grupo parlamentario de la AfD en Sajonia-Anhalt, también fue partícipe del encuentro del que hablamos.

Alexander von Bismarck, exalcalde de Insel

Gerrit Huy, diputado de la AfD en el Bundestag, ideólogo del proyecto “remigración»

La «Junge Alternative, juventudes alternativas: puede imaginar el lector de qué manera. Una pista: no son indies.

Die Artgemeinschaft” (“Comunidad Racial«) libere el lector su imaginación.

De ellos hablaremos en otra entrada.

Esta entrada es parte (ampliado y revisado de mis dos artículos publicados en la revista Jot Down «Retronostalgia peligrosa en Alemania. AfD, neonazis, Reichsbürger y Reino de Alemania: cómo desestabilizar un país con (no tan) viejas ideas». I y II (ver aquí)

Por Antonio Rando Casermeiro

Me llamo Antonio y nací en Santander en 1974, aunque soy, sobre todo, de Málaga. Soy licenciado en Derecho e Historia y doctor en Derecho Internacional Público y Relaciones Internacionales por la universidad de Málaga y quisiera dedicarme a ello. Soy un apasionado desde pequeño del este de Europa, especialmente de los Balcanes y Yugoslavia. Me encantan las relaciones internacionales y concibo escribir sobre ellas como una especie de cuento. Soy apasionado de escribir también cuentos y otras cosillas. Desde 2013 resido en Colonia (Alemania)

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