imagen: gracias, Astrobobo, de Pixabay

Se dice que, en los estertores de los regímenes  comunistas del este europeo, la gente -claro está sin derecho a voto-  ejercía el mismo de otra forma: “votando con los pies”; es decir: tomando las de Villadiego. Es insoportable vivir aquí. Me voy.

El tiro en el pie de Viktor Orbán…en Budapest

Sin embargo, el 28 de junio del año de 2025, sucedió todo lo contrario: la gente se quedó. Es más, vino de fuera ¿Mal cálculo de Orbán? Puede ser. La oposición húngara estaba capitaneada por Péter Magyar y Gergely Karácsony, alcalde de Budapest, que desafió la prohibición gubernamental de desfilar. Hungría no es aún una dictadura y no hubo Tiananmén, por mucho que Orbán sueñe con una ley de agentes extranjeros a imagen y semejanza de la del Kremlin, pero calentó el evento asegurando que habría consecuencias para quien infringiera la norma. Y una amenaza proveniente de alguien que usa tecnologías de reconocimiento facial al objeto de identificar manifestantes, prohibidas por la Unión Europa, no es para tomársela a broma.

Los países europeos, incluso, emitieron recomendaciones para aquellos ciudadanos que decidieran viajar al orgullo húngaro. El efecto llamada del gobierno húngaro fue la piedra de toque de cómo se les estaba yendo de las manos la situación: de idear un alarde de fuerza a formar otro en su contra. Sin proponérselo, había creado todo un frente europeo y e la oposición de su país, que tendría como multitudinario escaparate una de las manifestaciones más multitudinarias que se recuerdan en la otrora capital imperial húngara. Si Orbán pretendió utilizar al colectivo LGTBIQ+ como cabeza de puente para prohibir otros derechos, la población y los europeos lo entendieron de manera meridiana: vamos a manifestarnos contra la autocratización del país.

En efecto, marcha en Budapest fue histórica. Más de 100.000 personas participaron en la mayor marcha del Orgullo jamás celebrada en Hungría. Y tuvo lugar a pesar de la prohibición oficial y amenazas de multas. Karácsony, el alcalde de Budapest, puso su granito de arena al afirmar que el amor no puede ser prohibido y que no pasaría nada. El señor Karácsony es toda una rara avis en Hungría: un progresista con un cargo importante en un país donde arrasa el Fidesz en cada convocatoria electoral y la presencia de izquierda y otras formaciones conservadores como Jobbik (de pasado neonazi y hoy conservador opuesto al Fidesz) en el parlamento es meramente anecdótica e impotente ante el rodillo del partido del gobierno y sus apoyos. Su partido Párbeszéd – A Zöldek Pártja (Diálogo-Partido Verde) arrasó en Budapest en 2019 contra el candidato del Fidesz, presentándose en coalición con los socialistas húngaros (MSZP). Este último llegó a gobernar Hungría durante el primer decenio del siglo XXI. Hoy presenta una fuera testimonial en el parlamento húngaro dominado por Fidesz, con 10 diputados de 199. Logró imponerse en la alcaldía de la capital por un escasísimo margen de votos y tras intentos de manipulación por parte del Fidesz.

Péter Magyar, en cambio tiene el aval de venir de la órbita del partido gobernante, lo que tranquiliza a muchos votantes ultraconservadores, hartos del autoritarismo de Orbán. No reparó en la maldad del Fidesz. Parece que necesitó 15 años para darse cuenta. No dudo de las buenas intenciones del líder opositor, pero hay cosas que no encajan. Tras la llegada de Fidesz al poder en 2010, fue funcionario en el Ministerio de Asuntos Exteriores, miembro de la Representación Permanente de Hungría ante la Unión Europea, miembro de la Oficina del Primer Ministro…una vinculación fuera de toda duda con el entorno gubernamental antes de romper públicamente con el partido en 2024. Como especialista en asuntos exteriores, promete, si llega al poder, acabar con el aislamiento de Hungría de las instituciones y alianzas occidentales propiciado por Orbán.

