El día 1 de junio de 2025 es difícil calibrar la participación en la segunda vuelta de las elecciones polacas antes de cerrar los colegios. Sí se sabe que la primera vuelta registró un record histórico: un 66.80 % de participación; y una interesante constante: que la participación suele ascender en la segunda vuelta. Así suele pasar

También sabemos que la comisión electoral polaca informó que a las 12:00 la participación era de 24.83%. Hace cinco años, era de 24.73% a la misma hora. No obstante. Hay otras claves: uno de los indicadores que pueden arrojar pistas, es el “certificado de derecho al voto” (zaświadczenie o prawie do głosowania). Se trata del equivalente en España de lo que se conoce por “tarjeta censal” (en realidad, el “certificado de inscripción en el censo electoral”. El zaświadczenie o certificado  es un documento que permite votar en un lugar distinto al de tu residencia habitual, dentro o fuera de Polonia. Debe solicitarse hasta dos días antes de la elección (29 de mayo en las elecciones que nos ocupan). Hasta dicha fecha, se emitieron un total de 572.000 certificados, lo que supone un incremento significativo, una plusmarca histórica. En las pasadas presidenciales (2020) la participación fue muy elevada y la victoria fue para el ahora presente saliente, Andrej Duda. Sin embargo, en los comicios legislativos de 2023 la diáspora polaca se movilizó y ello pudo coadyuvar en que la KO de Donald Tusk pudiera formar gobierno.

Ya hemos visto lo muy ajustado del resultado en la primera vuelta: Rafał Trzaskowski, de Colación Cívica (KO) obtuvo el 31,36% se los sufragios; Karol Nawrocki, del PiS (ultraconservador),  29,54%. El escenario en 2020 fue muy también muy discutido en la segunda vuelta: 51,03 para Andrej Duda y 48.97 para Trzaskowski (sí, se presentaba entonces. Sin embargo, el derecho el voto de los residentes en el extranjero registrados (más de medio millón, repartidos en 511 colegios electorales) y una participación de récord histórico puede, como se ha dicho, ser determinante ¿determinará el voto en el extranjero los muy reñidos resultados? Todo cuenta este día.

En la primera vuelta los resultados fueron más bien decepcionantes para la oposición (que gobierna el país). Los apoyos de Tusk no llegaron al 5% cada uno. Es de recibo que se movilicen más y den su voto a Tusk… pero no es seguro..la población está muy harta. Muchos, sobre todo los del PiS y Konfederacja que votaron por Tusk y sus aliados no ven que vayan a mejorar.

Que sí, que el Estado de derecho y los derechos fundamentales están muy bien, pero el agricultor perjudicado por el grano barato que llega de Ucrania por el duty free cerealístico que implementa la UE para que Ucrania pueda tener ingresos. No puede exportar, por que sus puertos porque la armada rusa los bloquea. Hay acuerdos con Rusia, puntuales, que Moscú cumple en función de con qué pie se levante por la mañana. Y a los agricultores polacos, donde el PiS siempre es fuerte y gana, se les trae al pairo que Tusk esté dando pasos para lograr una independencia de los medios de comunicación y recuperando la independencia judicial que demanda la UE desgañitándose a PiS. Eso está muy bien pero es para desempatar.

Y luego, que la población polaca es conservadora, muy católica, muy celosa de su soberanía y sensible a las diatribas ultraderechistas que giran en torno a que la Unión Europea y, en especial, Alemania, les están robando soberanía a los polacos. Dicho sector es muy del PiS, si bien hay partidos que respalda a Tusk que también transitan dicha onda. Están dispuestos a dejar pasar los devaneos de Nawrocki con el crimen organizado y sus transacciones más que dudosas. En el mundo de la equidistancia siempre se puede decir “ya, pero Trzaskowski también tuvo errores como alcalde de Varsovia”. Que se sepa, el aspirante a la presidencia no ha ido a firmar una compraventa de un inmueble a la cárcel.

Este virtual empate no es sólo piedra de toque de un empate técnico entre las diferentes opciones políticas (entre las cuales la izquierda ha pasado a mejor vida). Se trata de algo más:  una profunda polarización ideológica. Se espera que el margen de victoria sea mínimo, como en 2020, posiblemente inferior a 200,000 votos, lo que la convierte en una de las elecciones más ajustadas desde 1989

Contraste de visiones de Polonia

Trzaskowski promueve avances en frentes como la independencia judicial, la liberalización del aborto y el fortalecimiento de los lazos con la Unión Europea. Nawrocki, por su parte, defiende valores tradicionales, es escéptico respecto a la UE y busca una mayor alineación con políticas conservadoras de Estados Unidos, contando con el respaldo de figuras como Donald Trump, quien le aseguró que ganaría.

Las elecciones claves en la vida política polaca son las legislativas, las que deciden el gobierno del país eslavo. Sin embargo, la presidencia puede implementar el típico “ni comer, ni dejar comer”, pues tiene derecho de veto sobre la labor legislativa del gobierno y algunas atribuciones en defensa y política exterior. Puede entorpecer y ralentizar la acción de gobierno. Ello, en un contexto tan sumamente dividido como el polaco y con unos socios de gobierno tan heterogéneos no es poco.

