Se da la anécdota de que, cuando se intenta acceder a la página del PiS para leer sus últimos eructos xenófobos, hasta internet lo considera potencialmente peligroso. Será casualidad, pero es bastante ilustrativo.
El PiS lleva dando la matraca de la inmigración, pese a que Polonia es un país seguro, desde las elecciones de octubre de 2023. En realidad, de antes, pero de manera menos agresiva porque en las citas electorales parlamentarias de 2015 y 2019 el PiS arrasó. En las últimas legislativas, las de octubre de 2023, fue el partido más votado, pero no consiguió gobernar por no tener mayoría absoluta. En los comicios presidenciales, al PiS no hay quien le tosa: desde 2015, de Andrej Duda, a Karol Nawrocki siempre ha habido presidentes del PiS. Mínimo, pues, hasta 2030.
los palos en las ruedas de la presidencia polaca.
El presidente polaco, como se apuntó en la anterior entrada, no dirige la acción legislativa, pero sí puede torpedearla, retrasando leyes, obligándolas a dar vueltas de uno a otro lado.
Mediante el veto presidencial, el presidente puede devolver para su ‘revisión’ leyes ya aprobadas por el Parlamento (Sejm), en su mayoría impulsadas por los grupos que apoyan a Donald Tusk. También puede impugnar su constitucionalidad ante el Tribunal Constitucional —controlado por el PiS—, lo que retrasa aún más su aprobación o entrada en vigor. Aunque el Sejm puede anular un veto con mayoría absoluta, el presidente dispone de un plazo de hasta 21 días para decidir, periodo en el que puede ralentizar la promulgación (puede pensarse mal: correcto). Además, mediante discursos y presión política, el presidente puede influir indirectamente para frenar o desincentivar la aprobación de determinadas leyes
El poder judicial como instrumento del PiS
En un país en el que el PiS no pudo terminar del todo lo que empezó como sí hizo Orbán en Hungría, mandar cuestiones al tribunal constitucional polaco no es ninguna tontería: ha sido tomado e instrumentalizado por el PiS los ocho años que estuvo en el poder (2015-2023), lo que ha comprometido de manera ineluctable su independencia y su función como garante de la Constitución.
Y es que el poder judicial del país no ha salido indemne a las dos legislaturas del PiS -con sus apoyos aún más ultras- encarando amenazas estructurales a su autonomía debido a reformas legales impulsadas por el gobierno anterior. Desmontar ese entramado es muy difícil ¿Recuerdan a un señor anciano que criticaba a otro aún más anciano por ser anciano? Más pistas: ahora es el presidente más viejo, y ha convertido su país en una autocracia censora siguiendo los pasos de Orbán.
Estas reformas permiten una creciente influencia política sobre jueces y tribunales, minando la imparcialidad y la capacidad del sistema judicial para investigar casos de corrupción y garantizar la justicia, lo que debilita el estado de derecho en el país. Si tu partido es responsable de venta de visados, nepotismo y clientelismo y malversación de caudales públicos, lo lógico es que hagas una ley así. Por si acaso.
El papel mojado del artículo 7
Los tribunales europeos han pataleado inútilmente. La misma Comisión Europea inició en 2017 un procedimiento invocando el artículo 7 del Tratado de la Unión Europea (TUE) contra Polonia en base a amenazas al Estado de derecho, precisamente por las reformas judiciales que hemos indicado arriba, entre otros atropellos. Este artículo permite a la UE actuar cuando hay un riesgo claro de violación grave de los valores fundamentales de la Unión, como la independencia judicial y el respeto a la democracia y los derechos humanos. Sería maravilloso si funcionara pero ¿qué hace la Unión Europea¿ mandar una fuerza europea para intervenir Polonia? si la UE no de pone de acuerdo ni para unificar la casi veintena de tanques que tiene distintos y no es capaz de hacer nada sin la OTAN… Es lo que está haciendo Dodik ahora en la Republika Srpska: se emite una orden de captura contra el por intentar reventar los acuerdos de Dayton y el hombre se pasea por Sarajevo Oriental para que todos vean. El artículo 7, con un procedimiento pomposamente iniciado, no llegó a ninguna parte. Ahora veremos cómo se las ingenia Tusk para revertir todo este desaguisado de la judicatura con una presidencia hostil como la de Nawrocki.