Eso sí: las encuestan vaticina que ganaría al Fidesz de manera clara aunque no apabullante. No obstante, fuera de los centros urbanos tiene poco que hacer.

No conviene venirse arriba antes de tiempo

La marcha del Orgullo fue multitudinaria pero, con todo, no representa al sentir mayoritario del país. Tal y como sucede en Polonia con el PiS y Konfederacja, el Fidesz tiene muchos más seguidores en el campo y en los centros no urbanos. Así, fuera de la capital, el acontecimiento tuvo poco eco. Allí los mayores de 50 años despliegan apoyo incontestable al gobierno, frente a la juventud y las áreas urbanas. HUngría, en general, es bastante conservadora. Es de recibo, por tanto, que la oposición gane adeptos fuera de la isla aquincense si quiere hacer algo.

Un contexto regional nada propicio para el orgullo

Tampoco lo tiene fácil en un contexto regional donde el nacionalpopulismo sube como la espuma: Robert Fico gobierna en Hungría, Andrej Babiš, antiguo gobernante de Chequia sse encuentra en ascenso en el país y Karol Nawrocki acaba de vencer en Polonia y amenaza con hacer caer el gobierno de Tusk en las próximas legislativas.

Nawrocki aboga por estrechar lazos iglesia católica-Estado, criminalizar el aborto y de prohibir el matrimonio entre parejas del mismo sexo, algo que ya ha realizado en gobierno de Orbán. El gobierno del PiS es pionero y autor de ocurrencias como la de las “zonas libres de LGTB”. Una serie de municipios, provincias y otras unidades territoriales gobernadas por el PiS se habían asociado para declarar sus áreas “libres de ideología LGTB”. La razón: proteger a los niños, aspecto compartido por toda la legislación antigay de Víctor Orban. Naturalmente, este tipo de acciones incitan al odio, muestra de lo cual es lo sucedido en el Tepláreň, un  famoso bar de ambiente de Bratislava donde fueron asesinados en una acción terrorista homófoba. La homofobia cuesta vidas. El partido de Fico Dirección-Socialdemocracia (SMER-SD), denostaba en su campaña la “ideología LGTB” y el matrimonio homosexual. El primer ministro actual, Petr Fiala, es un académico que, a diferencia de muchos populistas europeos, no es euroecéptico, pero sí se opone al matrimonio homosexual y ha declarado públicamente que le repugnan los transgénero. Además islamófobo.

En la República Checa, curiosamente, Andrej Babiš es corrupto, pero no es homófobo y está a favor del matrimonio gay, aunque no su partido, ANO (que significa sí en checo y algo así como asociación de ciudadanos descontentos).

No hace tanto que el grupo de Visegrado, una alianza ultraconservadora y ultra reaccionaria compuestas por estos cuatro personajes mencionados vivió su momento hace una década. Ahora, su reconstrucción parece más cerca que nunca.

 

Hungarian Pride and Hope: The June 28, 2025 March (shortened version)

By Antonio Rando Casermeiro

Events Leading Up to the Budapest Pride March

On June 28, 2025, instead of leaving Hungary, people stayed—and many came from outside. Opposition leaders Péter Magyar and Budapest’s mayor Gergely Karácsony defied the government ban on Pride marches. Despite Orbán’s threats and use of facial recognition to monitor protesters, the march proceeded.

European countries warned their citizens about traveling to the event, but this increased support, creating a broad European opposition to Orbán’s policies. Over 100,000 people participated in Hungary’s largest Pride march, despite bans and fines. Karácsony said love cannot be banned.

Social and Political Context of the March

Although large and historic, the march does not reflect the majority opinion in Hungary. Orbán’s party Fidesz has strong support in rural areas and among older voters. Outside Budapest, the event had limited impact. Hungary remains mostly conservative. For the opposition to succeed, they need support beyond the capital.