La temida cohabitación

Si vence Nawrocki, podría darse un bloqueo en el gobierno del país, con un presidente siguiendo el modelo Trump; es decir: más radicalizado y ejerciendo una presión insostenible para un gobierno cuyos socios se preguntan si mereció la pena. La insignificante izquierda no se lleva nada, pero su 15 por ciento en conjunto pone y quita reyes… ya ha habido voces que ponen el énfasis en que el electorado no les perdonó haber apoyado al centro derecha de Tusk. No había otra opción pero…

Así, ante una eventual victoria de Nawrocki -escenario totalmente plausible- el país podría entrar en un ínterin de dos años, hasta que se celebren las elecciones parlamentarias de 2027.

 

Las implicaciones internacionales  

Ambos candidatos apoyan la ayuda a Ucrania frente a la agresión rusa, pero difieren en aspectos clave: Trzaskowski respalda la adhesión de Ucrania a la OTAN, mientras que Nawrocki se opone, temiendo una escalada del conflicto con Rusia. En realidad no es tan así: los polacos temen a Rusia. Su historia les da lecciones al respecto, aunque, por otra parte, la extrema derecha europea gusta de la mano dura de Putin. “Un Putin es lo que hace falta aquí”.  Quién no lo ha oído alguna vez.

En un asunto tan importante como la ayuda a Ucrania, en el marco del rearme europeo con una potencia militar como Polonia, importa mucho quien detente el poder en este fleco fundamental de la política exterior europea.

Más aspectos en juego: la continuación de la vuelta al Estado de derecho y los valores europeos.

“Europa va contra mí”. Es cierto: la UE critica a Polonia por no respetar los valores europeos que se comprometió a cumplir y a hacer cumplir cuando ingresó en el club comunitario. Regaña a Polonia por destruir el Estado de derecho. Recapitulamos:

La UE no regaña por regañar. Además, conviene no olvidar que quien detenta la comisión es Ursula von der Leyen, siendo sus predecesores en el cargo  Jean-Claude Juncker y José Manuel Durão Barroso. Ambos son conservadores como el PiS, si bien no ultras.

La Polonia del PiS se ha tomado a agravio respetar los valores europeos. Así, los principales ataques al Estado de derecho en Polonia pasan por reformas del poder judicial (desde 2015),  cuyas medidas son la reducción de la edad de jubilación de jueces para forzar salidas anticipadas… y poner los más proclives al PiS, huelga decir, al objeto de ejercer un control político descarado sobre el nombramiento de togados, incluidos miembros del Tribunal Supremo y del Consejo Nacional del Poder Judicial. Por si acaso deciden desmadrarse, se instauró una sala disciplinaria en el Tribunal Supremo con poderes para sancionar o destituir jueces por sus decisiones. Esto ha sido uno de los aspectos más criticados por la Unión.

Lo mismo cabe decir de la politización del Tribunal Constitucional. Lo de nombrar magistrados afines tiene un pase. Al fin y al cabo, no es inesperado. El problema es cuando los magistrados han emitido sentencias contrarias al ordenamiento jurídico de la UE, dictaminando que el derecho polaco prima sobre el europeo. Así de fácil. Una contravención en toda regla del orden jurídico comunitario.

En el orden de los derechos humanos, viejos conocidos que se han abordado en anteriores posts: hablamos de las restricciones a la libertad de prensa y a la sociedad civil, presionando – y coaccionando- a los medios independientes o convirtiendo la televisión polaca en un cutre panfleto del gobierno. También a imagen y semejanza de los “agentes extranjeros” en Rusia, se procede al hostigamiento a ONG críticas con el gobierno.

La Unión denunció  del mismo modo violaciones sistemáticas del Estado de derecho en Polonia como las que hemos visto, pero no porque aspiren a cercenar la soberanía polaca, sino porque atacan los valores fundacionales de la UE. Ya ha impuesto multas económicas, como las implementadas por el Tribunal de Justicia de la UE (TJUE), así como el bloqueo del acceso a los fondos europeos, entre los que se cuentan los que atañen al decisivo plan de recuperación post-COVID hasta que Varsovia de pasos para revertir las reformas judiciales.

Una de las acciones más significativas de la UE fue la activación del llamado “botón nuclear” contra Polonia, a través de la Comisión Europea: el artículo 7 del Tratado de la Unión Europea (TUE) . Una de las principales implicaciones la de suspender el derecho a voto de Polonia en el Consejo Europeo. La opción se contempla si se vislumbra un claro riesgo de violación grave de los valores fundamentales de la UE, como el Estado de derecho, la democracia y los derechos humanos. No existía tal riesgo, porque ya se habían producido dichas violaciones.

¿Qué sucedió? Que la aplicación de la norma precisa unanimidad y, como no, Victor Orbán no votó a favor de la aplicación del artículo 7. Y es que, cuando las barbas de tu vecino veas pelar…

  Como colofón…

La alta participación electoral puede reflejar dos cosas: o bien el compromiso de la ciudadanía en un momento crucial o bien un compromiso con lo contrario. La participación está siendo muy alta. Los  resultados oficiales se esperan para el lunes 2 de junio, tras el cierre de los colegio electorales y la publicación de encuestas a boca de urna

 

 

 

 

Por Antonio Rando Casermeiro

Me llamo Antonio y nací en Santander en 1974, aunque soy, sobre todo, de Málaga. Soy licenciado en Derecho e Historia y doctor en Derecho Internacional Público y Relaciones Internacionales por la universidad de Málaga y quisiera dedicarme a ello. Soy un apasionado desde pequeño del este de Europa, especialmente de los Balcanes y Yugoslavia. Me encantan las relaciones internacionales y concibo escribir sobre ellas como una especie de cuento. Soy apasionado de escribir también cuentos y otras cosillas. Desde 2013 resido en Colonia (Alemania)

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

You missed