Elecciones legislativas de 2023. La campaña antiinmigración del PiS
Pero volvamos a aquello que trae por la calle de la amargura
En un intento de chapucero de convertir las elecciones legislativas de octubre de 2023 en un plebiscito contra Tusk (casi sale bien), el PiS hizo coincidir las elecciones legislativas con el miedo recurrente que se ha creado entre la población.
La campaña «Stop a la inmigración ilegal»
Fuente: campaña contra la inmigración del PiS 2024
Poco espacio a la imaginación. Dice el cartel…
PREGUNTA DEL REFERÉNDUM
¿Está usted a favor de rechazar la admisión forzosa de inmigrantes ilegales, que conlleva el riesgo de un deterioro de la seguridad personal y económica?
A la aséptica pregunta se añade la proposición de una recogida de firmas contra la inmigración ilegal. La premisa de la que se partía era que Polonia era, hasta el octubre de 2023, segura. A partir de la entrada de DOnald Tusk, si este ganaba (que ganó), POlonia se llenaría de criminalidad por la afluencia masiva de inmigrantes. No hay más que ver la imagen de la campaña del partido que rebosa racismo por los cuatro costados: ya hemos visto que los ucranianos no son bienvenidos pero, al fin y al cabo, son blancos. La foto solo refleja africano: las valoraciones se antojan superfluas.
Las diatribas contra el entonces candidato, Donald Tusk, arrecian. El Sr. Tusk es una persona conservadora. No es sospechoso de comunismo. Después de su primer gobierno en Polonia, marchó al Parlamento Europeo, donde fue presidente del Consejo Europeo ( 2014-2019) y jefe del Partido Popular Europeo (2019-2022).
Tusk, traidor proeuropeo
Hasta el 30 de enero de 2025, Tusk fue presidente de turno del Consejo de la Unión Europea (rotatorio, cada seis meses) , la «presidencia polaca» de la UE. Pero para el PiS es un traidor. Si hay algo que irrita a la extrema derecha del este europeo (en el oeste somos menos euroescépticos) es la UE. Como se ha apuntado varias veces, eje de todos los males. Pero en Polonia, además, hay otro enemigo, cuyo rescoldo conviene atizar para que no se apague. Lo tratamos un poco después junto al señor
El PiS acusaba a Tusk de usar la inmigración como una cortina de humo para ocultar lo realmente importante: los problemas económicos y de gobernanza. Por eso mismo pedían la recolección de 5000 firmas para un referéndum contra la migración ilegal, con el eurodiputado Dominik Tarczyński (hablamos después de este señor junto a la traición «alemana» de Tusk) como representante de esta iniciativa. Necesitan más de 500,000 firmas, y se entregarían, como no, en oficinas del PiS.
De igual modo, la campaña para el referéndum denostó, siempre desde la narrativa del PiS, que el partido de Tusk (Plataforma cívica, PO) hubiera votado a favor de transferir competencias migratorias a la Comisión Europea (la UE, paradigma del recorte de soberanía a los Estados, caballo de batalla del PiS), mientras en público dijera lo contrario.
En un aspecto más en relación con las personas, denunciaba el PiS Tusk no había tomado medidas reales para suspender el derecho de asilo (obsérvese: se considera defecto) y que, por el contrario, anunciaba millones de złotych (1 złoty son unos 23 céntimos; Polonia no está en el euro) para centros de migrantes, lo que consideran contradictorio y falso. Tusk: si es que no piensas. Pero pensó. También lo vemos después
Se resalta además, la importancia de la construcción del muro en la frontera con Bielorrusia, aprobada por el Parlamento polaco dominado por PiS hace tres años bajo el gobierno del PiS, y se critica que la oposición (Plataforma Ciudadana, PO) votó en contra de esa medida.
Se denunciaba, asimismo que la entonces oposición mentía repetidamente sobre seguridad y migración, mientras que el PiS aseguraba haber trabajado de manera constante para proteger la seguridad del país. Seguridad, inmigración. Repítelo mil veces y vencerás. Que se lo digan a Karol Nawrocki.