Regional Political Environment

Nationalist-populism is rising in Central Europe. Robert Fico governs Slovakia, Andrej Babiš is gaining influence in the Czech Republic, and Karol Nawrocki recently won in Poland, challenging the current government.

Nawrocki supports close church-state relations, criminalizing abortion, and banning same-sex marriage—policies Orbán’s government also pursues. Poland’s PiS party created “LGBT-free zones,” reflecting Hungary’s anti-LGBT laws.

Homophobia causes real violence, such as the homophobic terrorist attack at Bratislava’s Tepláreň bar. Slovakia’s SMER-SD party campaigns against “LGBT ideology,” and Czech Prime Minister Petr Fiala opposes same-sex marriage and expresses islamophobic views.
Deutsch

Ungarischer Pride und Hoffnung: Die Demonstration am 28. Juni 2025

Von Antonio Rando Casermeiro

Vorbereitungen und Ablauf der Pride-Demonstration in Budapest

Am 28. Juni 2025 blieben viele Menschen in Ungarn, einige kamen auch aus dem Ausland. Die Oppositionsführer Péter Magyar und Budapests Bürgermeister Gergely Karácsony trotzten dem Demonstrationsverbot der Regierung. Trotz Orbáns Drohungen und Gesichtserkennungstechnologie fand die Demonstration statt.

Europäische Länder warnten ihre Bürger vor der Teilnahme, was aber die Unterstützung verstärkte und eine breite europäische Opposition gegen Orbáns Politik schuf. Über 100.000 Menschen nahmen an der größten Pride-Demo Ungarns teil, trotz Verboten und Strafen. Karácsony sagte: Liebe kann man nicht verbieten.

Gesellschaftlicher und politischer Kontext der Demonstration

Die Demonstration war groß und historisch, repräsentiert aber nicht die Mehrheitsmeinung in Ungarn. Orbáns Partei Fidesz hat starke Unterstützung auf dem Land und bei älteren Wählern. Außerhalb Budapests hatte die Demo wenig Wirkung. Ungarn bleibt überwiegend konservativ. Die Opposition braucht Unterstützung außerhalb der Hauptstadt, um erfolgreich zu sein.

Regionale politische Lage

Nationalpopulismus nimmt in Mitteleuropa zu. Robert Fico regiert in der Slowakei, Andrej Babiš gewinnt in Tschechien an Einfluss, und Karol Nawrocki hat kürzlich in Polen gewonnen und fordert die aktuelle Regierung heraus.

Nawrocki unterstützt enge Kirche-Staat-Beziehungen, die Kriminalisierung von Abtreibung und das Verbot der gleichgeschlechtlichen Ehe – ähnliche Politik wie Orbán. Die polnische PiS-Partei schuf „LGBT-freie Zonen“, was den ungarischen Anti-LGBT-Gesetzen ähnelt.

Homophobie führt zu realer Gewalt, wie der homophobe Terroranschlag in der Bar Tepláreň in Bratislava zeigt. Die Partei SMER-SD kämpft gegen die „LGBT-Ideologie“, und Tschechiens Premier Petr Fiala lehnt die gleichgeschlechtliche Ehe ab und äußert islamfeindliche Ansichten.

Por Antonio Rando Casermeiro

Me llamo Antonio y nací en Santander en 1974, aunque soy, sobre todo, de Málaga. Soy licenciado en Derecho e Historia y doctor en Derecho Internacional Público y Relaciones Internacionales por la universidad de Málaga y quisiera dedicarme a ello. Soy un apasionado desde pequeño del este de Europa, especialmente de los Balcanes y Yugoslavia. Me encantan las relaciones internacionales y concibo escribir sobre ellas como una especie de cuento. Soy apasionado de escribir también cuentos y otras cosillas. Desde 2013 resido en Colonia (Alemania)

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