Al final, sorpresas cero: PiS se presentaba como el partido más fiable en temas de seguridad nacional, destacando la inversión millonaria en modernización de fuerzas de seguridad y más efectivos.
¿quién es Dominik Tarczyński?
Volvemos con el ideólogo o director de la campaña de 2023. Jurista formado en una universidad tradicionalmente de valores conservadores. Es en este sentido, colega de Tusk. Nunca se ha dicho aquí que el actual primer ministro polaco sea un izquierdista peligroso. Su partido es conservador, de ahí que se importante saber que se trata de un conservador europeo que se juega los cuartos con formaciones mucho más conservadoras que él, antieruopeas, ultranacionalistas, homófobas, antifeministas. Etc.
Tarczyński ha hecho sus pinitos en el cine, dirigiendo la película «Colombia, un testimonio al mundo», un panegírico a la iglesia católica y a su lucha y ejemplo desde Colombia
Esta película demuestra lo que ocurrirá cuando en Polonia se realice la entronización de Cristo Rey. ¡Desde hace años el pueblo clama: queremos la entronización! ¿Y cómo es posible que nuestros obispos no lo vean y no lo quieran? Bastaría con decir: ¡Sí! ¡Dar comienzo a la entronización de Cristo Rey encerrado en Jasna Góra! El pueblo se muere en la pobreza y en la injusticia. En Colombia era igual o peor, y ahora es un ejemplo para el mundo. Pero el mundo prefiere la oscuridad, aunque es tan simple: ¡Sin Dios, no hay camino! Toda la Unión Europea tiene problemas continuamente, pero allí no hay lugar para Cristo… ¿A dónde llevará todo esto?»
No hay más preguntas, gracias. Catolicismo, malvada Unión Europea….cantinela PiSiana. Es, en suma el prototipo perfecto para dirigir una campaña del PiS. Despliega perfil católico militante, alianza con el conservadurismo estadounidense, ha dirigido secciones parlamentarias de políticos euroescépticos en el PArlamento Europeo y presenta un discurso fuertemente identitario y emocional , que lo ubica en los dominios del espectro de la extrema derecha ultraconservadora y nacionalpopulista europea.
Donald Tusk, el traidor proalemán
Los germanos son traídos a colación por el PiS cada vez que se considera oportuno. Conviene dejar la última guerra mundial actualizada porque de ahí se puede pescar bien. Tusk es acusado de traidor a Polonia. Tusk se ha pasado a Alemania. Lo peor de todo es que el actual jefe de gobierno polaco habla alemán fluidamente: ya la hemos liado.
En otra de sus famosas campañas, el PiS muestra a Jarosław Kaczyński (presidente del gobierno derrotado por Tusk en 2023) recibiendo una llamada del supuesto embajador alemán en Polonia, que le pide aumentar la edad de jubilación, en referencia a una conversación entre Donald Tusk y Angela Merkel en 2011: desinformación en toda regla. En el anuncio, el vice primer ministro, Jarosław Kaczyński rechaza firmemente esta intromisión extranjera y cuelga la llamada, exhibiendo una postura de líder que mira por su pueblo (a diferencia, claro está, de Tusk el traidor). Por su parte, el primer ministro de entonces, Mateusz Morawiecki lanzó un duro ataque verbal contra Tusk, acusándolo de ser un político peligroso que representa intereses extranjeros y de querer vender propiedades polacas a extranjeros. No escatima en la hipérbole: aseguró que Tusk vendería el mar Báltico y las montañas Tatra. Morawiecki finalizó su discurso llamando a los polacos a decir “No” a Tusk, y advirtió que si no se le entiende, se lo repetirán en alemán, el idioma que el muy felón habla: mejor que el polaco, porque es un agente alemán.
Aprenda alemán con Tusk
Desde luego, hay que ver…no se puede ser más burdo…falso: si se puede. Circula un vídeo en las redes en el que, reprochando a Tusk su dominio de la lengua de Goethe: lleva por título «Alfabet z Tuskiem po niemiecku». En polaco significa «Alfabet (alfabeto, en alemán) con Tusk en alemán». Luego, aparece «Das Alphabet mit Tüsk«. Que significa «El Alfabet con Tusk». Pero obsérveses la muy finísima ironía: escriben «Tüsk» en vez de «Tusk», para que suene a alemán. Hagamos un repaso por este maravilloso monumento al chiste zafio. Así: A (Angela Merkel); B (Breslau, el nombre alemán para Wrocław, Brelavia en español); D: Deutschland (Alemania, en alemán, ¡por supuesto!); E: Europäische Volkspartei (Partido Popular Europeo, que indice que Tusk está al servicio de la UE, no de Polonia, etc.). No vamos aseguir con todo el Alfabet, pero nos quedamos con la F: Für Deutschland. Por Alemania, sacado de un discurso y descontextualizado. Más patanes y no nacen.
Por si la manipulación no fuera lo suficientemente burda, se entona la cabalgata de las Walkirias cuando se habla de él en ciertos mítines. Muy alemán todo.
Presidenciales polacas ‘2025: manita de Vladimir y campaña machacona del PiS
Las campañas organizadas por Putin para reventar cualquier proceso electoral con el «uso» de inmigrantes que se lanzan convenientemente hacia la frontera con Polonia qué duda cabe que tuvieron su aportación en las últimas presidenciales de junio de 2025, decididas por menos de 400.000 votos. Si a ello le sumamos una agresiva campaña electoral con mensajes de miedo y odio, ya tenemos la tormenta perfecta.
El PiS, consciente de que son -y seguirán siendo hasta que los electores no lo remedien- el partido más votado y que están a un paso de recuperar la hegemonía y erosionar al gobierno, dan donde a los electores más le duele -en lo que nos atañe aquí: la inmigración. La frustración de los agricultores por tener que competir con el grano ucranio, los cientos de miles de personas del país vecino que llegan buscando refugio de la guerra, los de cualquier nacionalidad que Putin lanza como misiles humanos contra el gobierno de Tusk.
Y es que las ultraderechas lo están petando en Europa. Y en Polonia no se han ido. No olvidemos que en Polonia quien gobierna es Donald Tusk, apoyado por un archipiélago de partidos no muy bien avenidos entre sí.. Donald Tusk no es un comunista o un bolivariano rabioso: es un político europeista pero muy conservador. Hoy en día no es poco, pues la derecha tradicional suele bailarle el agua a los votantes de la extrema derecha con mano dura contra la inmigración. Y no sólo la derecha. En el Reino UNido resulta que la promesa progresista Starmer es consciente de que hay mucho brexit en plan: hagamos grande eso mismo.
Y lo mismo pasa en Polonia: el campo ultramontano polaco es del PiS, la gente es del PiS y esa gente son antiinmigración. Si en un primer momento el PiS se desmarcó un poco del grupo de Visegrado con el asunto de Rusia, porque para un polaco hablar de Rusia son palabras gruesas.
Polonia no conoce la grandeza desde la primera Rzeczpospolita, también conocida como Mancomunidad polaco-lituana. Una comunidad en la que los lituanos no eran la etnia dominante (como puede verse el algunos momentos ciertamente hilarantes en la no menos hilarante serie polaca de Netflix 1670). Trata de un noble de tercera que está en un pueblo que se embarra a la primera lluvia del año. Un cateto con ínfulas de grandeza. Y me da por pensar que está hablando del nacionalismo polaco del PiS-Konfederezcja, dos formaciones que compiten en ultramontanismo…Bueno: no es verdad. Gana la segunda (y mira que no es fácil)
La presidencia polaca del Consejo Europeo y la actuación del Gobierno Tusk en inmigración
Ursula von der Leyen espetó a Donald Tusk lo siguiente: «tu presidencia era difícil, pero lo has logrado». una frase con de muy huero contenido. Lo mismo te vale para quien ha hecho un potaje, ha llegado al trabajo sin retrasos o ha ganado un concurso literario.
La realidad es que Donald Tusk habló sobre todo de defensa y de seguridad. De acuerdo, habló de una Europa ingenua a la que se pensaba que no volvería la guerra, pero eso se terminó: rearme.Por cierto: se lleva tiempo hablando de la irrupción de Polonia como potencia militar a causa de la guerra en Ucrania.
Tusk pone entre sus logros facilitar una partida de 150.000 millones de euros para defensa (hay que ser audaces, decía). Y tanto. A quien va dirigido esto es al SAFE, instrumento financiero para la defensa europea, uno de cuyos principales hitos es el East Shield o escudo del este, que creo que deja poco espacio a la interpretación. La presidencia polaca del Consejo de la Unión Europea se centró, según dicen ellos, en reforzar la seguridad europea en varias áreas. Vamos a ver…¿no era esto lo que decía el PiS? alguien está comprando discursos a la ultraderecha, y no me gusta señalar.
Por cierto ¿se acuerdan del famoso muro mencionado arriba? Tusk lo mantiene e, incluso, continúa su construcción. Es muy arriesgado ir contra una medida que puede dar muchos votos… o quitártelos.
Otros hitos de la presidencia polaca pasaron por la competitividad económica, la reducción de la burocracia, la independencia energética de Rusia con el plan RePowerEU (aquí en español e inglés). En el plano energético, por ejemplo, Polonia es uno de los países más carbonificados de la UE, por mucho que el gobierno Tusk implementara algunas medidas contra las emisiones de efecto invernadero. Otros logros del período, siempre según el punto de vista polaco-comunitario, son avances en el sector farmaceútico y en la protección del Estado de derecho y los derechos humanos. Sin embargo la Unión y Polonia no han hecho mucho ante una de las crisis humanitarias y genocidios más brutales de este siglo, con las llamadas a desescalar el conflicto…como si no se tratara de una limpieza étnica por parte del ejército israelí sobre los palestinos. Polonia se enfadó un poco al matar Israel a un cooperante polaco. Poco más.
El PiS es untranacionalista pero…
El PiS ha intensificado su discurso xenófobo desde antes de las elecciones de octubre de 2023, intentando convertirlas en un plebiscito contra Donald Tusk mediante una campaña agresiva centrada en la inmigración, como hemos visto.
Sin embargo, Tusk no quiere perder el voto ultraconservador del PiS o Konfederacja y del resto de la constelación ultraderechista. Muchos polacos no es que se sientan plenamente identificados con los «valores» de estas dos formaciones, pero siguen siendo conservadores y consideran que les representan mejor. Algunos de estos electores prefieren a Tusk porque representa algo más moderno, menos casposo. como puede decantarse su voto pende de un fino hilo y, tal y como están las cosas, Tusk no se quiere arreglar a perderlos, a costa de hartar a la coalición que lo sustenta en el gobierno, a muchos de los cuales les repugna la xenofobia del PiS.
El Pacto sobre Migración y Asilo no sé.
Es por eso que Donald Tusk, comenzó a identificarse con el discursos antiinmigración a tenor del cual aseguró que Polonia no aceptaría cuotas adicionales de inmigrantes bajo el nuevo Pacto de Migración (english) de la UE. intenta ganarse a los simpatizantes del PiS, sensibles a la música antieuropea y contra la inmigración.
Tal estrategia es de consumo interno, más que a una ruptura real con Bruselas.
– a ver, yo voy a decir esto, pero no tengo nada contra vosotros, pero es que tengo el aliento del PiS en el cuello
El pacto, aprobado en mayo pese a la oposición polaca, incluye un “mecanismo de solidaridad” que no obliga a aceptar solicitantes de asilo, sino que permite alternativas como apoyo financiero o logístico. Tusk, antiguo presidente del Consejo Europeo, conoce la enrevesada letra pequeña del lenguaje comunitario y estaría buscando garantías de flexibilidad más que planteando una desobediencia: un lenguaje beligerante rayano en la extrema derecha para la clientela electoral más ultra pero colaborando con la UE. Si queremos seguir profundizando en el europeismo, hay que ganarse a estos antieuropeos. En mi cabeza suena bien.
Además, el pacto reconoce la carga que asumen países como Polonia al acoger a millones de refugiados ucranianos, lo cual puede limitar sus obligaciones. También se tiene en cuenta la presión migratoria desde Bielorrusia como parte de una guerra híbrida. Aun así, el sistema nunca ha sido activado y su aplicación real sigue siendo incierta, por lo que tanto el alcance de las obligaciones como las consecuencias por incumplimiento permanecen en terreno desconocido.
Próxima entrada: Polonia, el Pacto sobre Migración y Asilo y la nueva Estrategia Migratoria de Polonia 2025–2030 (2024)